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Bueno, bueno, mi señora.
Bienvenido a casa, Sr. Billy.
Estábamos muy preocupados por usted.
¿Por qué?
Por esa explosión.
¿Cuál?
En Ostende.
Ah, sí. Me enteré de eso en Amberes. Terrible.
Ropas sucias.
El Sr. William ha estado hecho un manojo de nervios por eso.
¿Está en la ciudad por negocios?
Sí.
¿Te ha ido bien?
Gracias.
¿Cómo fue el viaje de vuelta?
Horrible.
Ah.
¿Necesita algo más?
Té.
Buenos días, Signor Grande .
Sr. Turner. Buongiorno.
Joshua.
Buenos días, señor.
Tenemos las putas ratas.
No hay escasez de ellas en esta ciudad.
Desgraciadas cabronas. Es una epidemia. ¿Qué puedo hacer por usted hoy?
Déjame ver.
¿Regresó?
Lo esperamos de un momento a otro.
¡Qué bien! El Hijo pródigo... Bueno. ¿Por qué necesita?
Una onza de amarillo de cromo.
Amarillo de cromo, Joshua.
- Amarillo de cromo, señor. - Un paquete grande de blanco de plomo.
Blanco de plomo.
¿Qué precio le tienes al saco de ultramarino?
Mi precio es el mejor.
¿Y cuál sería?
El azul ultramarino viene de muy, muy lejos. Afganistán. ¿Qué más necesitas?
Una botella de aceite de adormidera, un poco de rojo indio.
- Aceite de adormidera, Joshua. - Sí, señor.
Aquí está el cerdito ganador.
¿Es guapo?
Tiene una gran sonrisa en su rostro.
- ¿Está haciendo la salsa? - Está todo hecho, menos los sesos.
Bueno. Ay de mí.
¿Va a tomar una taza de té, señor William?
Gracias, Hannah.
¿Va a ordenar los enseres? Yo debería hacerlo.
Mejor hacerlo ya. Luego podré descansar mis piernas cansadas.
¡Has vuelto, mi pequeño Billy!
¡Hola, papá!
Pensé que habías saltado por los aires. Estuve
rezando de rodillas porque estuvieras bien.
Pues has gastado tus viejas rodillas para nada,
papá. Estaba a cientos de millas de allí.
- ¿Escuchaste sobre ello, entonces? - Por supuesto que sí.
Terrible. Esas pobres almas fallecieron, una veintena o más.
Sí, se llevo a algunos valientes soldados.
Me enfadó saber que estabas a vueltas con esas preocupaciones, viejo.
Es por la edad.
Papá.
¿Cómo fue la travesía?
La salida agradable, agitado en el medio.
- ¿Navegaste desde Rotterdam? - No, desde Dieppe.
El vagón nocturno de Brighton resultó ser un esfuerzo atroz.
¿Cómo es eso?
Estaba lleno de mujeres cotorreando y chismorreando. Brujas infectas
tan culonas como la vieja Victory la de Trafalgar
- ¿Fueron tus viajes productivos? - Particularmente estimulantes, viejo.
Amsterdam - Vi a Rembrandt; La ronda de noche, La Catedral de Amberes ;
Rubens, Tríptico ; Flandes, tan soso como las tetas de una bruja.
Gracias, Hannah. Chica lista.
¿Encontraste algún lugar inspirador?
Un tugurio apestoso en Dieppe, luego me fui al puerto.
Aspecto del oeste, bonito atardecer. Ah, papá, necesito uno de ocho por seis.
Tengo uno de siete por cinco y medio, montado e imprimado.
- Debería encajar. - Tú sabrás.
Yendo al grano, ¿Tú cómo estás?
Con buena salud, gracias a Dios.
- ¿Te siguen silbando los bronquios? - No.
- Le silbaban la semana pasada. - ¡Shh!
Octubre no está ya a la vuelta de la esquina, ¿verdad?
Pasé por lo de Grande. El ultramarino está a guinea el saco.
¡Madre de Dios! Ese ladrón nos sigue timando, ¿verdad?
Necesitas un afeitado.
Bueno, lo que sea, papá. Por El Momento, Voy a echarme en los brazos de Morfeo.
Hice un viaja hacia el oeste, a Exeter, la semana pasada.
¿Cómo le va al viejo tío?
Tirando, dadas las circunstancias.
¿Qué circunstancias?
La edad que tiene, que vive solo.
La cuestión es... quiere hacer una reunión con toda la familia.
¿Vas a tomar más morro?
Pon otro pedazo.
Le falta un botón, señor Billy.
Sean tan amables de entrar en el vestíbulo.
La oscuridad tiene su cometido. Volveré en un momento.
Señora. Señores.
¡Contemplad!
Hay tres escalones.
Por favor, miren a su antojo.
- Buenos días, Hannah. - Buenos días, tía Sarah.
- ¿Cómo estás? - Muy bien, gracias. ¿Quiere pasar?
