The first 200 lines.
Sorriso, el bar deportivo preferido en los cinco distritos.
¿Por quiénes? Por todos.
Ni lo piensen. Sean los Mets, Jets o Nets, atendemos a todos.
Disfrute de un filete a 25 centavos
regado con media pinta de cerveza tirada.
¿Es una broma? No, no es broma.
En Bensonhurst, Brooklyn, saliendo por la autovía.
Saben llegar.
Sorriso, bar y discoteca.
DIEZ AÑOS ANTES
¿Qué?
¿Qué quieres que diga? No hay nada que decir, ¿no?
Exacto. Y así serán las cosas, ¿entendido?
No hablas de lo que no te concierne.
Así no te metes en problemas.
¿Gio y Sofia?
- ¿Qué se supone que deben hacer? - Que Angelo se ocupe.
Hará lo correcto por ellos. Él arreglará todo.
Todo está tan jodido.
¿El tío Angelo no pudo hacer nada? Pensé que era el jefe.
¡Oye! Estás caminando en la cuerda floja, amigo mío.
¿No tienes nada para darme?
¿Dónde está mi parte de los chinos?
Vamos, escúpelo.
¡Oye! Aposté en ese juego.
En serio, no puedo escuchar cómo pierden otra vez.
Vuelve a tocar la radio y te parto la cabeza.
Si tú lo dices.
Sabes que eres mi sobrino favorito,
a pesar de tu horrible gusto musical.
¿Ves esa mierda? En la cuadra de mi abuela.
- Hola, viejo. ¿Las bicis son tuyas? - Sí, vete a la mierda.
¿Puedes creer este chico?
Déjalo. Debo ir a ver a Gio.
¿Se la chupas a tu madre con esa boca?
¿Tú a tu hijo?
¡Alto!
No hagas ninguna estupidez.
- ¡Alto, hombre! - Muéstrame una identificación.
- No hice nada. - Entonces muéstrame una identificación.
Ricardo...
- Vamos. - Ricardo, cálmate. Cálmate.
Me rompiste los anteojos.
Ricardo.
Cálmate. Cálmate. Basta. Aléjate.
Gio.
Hola, padre Kelly.
Gio, qué bueno verte. ¿Cómo está tu madre?
Me pidió que le diera esto.
La gente sigue trayendo comida.
Y la heladera está llena desde el funeral.
¿Vas a decirme qué te pasó en el ojo?
Estaba almorzando con Vicky, en la cafetería, todo normal,
y estaban estos chicos rusos en otra mesa,
empezaron a arrojarnos cosas y...
¡Le tiraron comida a Vicky en la cabeza!
Me levanté. "¿Qué mie... diablos?". ¿Entiende?
Es todo, solo hice eso.
Desperté en la enfermería.
Estoy suspendido.
¿Qué dijo tu madre?
Intenté hablar con ella.
Solo se la pasa en la cama.
Tenle paciencia, Gio.
Tu madre está pasando por muchas cosas.
Te diré algo.
Hablaré con ella. Me vendría bien tu ayuda aquí.
Te sacaré de la casa mientras estés suspendido.
¿Recuerdas la baranda que pintaste con tu padre hace unos años?
Pues, es hora de retocarla.
Muchas cosas cambiarán, Gio.
Revelaciones que quizá ahora no entiendas, pero luego sí.
Con el tiempo.
Las tragedias traen entereza. Confía en eso.
Pon tu fe en nuestro Señor.
Sé fuerte para mí.
Tengo boletos para los Mets-Braves, la mejor ubicación, con tu nombre.
¿En serio?
¿Un sacerdote mentiría?
Ven, vámonos.
Hace unas semanas,
el padre de Gio fue hallado estrangulado
en el baúl de su Cadillac.
Confundido y asustado, Gio acudió a su familia.
Pero me preocupaba que esta familia,
y todas sus tradiciones, le causaran más sufrimiento.
Ahí está. Es ese.
Se espera nevada y posterior aguanieve...
¡Gio, ven aquí!
- ¿Cómo vas, Gio? - Bien.
Oye, Ricardo, te veo más tarde.
¿Qué dije sobre no golpear la puerta?
Oye, Gio, mándale saludos a tu madre.
Está bien, tío Ricardo.
Ponte esto o te resfriarás.
Tu madre está preocupada por ti,
no la angusties más andando en camiseta.
- Tenía que irme de la casa. - ¿Sí? Muéstrame ese ojo.
- Madre mía. - Estoy bien.
