The first 200 lines.
Se ha ido.
Lyndon.
Despierta querido.
Ya casi llegamos a Washington.
Gracias.
¿Qué hay de Bobby?
Nos espera en la pista.
Habrá reporteros.
Ellos esperan que dé una declaración, algo breve.
- Gracias. - Me encargaré de eso...
una vez que estemos en tierra.
Quiero hablar con cada uno de ellos.
¿Hablaste con Rose Kennedy?
Así es.
Por Dios, lo que ha pasado esa mujer.
Arregla tu labial.
- ¿Qué? - Arregla tu labial.
¿Qué hay con la cirugía de John Connally?
Los doctores son optimistas.
Gracias a Dios.
¿Y Jackie?
No cambió su vestido.
Quiere que todos vean lo que le hicieron a Jack.
¿Viste cómo me miró cuando presté juramento?
- Está molesta, cariño. - ¡Todos lo estamos, Bird!
¡Todos lo estamos!
Walter, necesito un discurso para todo el Congreso...
en cuanto sea pertinente.
¿En dónde estaba, señor Presidente?
Presidente por error.
Es lo que dicen.
Bueno...
habrá que cambiar eso en noviembre.
Sigo teniendo ese sueño.
Estoy de vuelta en casa, en los viejos tiempos...
escondido en una bodega...
mientras un grupo de comanches saquea la casa, justo arriba de mí...
buscándome.
Está muy obscuro, como una tumba.
¡El Presidente de los Estados Unidos!
En ese terrible momento...
me pregunto si ya estoy muerto...
o enterrado vivo.
Señor Presidente.
Me aterro como un niño idiota que no para de temblar.
Y sé que dentro de poco tiempo ellos me encontrarán...
descubierto...
capturado, gritando...
frente al brillo de sus cuchillos.
Todo lo que tengo...
lo daría con gusto para no estar aquí, el día de hoy.
El mayor líder de nuestro tiempo ha sido abatido...
en la mayor infamia de nuestra era.
John F. Kennedy dijo a sus compatriotas...
que nuestra labor nacional no acabará durante esta administración.
Quizá, ni siquiera en nuestra vida.
Pero él dijo:
"Hay que empezar".
El día de hoy, le digo a mis compatriotas:
Hay que continuar.
Ya hemos hablado suficiente sobre los derechos civiles.
Hemos hablado durante 100 años o más.
Es momento de escribir el siguiente capítulo en el libro de la ley.
Los convoco a aprobar la Ley de Derechos Civiles del Presidente Kennedy...
para poder eliminar de esta nación...
cualquier rastro de discriminación que se basa en la raza o color.
¡Eso es!
SENADOR HUBERT HUMPHREY DEMÓCRATA, MINNESOTA
SENADOR RICHARD RUSSELL DEMÓCRATA, GEORGIA
¿Ya leíste lo que ese negro comediante, Dick Gregory, dijo sobre mí?
"Cuando Lyndon Johnson acabó su discurso 20 millones de negros desempacaron".
Fue un buen discurso, señor Presidente.
Muy emotivo, pero muchos se preguntan si era en serio.
Bueno, puedes decir a esos liberales que superaré al gran Lincoln.
Pero deben estar detrás de mí...
porque sabes que Dick Russell y sus seguidores...
pelearán con uñas y dientes por esto de los derechos civiles.
No tan ajustado en el culo, Manny.
Y necesito que me des espacio en los bolsillos...
para mis cosas, mi cuchillo y mis llaves.
Y darle espacio a mis testículos.
¡Walter!
Cuando llegue Dick Russell, házmelo saber...
y contáctame con Katherine Graham, por favor.
WALTER JENKINS ASESOR PRINCIPAL DE LA CASA BLANCA
Pero el tiempo aquí es crítico, Hubert. ¿Me entiendes?
La elección es en sólo 11 meses.
Pero, señor, si los Republicanos son tan tontos...
para postular a Barry Goldwater, los vencerá con las manos atadas.
Bueno, Goldwater es más duro de lo que crees.
Primero, tengo que ganar la nominación Demócrata.
¡Qué demonios! ¿Qué pasó aquí?
No le digas a Bird o me tendrá a dieta un mes.
- El Senador Russell. - Sí, sí.
Dame un minuto.
George Wallace es un don nadie.
Wallace no es quien me preocupa.
No tiene que preocuparse por Bobby.
Bobby Kennedy podría degollarme mientras me sonríe.
Sabe bien lo que pienso acerca de estas leyes civiles.
Si hay algo que pueda hacer...
Sí, sí, lo tendré en cuenta.
Señor Presidente.
