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Esta es la historia del hombre MÁS RICO del mundo.
¿Quiere comprar otra empresa, Sr. Byers?
Hay una excelente oportunidad de adquirir un nuevo condominio.
La operación podría ser muy estimulante...
y completamente distinta de todo lo que Ud. haya hecho antes.
¿Entonces...?
¿...el condominio?
Ya tengo un condominio, Finkel.
Ya lo tengo todo.
Ya lo he hecho todo.
Sólo estoy aburrido.
Muy aburrido.
No tengo nada para conseguir.
No hay absolutamente nada que no haya hecho.
Bueno, aquí tengo algo que tal vez pueda interesarle, senor.
- Por lo menos no lo ha hecho antes. - ¿Qué es?
Es del ejército. Tiene que presentarse a la revisión médica.
- Parece que lo han llamado a filas. - ¿De veras?
No lo recuerdo, pero parece que esto no lo he hecho antes.
Vamos, Sr. Byers. No se lo tome a broma.
Me he tomado la libertad de pedir informes sobre recomendaciones.
Nuestros abogados pueden pedir una prórroga.
Alegando que «Armamentos Byers» es una empresa de interés nacional.
Un tal Dr. McWillard de Viena, firmará un certificado médico falso.
Mi cuñado es médico en Yalta, y ha descubierto unas inyecciones...
- que pueden provocar el asma. - ¡Pero qué asma ni qué narices!
- ¡Eso es una tontería! - ¡Vamos, senores...!
¡Cállense!
¡Cállense!
- ¿Ya se han callado? - Sí, Sr. Byers.
Estupendo, Finkel.
No habrá aplazamiento, caballeros.
Nada de trucos. Nada de subterfugios.
¡No quiero tonterías!
Considero esto ¡como una gran oportunidad!
Atrás, Finkel. Repito...
Considero esto como una gran oportunidad.
¡Y un privilegio!
De servir a mi país...
en esta última gran guerra que pondrá fin a todas las guerras.
Vivimos en una democracia, caballeros.
La tendencia es dar por sentado que esto es una democracia.
Eso ya lo sé. Pero, repito, vivimos en una democracia.
Y en una democracia,
todo hombre tiene derecho a morir luchando por su patria.
Y por eso soy tan afortunado, de poder hacer lo posible...
por la libertad... por la democracia y por la humanidad.
- ¡Cuatro efes! - Perdón, ¿qué quiere decir «Cuatro efes»?
Quiere decir que no nos llamarán hasta que Hitler entre en Conneticut.
Han sido examinados según las normas del servicio militar obligatorio.
Se ha visto que no son aptos para el servicio en el ejército de los EE. UU.
Mayor, seamos razonables. Presido trece consejos de admistración.
Controlo empresas que emplean a más de 23.000 personas.
No tengo la menor duda de que podría ser de alguna utilidad al ejército.
Ah, sí. Lo sé todo sobre usted, Sr. Byers.
¿...O debería decir Sr. Byers III?
Este es un lugar donde no puede comprar la entrada con dinero.
- Espere un momento... - No. Espere usted.
Quiero que entienda lo que voy a decirle.
¡El ejército necesita hombres!
Hombres que puedan soportar los rigores y las tensiones del combate.
Los hombres hacen las guerras.
Y los hombres ganan las guerras. Espero que nunca lo olviden.
Nunca lo olviden.
Bien. Que el ejército no los necesite, no debe avergonzarlos.
Muchos hombres no son aptos.
No hay nada humillante en ser rechazado.
¡Rechazado? ¿Ha dicho...? ¿Vergüenza? ¿Nunca...?
¡Rechazado! ¡Rechazado!
¡Rechazado! ¡Rechazado!
Es esa palabra, ¿saben? Rechazado. No puedo aceptarlo.
Este tipo es fantástico.
¿Usted cree que tiene problemas, amigo?
Usted no tiene ningún problema. Yo sí que tengo problemas.
¿Cree que quiero alistarme? Yo debo alistarme.
Para mí es un caso de vida o muerte.
¿Habla en serio?
¿Qué si hablo en serio?
Tal vez por primera vez en mi vida, hablo en serio.
Permitan que se lo explique. Soy cómico de profesión.
La semana pasada actuaba en el Salón Persa.
Eso está en el restaurante Harvey. En la carretera 55.
Las cosas me iban bien. Progresaba en mi carrera.
Bien, una noche al terminar mi actuación me dirigí a mi camerino.
Deja que te ayude con la chaqueta, Sid.
Hola, Rocky.
Trabajas demasiado, Sid.
Por eso Rocky te ayuda con la chaqueta.
No disfrutas lo suficiente de la vida. Deja que te invite a un trago.
Sid, estás tenso y nervioso. Por eso la gente se toma una copa.
Les ayuda a relajarse.
Muchachos, ¿cómo queréis que un hombre disfrute de una copa sin un cigarro?
Agárralo. Agárralo ¡Agárralo!
- ¿Eso es todo el mensaje? - ¡No! ¡No es!
Este mensaje vale unos mil dólares.
- Esto vale unos mil dólares, ¿no? - Algo así.
Pero ya que le debes al bueno de Lucky 15 mil...
y quiere cobrar el martes...
¿puedes imaginar si te dijera...
que habrán 14 visitas más como esta? No te gustará...
¿Cierto...? ¿¡Cierto, Sid!?