- ¿Estás bien? No me... - Estoy bien, Leo.
- ¡Estoy bien! - ¡Gio!
Leo, en serio, debo ir a casa.
Confía en mí. Solo será un minuto.
Gio, escúchame.
¿Esos son los que te atacaron?
- No. - Oye, oye, oye.
Ven, ven. Ven aquí.
Jamás permitiría que te hagan daño. Lo sabes, ¿no?
¿No?
Escucha, ¿recuerdas a tu perro, Sparks?
¿El cachorro que hizo trizas la casa de tu madre?
Adorabas a ese perro.
¿Recuerdas lo que tu viejo te dijo,
si querías conservarlo?
Te dijo: "Si lo entrenas, puedes quedártelo".
¿Y qué te dio?
Una pistola de agua para que le dispararas a la cara
cada vez que se portaba mal.
Tiempo después, Sparks empezó a hacer caso.
Y esto es parecido.
Si quieres parar a estos animales, trátalos igual.
Es por su propio bien.
Dios, vamos. Mira, mira...
- Quiero ir a casa. - Lo sé.
Lo sé. Pero esto es importante.
Hermano, tu viejo ya no está.
Y yo no estaré siempre para protegerte.
Debes aprender a cuidar de ti mismo.
Nadie te protegerá mejor que tú mismo.
Ni Angelo.
Ni yo. Solo tú.
Ahora ve.
Como dijimos.
Como con Sparks. Igual que con Sparks.
Buen chico.
¿Vienes por más, marica?
¿Volviste por más, perra?
¡Mierda, tiene un arma!
¡Alto, alto!
Ven aquí. Ahora sales corriendo, ¿no?
¿Crees que porque tu tío Angelo maneja todo esto,
tú eres rudo?
Perra.
¡Gio, corre! ¡Mierda!
EL CUMPLEAÑOS MORTAL
DIEZ AÑOS DESPUÉS
Leo, estuve tratando de localizarte.
Esos tipos me abordaron en la calle de nuevo.
- ¿Sí? - Hicieron preguntas.
¿Sobre qué?
¿Sobre qué va a ser? Sobre ti.
¿Fuiste a ver al tío Angelo? ¿Hablaste con él?
- Tranquilo. - ¿Qué mierda está pasando?
- Hablemos en persona. - ¿Dónde?
- En lo de Camila. ¿Te acuerdas? - Sí, Camila.
La puertorriqueña. Me acuerdo.
- Nos vemos allí. - Está bien.
¿Recuerdas dónde es?
- A unas cuadras del tío. - Sí, te espero.
- Bien. - Tranquilo.
Allí estaré. Luego vemos al tío Angelo.
- ¿Es tu primo? - Ma, mira si estaba desnudo.
- ¡Por favor! Hola, ¿Leonardo? - Ma...
Ma, colgó. Ya colgó.
Ayer tomé un café con su madre,
y me dijo que Leonardo aún no había ido a verla.
- Tiene muchos problemas. - ¿En serio?
¿Qué crees, que no irá a ver a su propia madre?
- Dale tiempo, ¿sí? - No lo sé. No lo sé.
- ¿Qué cosa no sabes? - Mírame.
¡Mírame!
Está bien.
- Soy apuesto, ¿no? - Sí, sí, claro.
¿Qué negocio tiene estar metido en las drogas?
El tío Ricardo dijo que se ocupará de todo.
Todo saldrá bien. Lo prometió.
¿El tío Ricardo?
Será policía, pero no significa que sea de los buenos.
Leonardo fue un ángel para esta familia desde que murió tu padre.
Más que mi propio hermano, te lo aseguro.
Pero lo que está pasando, la policía, las drogas...
Giovanni, ¡escúchame!
- Esto nunca acaba bien. - Ma, ya cálmate.
Nos provocarás un infarto.
- Estoy calmada. - Bien, respira profundo.
- Estoy calmada. - Recuerda, profundo.
Tengo algo para ti.
Sí, está bien.
Cuando eras pequeño, tu padre siempre te anudaba la corbata.
Y yo le decía: "Sam, enséñale. Quiere aprender".
Pero no me hacía caso.
Decía: "Sofia, cariño,
No quiero que aprenda.
Después ya no me necesitará".
A tu padre le encantaba bailar este tema.
Y cuando me pidió...
Sí, cuando te propuso matrimonio, él te...
Y cuando te trajo hacia arriba, ya tenías el anillo en el dedo.
Sí.
Pues...
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