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Fatima, esta será una misión secreta.
Quiero que te conviertas en mi espía.
¿Su espía?
Como sabes, fue mi cuñado, Ögedei, quien ascendió al trono.
Tolui y yo estamos de acuerdo, eso será lo mejor para todos.
Sin embargo…
los lazos entre hermanos son muy frágiles.
Aunque no se volvió emperador,
quien posee el mayor contingente militar del imperio es Tolui, el Otchigin.
Si no hacemos nada, este giro será la semilla de la desgracia.
Ya veo, creo que voy entendiendo.
¿Y qué es lo que debo hacer?
Mézclate entre la gente de mi cuñado Chagatai
e infórmame de cada uno de sus movimientos.
¿Del señor Chagatai?
Así es. En el peor de los casos,
si alguien quisiera meterse entre Tolui y el Gran Khagan,
no me cabe duda de que ese sería Chagatai.
Después de todo, siempre fue el más cercano a Ögedei.
Ellos no conocen tu cara y no desconfiarán de ti.
Lo harás por nuestro bien, ¿no es así?
JAADUGAR
LAS MANCHAS DE LA SERPIENTE VAN POR FUERA Y LAS DEL HOMBRE POR DENTRO
Mañana temprano ve a la tienda que tiene un estandarte.
Allí te indicarán cómo te infiltrarás.
Un estandarte… La tienda con un estandarte…
Ha de ser esa.
Me dijo que viniera hasta acá, pero…
¡Fatima!
Hola.
¿Shira? ¡Eres tú, Shira!
Te has vuelto todo un hombre.
Pero ¿qué haces aquí? ¿No trabajabas para el amo Tolui?
Verás, la princesa Sorgaqtani me pidió ayuda,
así que trabajaremos juntos.
Además, presiento que habrá otro revuelo,
así que hagámoslo bien y sigamos escalando.
Tú no cambias, ¿eh?
¿Y bien? ¿De quién es esa tienda?
Ah, es del encargado de objetos perdidos.
Ahí se lleva al ganado y esclavos de dueños desconocidos.
Con la mudanza de otoño y el Kurultai, ha de haber mucho desorden.
Lo aprovecharemos para intercambiarte con una esclava de Chagatai.
El plan será sustituirme entonces.
Pero ¿será tan fácil encontrar una esclava que se parezca a mí?
Si Alá así lo quiere, no habrá problema.
Vamos.
No estoy muy convencida, ¿eh?
Disculpe, ¿tiene un minuto?
Encontré una esclava perdida.
¿Puedo dejársela aquí?
¿Tiene algo que identifique a su dueño?
Pues, no sé.
De estas esclavas hay a montones.
Como ve, su única gracia es su sonrisa. Es muy aburrida.
¿Qué? Óyeme…
No te enojes. Será más fácil intercambiarte si no destacas.
-Pero no lo digas tan feo. -Calma, calma.
Se te cayó algo.
¿Qué es eso?
Es un bezoar.
Estaba dentro de una oveja.
Ah, es la piedra contraveneno, he oído de ella.
Un momento. ¿No es una piedra jada?
Nunca he oído hablar del bezoar.
Aquí, a las piedras que les salen a los animales las llamamos "jada"
y las usamos para invocar la lluvia.
Dicen que si un kam la sumerge en agua,
poco después se desatará una tempestad.
¿Por qué una esclava como tú tiene algo así?
Creo que no debí tomarla sin permiso.
Verá… Ah, sí.
Iba a dársela a mi amo más tarde, pero me extravié.
Por cierto, señor, también ando buscando a una esclava perdida.
¿Tiene a alguna parecida a ella que sirva al señor Chagatai?
Una esclava de los Chagatai que sea del oeste, ¿eh?
Como si justo fuera a tener una.
Ayer me llegaron tres.
Hay muchas que se perdieron durante el Kurultai.
Si entrecierras los ojos, esta de aquí algo se le parece.
Es idéntica. ¡Qué bueno que te encuentro! ¡Te he estado buscando!
No nos parecemos.
Lo mismo digo.
¡Nos vemos! ¡Ojalá pronto regreses con tu amo!
-No nos parecemos. -¡Pues gracias!
En fin, quédate aquí y espera con ellas.
Pronto vendrán por ustedes.
Realmente hay muchas muchachas perdidas.
Cierto, ellas son…
Disculpen, ¿saben hablar persa?
¡Claro!
Entonces vienen de las ciudades de Mashhad y Merv.
Yo soy de Tus.
Vaya, ¿en serio?
Siempre quise visitar ese lugar.
¿De verdad?
Había oído que era un muy buen lugar, lleno de vida.
¡Lo es!
Entonces, es posible…
que alguna vez nos hayamos cruzado.
¡Sí!
Qué recuerdos.
Me encanta ir de compras al bazar.
Ahora servimos al clan Chagatai.
Pero nos perdimos sin darnos cuenta.
Estoy preocupada por mi familia.
-¿Tu familia? -Sí, mi esposo también es un esclavo.
Es un artesano muy hábil oriundo de Bujará.
Cuando los mongoles me llevaron, me sentía aterrada y desesperanzada,
pero ahora tengo esposo e hijos.
La vida da muchas vueltas, pero al final todo sale bien, ¿no creen?
Sí, puedes vivir donde sea si te acostumbras.
Además, el ulús del amo Chagatai es un sitio muy seguro.
También hay gente que ha encontrado una nueva vida aquí.
¡No, basta!
A veces siento que podría perdonarlos.
Aun cuando juré que jamás olvidaría
lo que los mongoles nos hicieron.
Oye, tú, la recién llegada.
¿Se refiere a mí?
Sí, ven conmigo.
¿Shira habrá hecho algo para que vinieran por mí?
Pero aun así es muy pronto.
Disculpe la demora. Esta es la chica.
Supe que tienes una piedra jada.
-Oh, sí. -Muéstramela.
¿Sucede algo con ella?
Ven conmigo.
Súbete ya.
¿Qué está pasando? No parece haber venido a recogerme.
Oye, cómo pesas.
Ni se te ocurra huir, ladrona.
¡Arre!
¿Por qué me dice ladrona? ¡Esto debe ser un error!
¡¿Quién es usted?! ¡¿No es uno de los hombres del señor Chagatai?!
Yo hablo de camellos y tú de cabras, ¿eh?
¿Qué? ¿Cómo?
Significa que no nos estamos entendiendo.
Ríndete y confiesa de una vez.
-¡¿Qué voy a confesar si yo no…?! -¡Arre!
¡Arre, arre!
¡No, me duele!
¡¿Dónde estamos?!
Cállate. Date prisa y ven.
Soy Qadaq. Voy a entrar.
Traje a la mujer que robó la piedra.
¡Yo no me robé nada!
Entra.
Buen trabajo, Qadaq.
Ella es…
Tú…
¿Tú me robaste la piedra jada?
-¿De qué habla? -¡No te hagas la tonta!
Apuesto que fue Ögedei. Él te lo ordenó, ¿verdad?
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