The first 200 lines.
"VILLA BIONDI" Pistoia, La Toscana Mayo de 2014
¿Mauro, no has visto a las señoras? ¡Para el tractor!
¿No ves que las señoras están detrás?
- Póngalo en el coche. - Gracias.
Claro que sí, un poco de amabilidad...
Es una posición un poco indecente, cierre las piernas.
Moira... ¡Moira, yo lo hago!
En línea, entren.
No, Giovanna, siéntate adelante, o vas a vomitar sobre nosotros.
- ¿Pie derecho o izquierdo, primero? - Pie derecho.
- Disculpa. - No hay problema.
- ¿Adónde vas? - A la perfumería.
- Beatrice, se una buena chica. - Necesito protector solar.
Me gustaría ir sola, pero no conduzco.
¡No me toques!
Sé que es la forma de hacerme la corte, pero no me toques.
Beatrice, yo te estimo.
Gracias.
¡Aquí estás, tesoro!
¡Ven, ven aquí mi amor!
- ¿Qué necesitabas hoy? - Bloqueador solar.
Querida Beatrice, me rompe el corazón tener que repetir esto una y otra vez,
pero sabes que no podemos dejarte salir.
Estás bajo orden judicial de restricción,
y debe respetar el plan terapéutico.
Creí que eras una persona inteligente.
Sabe muy bien que soy víctima de acciones legales,
tomadas por holgazanes interesados en poner sus manos en mi dinero.
Tiene dos condenas definitivas.
Ganaron el caso gracias a jueces comunistas sectarios.
¡Lo saben todos!
Me identifico con nuestro pobre Presidente...
- Ex-Presidente, por suerte. - Todos lo traicionaron.
Incluso las monjas dicen que es un cerdo, pero es un hombre exquisito.
Viajé en su yate en Cerdeña,
con Pierluigi... Sí, Ud. lo ha dicho...
Un hombre de una humanidad, de una generosidad...
Y no me voy a callar, ¿sabe? Es un hombre que da, da, da y da.
Escucha, me caes bien. Me caes muy pero muy bien.
Mucho, de verdad.
- Gracias. - De nada.
Pero debes aprender a llevarte bien con los otros huéspedes.
- ¿Pero, qué dice? - Aprende a tolerar las diferencias.
Inténtalo, al menos.
Si se refiere a esa chiflada de Moira que ha colocado en mi habitación,
lo siento, no estoy de acuerdo.
Veo que quieres que te ayude,
porque no ha sido capaz de contener sus trastornos obsesivo-compulsivos.
Pero tengo otras cosas que hacer. No se empeñe, no puedo.
Entonces, preferirías a Annapaola en su lugar?
Pero si ella está en regresión... ¿Me veo como la Madre Teresa?
- Estaría poniéndome una carga enorme... - Pero, Beatrice...
¿Cómo hago con Annapaola? ¿Cómo hago para curarla?
Mi tesoro, revisé su plan de tratamiento terapéutico,
y está mezclando sus medicamentos.
Yo te quiero mucho, ¿sabes cariño?,
pero no te puedo conceder una habitación para ti sola.
¡No te puedo conceder una habitación para sola!
- ¿Quién es? - Una nueva.
- Una nueva. - Una nueva.
¡Ha llegado una nueva!
¡Luca!
- ¿Cómo estás? - Bien.
Torrigiani, de los Servicios Sociales. Mi colega, el Dr. Luca Moroni.
- Aquí están sus documentos. - Esto es para mí.
Bienvenida.
¿Quién eres tú?
Tiene un aparato ortopédico, pero puede caminar.
¿Seguro?
Vamos, vamos despacio...
- Gracias, lo siento. - No te preocupes.
¿No es un lugar encantador?
¿Te gusta, no?
- Gracias. - ¿Qué tal el viaje?
Vas a estar bien aquí.
Tenemos que sedarla.
Esta es Luisanna, la Jefa de Enfermeras.
Buenos días. Iré a hacer la cama.
¿Intento de suicidio en prisión?
Ocúpate de tus cosas de mierda.
El personal sanitario ha hecho una elegante reserva, ¿no?
¿Quieres que tome tu bolso para que subas las escaleras?
- Gracias. - ¿Eh?
¿Te doy una mano?
¡Estúpida, no debes hacer estas cosas!
- ¡No debes hacerlo! - ¡Son mis invitados!
- ¡Mi familia donó esta villa! - Lo sé.
Pero debes mostrar algo de respecto.
¡No debes mirar los archivos de otros pacientes!
- Esta es mi casa, ¿entendido? - Cálmese.
Yo soy muy democrática...
- ¡No seas mala, Beatrice! - ¡Son unas pobres horribles!
Disculpe, ¿es Ud. la doctora?
Sí.
No, porque me dijeron que esperara aquí a la doctora.
- Claro... - Disculpe.
- Gracias. - No te pares.