El Senador Russell.
Tío Dick.
Vaya, vaya, vaya.
- Señor Presidente. - Lyndon, Lyndon...
No, señor. No, ya no más.
No sería respetuoso.
Bien, sólo en público. Nada ha cambiado entre nosotros.
Todo lo que tengo, lo debo a tu sabiduría y a tu generosidad.
Y no pienses jamás que voy a olvidarlo.
Pues anoche, me dejaste muy sorprendido.
Una ley de derechos civiles con tu elección tan cercana.
Durante 100 años, el Partido Demócrata no es apoyado en el sur.
Sería tonto ignorar ese hecho.
Dick, hay que arrojar a Humphrey...
y al resto de esos liberales un poco de carnada.
- Sí, pero... - Señor...
el Dr. Martin Luther está en la tres.
Que espere.
¿Así que anoche fue sólo política para la elección?
Por supuesto.
Pero necesito que tú te encargues del sur, tío Dick.
La unidad en el Partido es algo vital.
Bien, hablaremos después...
cuando la Sra. Bird y yo te veamos para cenar, como cada jueves.
No hay necesidad de eso ahora.
Nuestras cenas de los jueves son sagradas.
Oye, lleva traje de baño...
para que remojes ese culo en la piscina presidencial antes de cenar.
Felicidades, señor Presidente.
Gracias, Senador.
Pero ¿en qué rayos pensaba?
No pasará de nuevo, señor.
J. Edgar Hoover, en la cuatro.
No es falta de respeto, pero quiero todo eso afuera.
- Edgar. - Señor Presidente.
El FBI está aquí para ayudar en lo que desee.
Mierda, Edgar, eres más que el director del FBI.
Eres mi hermano.
Si la Agencia necesita algo de mí, házmelo saber.
A la par de su anuncio...
necesitamos tener una discusión acerca del Dr. King.
He adquirido información reciente que podría preocuparle.
Oye, Edgar, odio interrumpirte...
- pero tengo mucho trabajo. - ¡Señor Presidente!
Estoy muy interesado en esto. Hablaremos más tarde, lo prometo.
Pero sólo quiero...
¿Acaso King se acostó con su hermana?
Está obsesionado.
De acuerdo, terminemos con esto.
¿Qué?
¿Qué sucede?
Katherine Graham del Washington Post, en la dos.
- ¿Qué? - Y el Dr. King sigue en la tres.
No necesito que me recuerden algo que yo ya sé.
Maldita sea, estás despedida.
Vamos, vete de aquí.
Walter, trae otra secretaria que sepa lo que hace.
Y que tenga algo de carne en los huesos. ¡Por Dios Santo!
Que no sea otra vieja escuálida de Washington.
¿Qué te pasa, Manny?
¿No tienes algo que no me haga lucir como sepulturero?
Quiero agradecerle, Dr. King, por su demostración pública de apoyo.
Todos nos emocionamos con su discurso de anoche, señor Presidente.
Bueno, esto no será fácil.
- Es una época difícil. - Así es.
Pero, como usted sugirió...
el mejor tributo para honrar al Presidente Kennedy...
es promulgar sus leyes civiles. En especial, la del voto.
Está sermoneando al coro, reverendo.
El derecho al voto es el Santo Grial.
Aprobaremos esa ley, como está, sin cambiar una palabra.
Pero necesitaré de su ayuda.
Sí, sabe que la tiene, señor.
Se lo agradezco, Martin. Gracias.
Llame cuando esté aquí, la próxima vez.
Y si tiene alguna sugerencia...
- hágamela saber. - Bueno, de hecho, yo...
Sólo trata de ganarse mi favor.
Hizo un llamado por los derechos civiles, frente al Congreso.
RALPH ABERNATHY - LÍDER DE SCLC STANLEY LEVISON - ASESOR DE SCLC
Kennedy también hizo promesas, Stanley.
- Pero nunca las cumplió. - Él no es George Wallace.
¿En serio?
Está tan metido en el bolsillo de Russell que parece que se acuestan.
Aprobó la Ley 57 de Derechos.
Después de destrozarla.
Esa ley fue como hacer sopa...
con los huesos de una gallina raquítica.
Martin, escucha, es un político sureño...
que ha pasado toda su vida tratando de ser Presidente.
Pero ya lo consiguió.
Por primera vez, puede hacer lo que quiera.
Esa es la pregunta, ¿no es así?
¿Qué es lo que Lyndon quiere en realidad?
Como sea, dentro de 11 meses, tiene que ir a reelección.
Y al igual que Kennedy, necesitará de los negros y de su voto para ganar.
Amén.
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