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— Abel… Te estaba esperando. Bienvenido. — Por fin en casa. Qué bien se está aquí. Abel se sentó a su lado mientras hablaba. Podía notar cómo su nariz y sus orejas se ruborizaron. — Hoy ha vuelto a nevar de lo lindo. El pueblo estaba desierto. — Entiendo. ¿Y la iglesia? — Todo tranquilo. Por ahora.
Una cosa.
¿Te importa si limpio?
No hace falta que te molestes.
No, si no me importa.
Es que me gusta limpiar.
Lo haré encantada.
Como quieras.
Journal with Witch
¿Una novela?
Episodio 2: Sellar
Vaya, sí que es cierto que estás escribiendo una.
¿Y qué pasa?
Para escribir novelas, tendrías que ser un poco más…
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— En algún momento, quizás podría acercarme a la ciudad. — La ciudad sigue siendo un lugar muy peligroso. Si te quedas atrapado en la nieve, perderás tiempo y Ellie se enfadará contigo. — A ver, no tiene por qué ser ahora mismo. El rostro de Abel se tornó serio. Estaba harto de escuchar a Ellie. — Claro.
Pues canta bien.
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¿A esto llamas diario?
6 de marzo
Emilie: ¿Qué tal la semana?
Oye.
-Oye. -¿Sí?
Lo has dejado abierto y lo he leído sin querer. Lo siento.
Deberías guardarlo mejor.
No pasa nada. Léelo si quieres.
Se supone que es un diario. Y estas cosas… ya sabes.
-Vamos a cenar. -Vale.
Otra vez estofado, como ayer.
La rotación es: estofado, estofado, arroz, arroz, cerdo, cerdo y sashimi.
-¿Rotación? -La de la semana.
Y fideos a mediodía.
¿Qué día?
Todos los días.
¿Que qué?
"¿Qué tal la semana?"
Me ha escrito alguien de clase y no sé muy bien qué responderle.
Ahora que lo pienso, me enviaron un mensaje igual.
-¿Y qué contestaste? -Nada todavía.
Supongo que debería escribirle.
25 de febrero
Club del mochi
Hace tiempo que no sé nada de ti, Makio ¿Sigues viva? ¿Qué tal la semana?
25 de febrero
Club del mochi
Hace tiempo que no sé nada de ti, Makio ¿Sigues viva? ¿Qué tal la semana?
Informe de situación: hace poco…
Me caigo muerta.
Kodai
Me despisto y tienes una cría.
No te lo esperabas, ¿eh? Pasa, que hace frío.
Con permiso.
Asa, ¿verdad? Makio me ha hablado de ti.
Me llamo Nana Daigo. ¿Cuántos años tienes?
Quince.
¿Quince? Me meo.
Makio, ponme el té negro que me gusta.
¿Y dónde está la gracia? Que yo la vea.
-Cualquier día, cagarás canela. -¿Pero qué dices?
Qué ordenadito está todo.
Puedo sentarme y todo. Flipa.
Tía, ¿adónde vas con ese jersey?
Por cierto, ¿se puede cagar canela?
-Saldrían zurullos secos. -Dicen cosas sin sentido.
-Vaya conversación de besugos. -Estoy justo delante.
¿Pero se puede o no?
-Cállate, anda. -Las entiendo…
Ay, es que…
No estoy acostumbrada a ver adultos en este contexto.
¿Y tu madre?
No está acostumbrada a ver adultos con tan pocas luces.
Ahora lo pillo, me cago en la leche.
Los adultos tampoco se ríen como hienas.
-No se ríen a secas. -Me meo.
Me muero de hambre. ¿Preparamos algo o qué?
-¿Y esto? -El postre.
¿Estás comiendo como Dios manda?
¿Qué tal cocina esta pazguata?
Bueno…
Domingo: Estofado
Lunes: Arroz
Martes: Arroz
Miércoles: Cerdo
Jueves: Cerdo
Viernes: Sashimi
Sábado: Estofado
Repetir
Almuerzo: Fideos
Estofado, estofado, arroz, arroz, cerdo, cerdo y sashimi.
Y en verano, lo mismo. Makio.
Al pie de la letra.
¿Y haces bastante?
Aún me cuesta cocinar para dos.
