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Es mi hija.
Oye. Espera un momento, ¿vale?
-¿Tienes experiencia como mecánico? -Sí, señor.
"Antonio LeBlanc". ¿De dónde has sacado ese apellido?
Soy adoptado.
-Eh. -¿De dónde eres?
De un pueblo, al norte de Baton Rouge.
Se llama Saint Francisville.
Ya, pero ¿dónde naciste?
Ya entiendo. Nací en Corea.
-¿LeBlanc? -Sí, señor. Así es.
Aquí pone que cometiste dos delitos.
Fueron delitos sin violencia, yo no haría daño a nadie.
¿Y qué robaste?
Mire, yo sé arreglar lo que me echen: motos, coches...
¿Qué robaste?
Motos. Pero fue hace mucho tiempo.
Puedo...
Si me da una oportunidad, puedo aportar mucho a su empresa.
No lo creo.
¿Usted tiene hijos?
Sí, tengo dos.
Yo tengo uno en camino y quiero cambiar de trabajo.
¿En qué trabajas ahora?
Soy tatuador.
Pues mejor que sigas con eso.
No te puedo ayudar.
Bueno. Gracias.
Venga, vámonos.
¡Venga, corre!
¡Oiga, tiene que registrarse! ¡Vuelva!
Está sana.
-¿Es niña? -Sí, es niña.
Bueno, ya podemos limpiar.
¿Pueden esperar? Mi marido está a punto de llegar.
-Jessie, ¿qué habitación es? -¿Y yo qué sé?
-Te lo he apuntado en la mano. -¡La 67!
Venga. ¡Dos puertas más, pequeñaja!
-¡La encontramos! -Ya está aquí.
Es una niña.
...la mayor redada antiinmigración en lugares de trabajo
en la historia de EE. UU.
APELLIDO
Los inmigrantes sin papeles de Misisipi se han encerrado hoy en su casa.
¿No se sabe su apellido?
Parece que le cuesta rellenarlo.
Más de 300 han quedado en libertad,
-con citaciones judiciales. -Sí.
Es que no sé leer.
Papá, ayúdame, no sale.
-Venga. -¡La vas a romper!
Espere, déjeme a mí.
¡La ha sacado!
¿Tantas ganas tenías? A ver, ¿qué se dice?
-Gracias. -De nada.
Te pareces a mi padre.
-Pues sí. -Oye, eso no es de buena educación.
Me gusta tu pelo.
-Gracias. -Vamos a tener un bebé, una niña.
Pues enhorabuena, vas a tener una hermanita.
¿También le vas a dar nuestra dirección?
Hala, venga. Nos vamos.
Bueno, gracias, ¿cómo se llama?
-Parker. -¿Parker? Antonio.
Encantada.
Vamos.
¿Quieres que venga a ayudarte unos días?
Sí, estaría bien.
Bueno...
¿Adónde vas, abuela?
Ya me tengo que ir a casa, cielo.
¿Qué hora es?
Pronto. Sigue durmiendo.
No. Tengo que preparar a Jessie.
-No, yo me encargo. -No.
Yo me encargo.
-Me voy a levantar. -Tú descansa.
No. Quédate ahí.
Vale.
Ya le he dado el desayuno, ahora la llevo al colegio.
-¿Seguro? -Sí, seguro.
-Yo me encargo. -Vale.
¿Vale?
Duerme.
Gracias.
Venga, vístete. Hoy te llevo yo.
Te he pillado fumando.
¿Vas a ir así al cole hoy?
Sí, ¿por?
Por nada, buena elección.
Vamos, que llegamos tarde.
¿Qué pasa?
Solo quiero pasar un último día contigo antes de que todo cambie.
-¿A qué te refieres? -Pues...
A que cuando nazca el bebé a mí me harás menos caso.
No es verdad, ¿quién te ha dicho eso?
No pasa nada, será tu hija.
Es normal que la quieras más.
-No digas eso. -Me abandonarás, como Ace.
Yo te voy a querer igual. ¿Vale? No me voy a ir. ¿Me oyes?
Ya veremos.
Espérame aquí.
Hoy no vamos al cole.
-¡Monta! -¡No llego!
Pues a ver si creces, no voy a estar cogiéndote siempre.
Pues voy a crecer, y voy a ser más alta que tú.
Y voy a tener una moto en la que tú no te podrás subir.
¿Ah, sí? Eso habrá que verlo.
¿Quién se gasta 600 pavos en unos putos zapatos?
¿Están forrados de diamantes? No lo entiendo, tío.
Ella me tendría que pagar a mí, no al revés.
-¡Cómo habla! -Mira, tío.