- Sin duda que sí. ¿Está en casa? - Sí. Le diré que está aquí.
Yo misma se lo digo, gracias querida.
- Buenos días, señor. - Y muy buenos días a usted, Sra. D.
- ¿Cómo están las cosas esta mañana? - Sumamente absorto, señora.
Como siempre. Siempre has estado absorto. Absorto en tu propio bien, señor.
Nada nace de la nada, señora.
Y no hemos tenido nada de usted, señor.
Evelina, Georgiana, saluden a su padre.
Buenos días, padre. ¿Te puedo presentar a mi hijo?
- Su nieta. - Rosalie Adelaide.
El único nieto que ha sobrevivido. Georgiana, basta de timidez.
¿Podría sugerir, señora D., con el mayor de los respetos, que se retirara al salón?
Buenos días, señora Danby. ¿Le importaría seguirme?
Buenos días, Sr. Turner.
¿Y nos deleitará con su presencia en el cuarto de retirada, señor?
Realmente espero que sí. Y, por favor, no nos haga esperar.
Tenemos nuestras propias vidas que vivir. Seguidme, chicas.
Los vapores de esta sola son muy nocivos para los pulmones de un niño.
Señoras, por favor, siéntese. Sarah, si usted gusta.
Me sentaré, William, cuando me plazca, y no antes.
Que así sea.
Es una cosita adorable.
Gracias, abuelo. Estamos muy orgullosos de ella.
En Efecto.
¿Ha salido de paseo, tía Sarah?
No, sobrina. Fui a recoger mi pensión a los
campos de Leicester, por ser primero de mes.
Por Supuesto.
- ¿Tu último hijo? - Sin duda, padre.
- ¿Constitución robusta? - Tiene un carácter excelente.
Hay que confiar en la Providencia. ¿Color de ojos?
- Azul, como el suyo. - Magnífico.
No se olvide de su otra hija, señor, a la que
se dignó a ignorar los últimos dos años.
Siéntate, Georgiana.
Está aprendiendo francés.
Y música. Esta recibiendo una educación. Lectura, escritura, aritmética,
y geografía con el globo terráqueo.
Siéntate derecha, Georgie. Di algo en francés.
- Bonjour. - . Bonjour, papá
- ¿y se encuentra bien? - Sí.
No le hablo a usted, señor.
Disfruto de buena salud, gracias. ¿Y usted?
Vivimos lo mejor que podemos dadas las circunstancias.
- ¿Qué circunstancias serían? - Circunstancias ajustadas, señor.
Pero nos las arreglamos para vivir y no gracias a su desagradecido hijo.
¡¿Cómo te atreves a largarte así, Billy Turner?!
¡Me insultas, como siempre me has insultado!
¡Billy!
Buenas noches, William.
Cumplimentos de la tarde para usted, Su Señoría.
¿Cómo se encuentra?
Un poco sin aliento. He ido hasta la granja.
Vi el atardecer. Deseé buenas noches a las lecheras.
¿Se ha replanteado el mecanizar la trilladora?
- No se puede vencer a los viejos bueyes. - ¿De verdad, su Señoría?
En Efecto. Hicimos una competencia de arado la pasada primavera
entre equipos de caballos y de bueyes.
- ¿Y el ganador? - Los caballos.
- Bueno, el buey es una bestia lenta. - Sí, pero fuerte.
Con el beneficio añadido de que una vez llega al
final de su vida de trabajo, es un plato suculento.
- A diferencia del caballo. - Bueno para el pegamento.
Su Señoría.
- Muy buenas noches, señor. - Buenas noches, Manners.
Sr. Turner.
¿No nos bendice el cielo al ser testigos de
tan glorioso crepuscular momento del día...?
Imbécil.
¿Sigue satisfecho con el arreglo, su Señoría?
Creo que hemos conseguido completamente el efecto correcto, William.
Gracias.
- Buenas noches, Nat. - Buenas noches, mi Señor.
- Buenas noches, señorita Coggins. - Su Señoría. Sr. Turner.
- ¿Cómo está tu padre, William? - Resistiendo, Su Señoría.
Muy amable de su parte el preguntar.
Pensamos que lo habíamos perdido el último invierno, uno muy crudo.
Pero aguantó. Es un viejo muy resistente.
- Excelente. Nos vemos en la cena. - Por Supuesto.
- Excesivamente hermoso. - Es usted muy amable.
- La melodía me es conocida, pero... - Herr Beethoven. Patética.
Tengo una afinidad personal por Henry Purcell.
Y también yo.
Sí.
El lamento de Dido
"Que mis fallos no causen.
- causen tristeza - - Problemas
- prab... ningún problema en mi pech... " - Tu pecho
"Recuérdame.
- Recuérdame, pero... - ¡Ah! Olvidé mi destino
Olvidé mi destino.
Recuérdame, pero
Olvidé... mi destino. "
Una canción de amor perdido.
En Efecto.
- Gracias. - A usted, Sr. Turner.
Señora.
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