Bueno, la práctica hace al maestro.
¿Tu hermana era ama de casa?
-Ni idea. -Ni idea, dice. Me meo.
-A ver… -¿Así hablan los adultos?
Decidido.
La verdad es que hoy tenía pensado prepararos la cena.
Pero de eso nada, monada.
No, esto está a otro nivel.
Están hablando en otro idioma.
¿Os parece que cocinemos juntas?
Y el plato principal lo haréis vosotras solitas.
-Tía… -Tú tranquila.
Daigo.
Acabo de hacerle limpiar a la chiquilla.
¡Me apunto! ¡Quiero hacerlo!
¿Cómo que acabas de hacerle limpiar?
No le voy a pedir que cocine también.
¡Yo las gyozas! Me gusta rellenar gyozas.
Pues ya sabes.
No es que me moleste que lo haga, pero…
Si la tía Makio cree que soy un estorbo, pues nada.
Menudo tacto.
A ver, Makio.
Que no te oiga yo decir que no sabes hacerlo.
Daigo.
-Y nada de lloriquear. ¿Clarinete? -¡Daigo!
Sí, señora.
Muy adulta no parece.
No conocía este lado de Makio.
¿No crees que es la ocasión perfecta?
A partir de hoy, seremos el equipo empanadilla.
¿Equipo empanadilla?
Empana dilla
Empana dilla
Como haremos gyozas, pues equipo empanadilla.
Lo bueno es que las puedes rellenar de lo que quieras.
-¿Alguna sugerencia? -Jengibre.
-No está de temporada. -Lo sellamos todo en el interior.
Journal with Witch
-Esto al micro. Un minuto basta. -Enseguida.
Tú limpia las berenjenas y trocea la col.
De acuerdo.
Me suena que a tu perro le gustaba el corazón de la col, ¿puede ser?
Sí, hija, sí.
Hace unos ruiditos monísimos cuando la mastica.
-¡Yo no lo quiero! -Parece un corgi galés.
Más bien un shiba, con esa narizota negra.
¡Yo no tengo la nariz negra!
Así, de tu dedo hacia las hojas.
-Makio, calienta la berenjena. -Vale.
Veo que le estás poniendo ganas.
Quería hacerlo en clase de cocina y un chico no me dejó.
Uy, ¿qué me dices? Quizás le hacías tilín, Asa.
Más bien le hacen tilín las cebollas.
Acabas de sonar igualita que Makio.
Ahora metes la cebolla en el bol…
¡y a darle a la zambomba!
¿Eso ha sonado fatal o es cosa mía?
A ver, que lo dijo él. "Las cebollas me vuelven loco".
Ya tenemos listo el relleno.
Amasa en una sola dirección.
¿Cómo sabes tanto sobre preparar gyozas?
Me enseñó el cocinero de un restaurante chino hace mucho.
-Vaya. -Estaba enchochadísima.
Ya es agua pasada.
-Oye, yo no tenía ni idea. -Forma parte de mi pasado oscuro.
Me acuerdo de ese mozo cada vez que preparo gyozas.
-Menuda tortura. -Pues no hagas más gyozas.
Le doy vueltas y vueltas y vueltas…
¿Cómo preparo la berenjena?
La partes con la mano, le añades sésamo y salsa mentsuyu y ya.
-Tiene buena pinta. -¿Verdad?
¿Qué es lo que comía antes?
El jengibre es mejor como aderezo, ¿sabes?
Me hacían la comida todos los días.
¿Sí? Quiero probarlo.
Y recuerdo que siempre estaba riquísima.
¿Te gusta, Asa?
Mucho.
No lo recuerdo.
¿De qué era nuestro relleno de gyozas?
Equipo empanadilla, ya sabéis qué hacer.
Sí, señora.
Mientras tanto, prepararé mi salsa secreta.
-¿Secreta? -Es confidencial.
Luego te la enseño. Pásame tu contacto.
-Claro. -Pues vaya un secreto.
A ti también te la puedo confiar. Reenvíale mi mensaje, Asa.
Vale.
¿A qué esperáis? Intercambiad contactos.
Como siempre estamos en casa, no lo he visto necesario.
-Rellenando, que es gerundio. -Sí.
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