The first 200 lines.
Ay, por Dios.
-Ay, por Dios. Ay, por Dios. -Camina.
-¿Adónde? -¡Lejos!
-¿Alguien lo ha visto? -Tú sigue caminando.
-¿Qué hago con el arma? -No lo sé.
-Encontraremos un sitio donde tirarla. -¿Como el bosque?
-¿Ves algún bosque por aquí? -Eh. Re-re-re... relájate.
-Lo siento. Estoy un pelín alterado. -¿Un pelín? Yo me he hecho pis encima.
Espera, el arma, el arma. ¡El arma!
-¿Crees que... que está muerto? -Probablemente.
-Mierda, he matado a un tío. -Sí, así es.
Sí, no es un buen momento.
Sí, 4-0-8.
Espera, espera, el arma.
Sí, lo sé.
El... partido de Hawái no ha empezado aún, así que...
Sí, 3000 dólares... más.
Te he apuntado.
Como si fuera a arreglarme el sábado. Es una mala apuesta.
Cobarde hijo deputa.
No te equivocas.
Qué feo, Hector.
Lo sé. Me siento muy mal.
Cinturones.
Odio los putos cinturones.
Huelga decir que no os cobraré.
Tienes suerte que no esté matando a todo el mundo.
-¿Ese tío está muerto? -Sí, probablemente.
¿Queréis que vuelva para investigar?
No, llévame a casa.
-¿A ti también, Ray? -Sí.
Vale. En cuanto al trayecto, ¿cuál es la opción más...?
-Ray y luego yo. -¿En serio?
¿No crees que será más rápido si coge la 405 y sale por La Ciénega?
Hay obras en la 405. Intentemos evitarlas.
¿Sabéis qué? Con la noche que habéis tenido,
dejad que Google Maps y yo os llevemos a casa.
Gracias.
¿A alguno le apetece una botella de agua?
Tío, tú sigue conduciendo.
Para.
-¿Por qué? -Tú hazlo.
-¿Qué estás haciendo? -Deshacerme del arma.
-¿Estás de coña? -¿Qué?
Aún puedo verla.
No he podido extender el brazo del todo.
Pero no puedes dejarla ahí. Prueba otra vez.
-Abre el coche, imbécil. -Culpa mía.
Acabo de comprarme estos zapatos.
-¡Vuelve a intentarlo, Alice! -Ha estado bien.
Lánzala como si fueras a ir a la cárcel para siempre.
Odio mi puta vida.
¿Contento?
APOSTANDO
HACIENDO LIMONADA
Tenemos que hablar.
Oye, ¿podemos hablar?
He tenido una noche dura. ¿Mejor por la mañana?
Por la mañana tengo que levantar a Anthony, suplicarle que desayune,
llevarle al cole y llegar a Pilates.
Luego tengo que abrir la tienda porque Christine ya no...
Bien, habla.
No. No, estás cansado.
Pretendía disculparme por lo de antes, pero, a la mierda.
Que te den.
Que le den a todo.
Vale.
Probablemente sea más feliz en prisión.
Hola.
¿Cómo estás?
Iba a prepararme un bol de cereales. ¿Quieres uno?
¿Sabes? Suena muy bien.
¿Qué tal va todo en el cole?
Igual.
¿Te dejan en paz?
Bastante.
Oye... ¿qué te parece si cogemos un gato?
No sé, colega. Soy bastante alérgico.
Vale.
Ya lo tienes, ¿verdad?
Sí...
-¡Buenos días! -Buenos días.
-¿Estás bien? -Sí, ¿por qué?
Tienes cara de perrito tristón, como si alguien hubiese muerto.
-Ah, virgen santa, ¿alguien ha muerto? -No. No, claro que no.
¿Qué planes tienes hoy?
Lo mismo de siempre. Currar con Danny.
¿No te molesta que ese italianini te esté utilizando?
Nadie me está utilizando, abuela.
Todos te utilizan.
Las madres de tus hijos, tus indeseables de amigos
con sus chanchullos para ganar pasta. Y no olvides
que yo estuve presente cuando ese gordito con pecas te convenció
para jugar al fútbol en Provo, Utah.
Recibí una buena educación en Brigham Young.
¿Buena educación?
¿Cuánto ganabas en la NFL?
¿Nueve, diez millones de dólares?
Esos mormones ni siquiera te enseñaron a gestionar tus finanzas.
-¿Has acabado? -Oh, solo estoy calentando.
Tienes que perder a ese Danny Calamari.
Colavito.
Ya tendría que estar entre rejas.