Llevo como un mes comiendo comida sana asquerosa.
Y encima, además, he estado yendo al gimnasio cada dos días.
-¿Pruebas? -No me he saltado ni un día.
Pero mírame, joder.
Estoy como una puta escultura griega. No digas que no.
-Algún día sí te has saltado, Merk. -¡Y una mierda!
¡Pero tronco!
-¿De qué coño vas, loco? -Tranquilo, no la iba a dejar.
-¡Búscate una niñera! -Deja que te tatúe la cría.
-¿Qué? -Ya estás. Anda, pírate.
-Levanta, llorica. -Ponte tú
-y que te tatúe a ti. -¿Quieres hacerme uno?
-¿A ver qué tal? -Mira a ver.
-¿En serio? -Sí.
Está guapísimo.
Parece una cagada de perro.
¡Vete a la mierda!
-Deja de darme por culo. -¿Qué haces vistiéndote?
-¿Te gusta verme desnudo? -Hay que limpiarlo y taparlo.
No sabes lo que aguanto en un día normal...
-Házmelo en la mano. -Por eso no te doy ni la mano.
Yo a ti tampoco te toco esa zarpa.
Me pueden cerrar el local por eso.
Relaja un poco, están teniendo un momento padre-hija, no se lo estropees.
¡Sabrás tú lo que es eso! Si tu madre te dejó caer de cabeza.
Cuidadito, Jackie. A ver si voy a venir mañana y te chapo el garito.
Y espero que tengas los papeles de Rodrigo, o lo deporto también.
Oye, que yo nací aquí. El puto feo este de los cojones...
¡Cállate la puta boca ya, cara de yonqui!
Será hijo de puta...
-Muy bien. -Antonio, ¿querías hablar?
Sí, jefa. Quédate aquí, ¿vale?
-¿Qué querías? -Ya sabes que voy a tener un bebé,
y quería pedirte si me podrías pasar algunos clientes.
Voy muy justo de pasta.
¿Cómo me pides favores, si no me pagas las cuotas de alquiler?
Ya, es verdad, estoy en ello.
-¿Solo era eso? -Sí, jefa.
¿Eso para qué es?
¿Esto? Es para que los malos no me hagan daño.
¿Sabes? Hay mucha gente mala en este país.
Así que mi trabajo es encontrarlos y echarlos.
-¿Por qué le cuentas eso? -Me lo ha preguntado.
Aquí la única mala persona eres tú.
Pareces un puto segurata.
¡Sí, Merk! ¡Qué feos son tus tatus!
-Tú tienes que estar de mi parte. -Vete a deportar.
Joder, me voy a currar.
-Me abro. -¿Qué tal tu madre?
Bien. ¿Por qué ya no vienes a casa?
Eso pregúntaselo a ella.
¿Qué sitio es ese al que vamos?
Es mi lugar secreto.
-¿De verdad? -Sí. Ni siquiera tu madre lo conoce.
¿En serio?
-¿Ves? Aquí es. -Mola.
-¿Me puedo meter? -¿Quieres nadar con los caimanes?
-Sí. -Bueno, si te atreves...
A ver qué piedra...
-¡No te rías! -¿Querías hacerla rebotar?
No ha rebotado nada, se ha ido directa al fondo.
Ya.
Oye, Jessie. Dime una cosa.
Lo que me has dicho esta mañana, ¿era tristeza o verdad?
No entiendo.
Pues... que si lo has dicho porque estabas triste
o porque lo crees de verdad.
Porque lo cierto es que yo os he elegido a ti y a tu madre.
Jessie, ¿por qué me llamas "papá"?
Porque eres mi padre.
Porque tú me has elegido, igual que yo a ti.
¿Y por qué lloraste cuando viste la ecografía?
Nunca lloras por mí.
-¡Lloro por ti muchas veces! -¿Cuándo?
Pues... Cuando veo cómo bailas.
-Cuando veo cómo corres. -No tiene gracia.
Cuando veo la cara que tienes por la mañana.
-Cuando te huele mal el aliento. -¡Yo me lavo los dientes!
-Y yo no tengo la cabeza pequeña. -¿La mía sí?
-No. No lo he dicho. -Pues te vas a enterar.
No. ¡No!
-Te vas a arrepentir. -¡No!
Ahora te vas a enterar. Una, dos...
-Es broma, no te voy a tirar. -Ya lo sé.
¿Adónde fue la vaca de vacaciones?
-¿Adónde fue la vaca? -A "Muueva" York.
¿"Muueva" York? Vale, ese ha sido bueno.
-Toma, perrito. -Cuidado, no me...
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