¿Donatella Morelli, correcto?
- ¿Qué te pasó en la pierna? - Me caí por las escaleras.
- ¿Te caíste o te tiraste? - Me caí.
¿Usas alguna droga?
¿Heroína, cocaína?
¿Hashish?
MDM... esas cosas que la gente utiliza hoy en día,
- que hacen que beses a todos. - ¿Yo? No.
Entonces...
Veamos la presión.
- ¿La presión? - Sí.
No tengo su plan terapéutico aquí,
pero imagino por su delgadez que no está tomando neurolépticos.
Promazina, 30 mg.
Efectos secundarios depresógenos anoréxicos.
¿Y litio también, no?
Citalopram, 40 mg.
30 a 40 gotas, alternado con Promacina, dependiendo del médico.
¡Qué desastre!
Está bien... Y benzodiacepina, obviamente.
2 mg de Valium, 3 veces al día.
Y clorazepán, 30 a 40 gotas antes de dormir.
Me encanta eso.
Yo tomo un antipsicótico, el haloperidol.
Me hizo engordar, me hizo crecer una panza...
¡Estoy bromeando, tratando de romper el hielo!
Me la creí, doctora.
¿Doctora?
- Disculpe, ¿puedo preguntarle algo? - Claro, claro.
Le he enviado una solicitud al Juez Tutelar.
¿Una solicitud por escrito?
Hace más de un año, pero nunca respondió.
¿Piensa que debo reenviarla?
Bueno, depende del tipo de solicitud.
Quizás la escribí chapuceramente. ¿Me ayudaría?
Claro. ¿La razón de la solicitud?
Tener, al menos, una fotografía.
¿Una fotografía... de quién?
De Elia.
¿De Elia?
¿Es tu hijo?
Muy bien, listo.
Muy bien...
Está apagado... Siempre apagan todo, no sé por qué.
Mueven mis cosas de lugar... ¡Es tan molesto!
Beatrice, habíamos acordado que irías a socializar a la zona de té.
- Vamos... - ¡Pero si estoy socializando aquí!
No, te estás entrometiendo. ¡Vamos, por favor!
Siento llegar tarde. Estaba buscando su archivo.
- Vengo inmediatamente. - Aún así te puedo ayudar.
Ah, Srta. Morelli, buenos días. Soy Torrigiani, su Trabajador Social.
- ¡La quiero totalmente sin neurolépticos! - Muchas gracias, Breatrice.
No estropeé las cosas.
- ¿Es esto todo? - Mi linterna...
Sí, esta aquí. Linterna, teléfono móvil, auriculares...
¡Es hora de comer!
Listo el morfi, chicas. ¡Al comedor!
- Me pregunto qué habrá hecho el cocinero. - Algo muy rico, seguro.
Has estado refugiada aquí desde tu llegada.
¿Por qué no vienes a comer al comedor con nosotros? Vamos...
- Vamos, ¿te ayudo? - No, puedo sola.
Te ayudo...
Por fin vino...
luego de esconderse en su habitación.
Gracias, disculpe.
¿Proteína? La extraño...
Estoy pastoreando hoy, como una cabra. Aumenté un talle.
Reviento la cremallera de un vestido de Dior que me queda sensacional.
Si quieres, puedes probártelo.
Tengo un montón de cosas que te puedes probar, si quieres,
de un diseñador que trabaja en Milán y Nueva York. Un amigo.
Vestidos cortos. Preciosos, pero cortos.
Todavía puedo mostrar mis piernas, pero, como se dice,
me estoy acercando al crepúsculo.
Pero eres tan bonita... Joven y bonita.
Tal vez, nadie te ha dicho lo linda que eres.
Es una pena que te hayas desfigurado con esos tatuajes horribles, vulgares...
¿Qué diablos estabas pensando? Es un desastre...
¿Qué quieres de mi?
Nada, me caes simpática.
Tú no me gustas.
Ve a sentarse a otro lugar.
Gracias.
Debieran haber hecho de Villa Biondi un centro turístico de lujo,
en lugar de donarlo para el bien público.
Un lindo spa de lujo, con masajes ayurvédicos,
personas educadas, bebidas a las 7:00...
Ríanse, ríanse, ríanse...
El mundo esta hecho de personas que quieren estar mal,
que es la mayoría,
y que no quieren trabajar,
y los que quieren ser felices, como yo. Yo soy feliz.
Mi marido es...
Mi marido es el abogado Aitiani. Pierluigi Aitiani.
Quizás oíste hablar de él en la TV, El Presidente era su cliente.
- Mira, él es un genio. - Y a mí que me importa de tu marido.
Eres grosera y también tonta.
Porque la única cosa que necesitas, es un buen abogado.
Lo entendí enseguida.
¿No vienes a misa?
¿Quién, yo?
Ven, es divertido.
Hay un cura estupendo. Africano, pero atractivo. Ven.
No comments yet. Be the first to leave one.