Danny es mi amigo. Confío en él. Fin de la historia.
Fin de algo.
¿Quieres una tostada francesa?
Sí, señora.
No hay razón para ser estúpido y tener hambre.
¿A qué te refieres con qué "a qué huelen"? Son setas.
Como las de un risotto.
No lo sé.
Espero que los perros del aeropuerto estén olisqueando bombas.
Oye, si tan preocupado estás, pregúntale a tu novia
si se siente cómoda usando su culo como bolso.
Tengo que colgar. Diviértete en Cabo.
Las apuestas que entraron anoche y esta mañana.
Oh, mírate, con la cursiva.
-Aparta. -¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?
¿El G-Wagon que aceptamos como pago? Estoy buscando al dueño.
-¿Por qué? -Lo han embargado.
Oh, déjame adivinar.
En vez de cortarle las pelotas, quieres hablar con él.
Quiero que me pague, ¿vale? Las pelotas no son la moneda del reino.
Tiene gracia. Nadie en la NFL lleva suspensorio.
Les revientan las pelotas a diario.
-¿Por qué es eso pertinente? -Lo siento.
Solo compartía una anécdota.
Que nos ha cambiado la vida.
Gracias, Ray. Vamos.
-¿Cuándo vas a contarle lo nuestro? -Creo que nunca.
Por eso os lleváis tan bien. No tenéis huevos.
Me verás los míos esta noche.
Sí, así es.
¿Podemos, por favor...?
¿Qué prefieres? ¿Song Sung Blue?
Algo con un mensaje positivo y menos palabras con "N".
Oh, hablando de eso... ¿alguna novedad sobre nuestro N muerto?
Nada. No lo entiendo. Pensé que saldría en las noticias.
Un yonqui negro asesinado de un disparo en el centro.
Solo saldría si sangra sobre un hombre blanco.
Qué situación tan triste.
Lleva siendo la misma los últimos 400 putos años.
¿Sabes? Los italianos no tuvieron un comienzo fácil en este país.
No.
Es verdad.
-Sí. -Soy yo.
-¿Podrías ser un pelín más específico? -Hector.
Sí, Hector, ¿qué pasa?
Estoy viendo la...
zona cero, no sé si me sigues.
Sí, ¿y?
Nada.
Ni polis, ni cuerpo, ni tiza en el suelo...
Ni esos conitos de plástico que salen en las series.
-¡Es imposible! -¿Qué?
Está donde disparé. No hay nada allí.
-Es imposible. -Acabo de decir...
¿Tampoco hay sangre? ¿No hay?
No veo desde aquí, pero es como si no hubiese pasado nada.
Espera. Dijiste que disparé a ese tipo.
Bueno, siendo justos, cuando ocurrió cerré los ojos y dije:
"Jesús, ¿puedes ayudarme?". Oye, los dos lo vimos en el suelo.
No se escurrió.
Tal vez le heriste y se marchó por su propia... ¿cómo se dice? "Voluntad".
Madre mía, puede que no tenga las manos manchadas de sangre.
Gracias, Héctor, te debo una.
-Genial. Dame curro. -¿Haciendo qué?
¿Cuánto se apuesta en partidos de fútbol?
No vemos mucha acción.
Porque, amigos míos no habláis el lenguaje del... ¡gol!
Hola. Venimos a ver a Bobby Knox.
-¿Quién le digo que está aquí? -Eh, ¿puede hacernos un favor?
-Queremos sorprenderle. -Es su día.
En el ático. El ascensor está a la izquierda.
Gracias.
Te guardo un trocito.
-¿Cómo quieres hacerlo? -O nos vamos con la pasta,
o nos llevamos a ese tío derechito al banco.
Me parece bien.
¿He detectado una pequeña chispa entre tú y doña agente Recepción?
Sí, había algo, ¿verdad?
Tal vez podría ser la madre de tu undécimo hijo.
-Oh, ¿a qué viene eso? -Era una broma sin maldad.
-Me divierte meterme contigo. -Oh, vale.
Es algo bidireccional.
Inténtalo.
Me estoy tirando a tu hermana.
No le chupéis la polla. No os pagará.
¿Hola?
¿Bobby?
Ahí fuera.
Ah, mierda.
¿Sabes? Creo que nos podemos complicar mucho la vida si nos quedamos aquí.
Nos debe 38 000 dólares.
No ha pagado por una mamada, Danny.
¿Qué probabilidades hay de que nos pague?
Hay que intentarlo.
-Hola, Bobby. -Hola, Danny.
-Ray... -¡Hola!
¿Cuál es el plan?
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