Mira, le prometí a Lucky que le empezaría a pagar esta semana.
Acabo de cobrar. Tengo el cheque en el bolsillo. Tómalo y dáselo a Lucky.
Eso le demostrará que quiero pagarle.
¡Léelo!
Páguese a Sidney Hackle 115 dólares.
¡115 dólares! ¡115 dólares!
Sid, no queremos quitarte las limosna...
- ¿Qué estás haciendo? - Nada... Pero...
Recuerda. Paga el martes o no vivirás para ver el miércoles.
Bien, amigos. Hoy es miércoles.
¿Y Ud. cree que tiene problemas?
Bueno, me resulta doloroso que me rechacen. No puedo aceptarlo.
No puedo decir «sí» a un «no». Tengo que decir «no» a un «no».
- Ya saben... es psicológico. - Mi caso es físico.
Si no consigo que el ejército me acepte puedo salir mal herido...
- o algo peor. - ¿Qué quiere decir?
Gracias. Úitimamente he soportado muchas tensiones.
Es por mi esposa.
Lo intenté. Dios sabe que lo intenté, ¡pero no conocen a Camile!
Ella no es... Ella no es una persona normal.
Me trata como un... como un... como un preso en una celda.
¡En mi propia casa!
No puedo dejarla porque no tengo dinero.
No tengo dinero para largarme a otra casa o a otro país.
La situación se hizo insoportable la semana pasada.
Fue una noche cualquiera...
de la semana pasada.
- ¡Las luces! - Las luces.
- El abrigo. - ¡El abrigo!
Todavía no estaba desabrochado.
Todavía no estaba desabrochado.
- Prepárame un bocadillo. - Prepárame un bocadillo.
- No. Tú prepárame un bocadillo. - No. Te prepararé un bocadillo.
Ahora mismo te coseré los botones, cielo mío.
¡El bocadillo!
Te haré el bocadillo y de paso te coseré los botones, cariño...
Una madre siempre está primero.
No, Johny, a tu madre no le gusta la mantequilla.
¡Una madre es tu sangre!
¡Esa!... es una desconocida.
¿Y Ud. .cree que tiene problemas?
No es el primer hombre que intenta alistarse para librase de su esposa.
Ustedes no saben lo que es tener problemas.
Ya me había resignado a dejar de se soltero para ser padre.
Imaginaba que pasaríamos la luna de miel en la maternidad.
Pero entonces, sonó el timbre.
¿Y Ud. cree que tiene problemas?
Sr. Byers, ahí está el mayor. ¿Por qué no lo intenta de nuevo?
Pero esta vez ofrézcale algo de dinero.
- Sí... - Esto tengo que verlo...
Mayor, no quiero molestarlo. Sé que es la hora del almuerzo, pero...
- mis amigos y yo... - Sus amigos y Ud. han sido rechazados.
¿No lo entiende?
Creo que usted no lo entiende. Tendré que pasar por encima de usted.
- ¿Quién dirige todo esto? - El presidente.
- ¿Tiene su número de teléfono? - La respuesta es no.
¿Conoce a alguien que sepa su número?
Escuche, Sr. Byers. Se lo dije antes.
En este lugar ni su dinero ni su influencia sirven de nada.
¿Por qué no vuelve a su lujosa casa de campo, eh?
Deje que luchen los hombres...
que no han sido rechazados.
! Tiene... razón!
¡He sido rechazado! ¡Estoy bien!
! Tranquilo! Bien... ¡estoy bien! Nunca me había pasado antes.
Estoy bien...
Así que el ejército no nos quiere, ¿eh?
¿Qué es lo que pasa?
No queremos al ejército.
- ¿No queremos? -¿No queremos? - ¿No queremos?
No. No queremos. Pero queremos alistarnos, ¿cierto?
- Cierto. -Cierto. - Cierto.
Pero el ejército no nos quiere.
- No nos quiere. - No nos quiere. - No nos quiere.
La respuesta es muy fácil.
Sólo hay una cosa que puedo hacer.
- ¿Qué? -¿Qué? - ¿Qué?
Formar mi propio ejército.
Aquí tienen, caballeros.
Ok, tiene espacio suficiente para un ejército. Pero necesita algo más.
- Necesita otras cosas. - ¿Otras cosas? ¿Cómo qué?
Doce uniformes. Seis de faena y seis de gala.
- Seis de cada uno. - ¡Seis de cada uno! Maravilloso.
Veamos. Sr. Hackle, Sr. Bland, Sr. Love.
- Más los suyos, ¿no es así? - Exactamente.
Mi chofer lo llevará de nuevo a New York. A Ud. y a su asistente...
Muchas gracias por su ayuda, Sr. Firestone.
- Muy bien. - Él les acompañará.
- Jefe, ¿puedo hacerle una pregunta? - Adelante.
Me preguntaba si necesitaría un chofer en su ejército privado, señor.
Sí, yo también te echaría de menos.
Sr. Firestone, en Nueva York tómele las medidas, ¿quiere?
- Como desee. - Gracias de nuevo.
Sr. Firestone, ¿le importaría esperar un momento, por favor?
¿No cree, señor, que yo debería mostrarles el camino a la ciudad?
Sí, claro. Puede hacerlo, si lo desea.
Asegúrese que los uniformes son de su agrado.
Buenos días, amigo. ¿Es usted Yamashita?
- Lo soy. - Bien. Léaselo, Finkel.
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