The first 200 lines.
Hace poco se publicó una noticia
que anuncia el posible final de nuestra Humanidad.
Un grupo de 21 científicos han escrito un informe para la revista Nature.
El cambio climático, la destrucción de la Tierra
y el aumento de la población nos llevan a un momento crítico.
Los científicos dicen que la biología de la Tierra cambiará totalmente.
Este cambio será tan severo como la última glaciación,
hace unos 11000 años.
¿Estamos al borde de una extinción masiva,
como esas devastaciones globales del pasado remoto
en las que casi todas las especies desaparecieron de la noche a la mañana?
Hace unos tres años Cyril vino a mí estando yo embarazada
y me habló de este estudio.
Decía que mi hijo crecería en un mundo
donde la comida, el agua y el petróleo serían difíciles de encontrar,
un mundo donde las ciudades quedarían sumergidas bajo el mar,
y decía que, seguramente, hacia finales de siglo,
la Humanidad podría llegar a desaparecer parcialmente.
Yo dirigía una asociación cuando nos conocimos,
y nunca había leído un informe tan aterrador.
Sin embargo, solo unos pocos miles nos manifestábamos en las calles,
y los políticos no reaccionaban.
Decidimos juntar a un grupo de amigos que trabajaban en la industria del cine.
Les hablamos de este estudio. No éramos fanáticos ni activistas.
Pero la mayoría teníamos hijos y no podíamos cruzamos de brazos
tras leerla aterradora noticia. Sentíamos que debíamos hacer algo.
No nos estamos dando cuenta de que los cambios que vemos
en el planeta hoy en día
van a un ritmo mucho más rápido y son mucho más dramáticos
de lo que han sido nunca.
Estamos provocando la extinción de plantas y animales
a una velocidad nunca vista
desde que cayó un asteroide y acabó con los dinosaurios.
Así de rápido va, y es culpa de la gente.
La última vez que las temperaturas llegaron al nivel que se espera
en las próximas dos décadas, fue hace 14 millones de años,
mucho antes de que los humanos hubieran evolucionado.
Nuestra especie nunca ha experimentado las temperaturas
que seguramente experimentemos durante nuestras vidas.
Estamos añadiendo gente al planeta a un ritmo
que ha supuesto que la Humanidad se haya triplicado desde que yo nací.
Eso nunca había ocurrido antes.
Esa gente que añadimos al planeta necesita más comida,
y al mismo tiempo estamos causando la pérdida de mucha diversidad.
La gente puede adaptarse si el cambio es gradual,
pero cuando se encuentran algo repentino que no se esperan,
entonces la sociedad empieza a tener problemas.
Y ese es el mundo en el que vivimos hoy en día.
Una delas cosas que seguramente conllevará
la intensa limitación de recursos
y el hecho de que peligren cosas como el suministro de agua,
que juega un papel importantísimo en el cambio global,
es que la gente se pondrá nerviosa y se desplazará.
Y al desplazarse, entrarán en contacto con gente que no está tan nerviosa,
pero eso genera...
Genera hostilidad entre la gente de diferentes partes del mundo.
Nos espera guerra, violencia y...
No tenemos mucho tiempo, quizás, con suerte, unos veinte años
para empezar a enderezar las cosas.
Así que este es un momento crucial para la Humanidad.
¡Muchas gracias!
¿Cómo contárselo a la gente cuando ya están hartos de catástrofes?
¿Y cómo llegar a millones de personas?
En Inglaterra conocimos a Rob Hopkins, el fundador de Transition Network.
Era de los pocos que podía ayudarnos a analizar mejor el problema...
y a averiguar cómo resolverlo.
Es fascinante, como especie y como cultura
se nos da estupendamente
imaginar nuestra propia extinción, nuestro final.
Hacemos películas sobre zombis que acaban con todos nosotros,
o bombas nucleares, enfermedades, robots, alienígenas,
o pequeños Gremlins graciosos, todo tipo de cosas.
Se nos da bien, nos encanta hacerlo.
Pero ¿y las películas donde al final nosotros cambiamos algo
y resolvemos un problema?
No hay películas así, se nos da fatal hacerlas.
Y esas historias son importantes, porque cuando los científicos dicen:
"Si queréis mantener la biosfera de este planeta
dentro delos márgenes donde la civilización apareció y floreció
y dentro delos cuales ha acontecido todo lo que consideramos Historia,
debéis empezar a reducir las emisiones un 8, un 9 o un 10 % cada año...
El problema es que no tenemos historias que hablen de eso.
Lo relacionamos con ir a menos y alejarnos de algo.
Y si le dices a la gente: "¿Qué pasaría dentro de 20 años
si fuéramos disminuyendo las emisiones cada año?
¿Qué pasaría?".
Muchos creen que estaríamos sentados en una cueva comiendo patatas rancias.
- Es el fin del mundo. - Es el fin del mundo.
Pero en realidad, ¡podría ser fantástico!
Así que viajamos por todo el mundo buscando a hombres y mujeres
que ofrezcan alternativas creativas.
Queríamos ponerlos juntos, como piezas nuevas de un viejo puzle,
para crear una nueva historia,
una que pueda inspirar a la gente para crear un mundo distinto.
Nos dimos cuenta que debíamos empezar desde el principio.
¿Cómo podemos alimentarnos de otra manera, ahora?
Muchos expertos coinciden: la escasez de comida podría ser nuestro fin.
De hecho, en lugares donde los modelos económicos y sociales han fallado,
como en Detroit, Michigan, o en Todmorden, Inglaterra,
la producción local de comida les ayudó no solo a sobrevivir al colapso,
sino también a mejorar sus vidas.
Desde 1960 la población de Detroit ha caído de 2 millones a 700000.
La ciudad dependía de una monocultura industrial.
La mayoría trabajaba en la industria del automóvil.
Pero cuando ésta se desmoronó, los empleos se esfumaron
y la gente también.
No solo se abandonaron hogares y edificios enteros,
sino que era casi imposible encontrar productos frescos.
Los que se quedaron en Detroit, principalmente los más pobres,
decidieron arremangarse y cultivar su propia comida.
- Parece una mariposa. - Gracias.
Pruébala, va a ser la mejor.
- ¿Alguien quiere más? - ¡Sí!
- ¡Sí! - Yo me pido doble de ajo.
¿Alguien más? ¿Sí?
Nos embarcamos en la misión de promover una ciudad con autonomía,
donde casi todas las frutas y verduras que consumen los vecinos
son cultivadas en Detroit por y para los ciudadanos de Detroit.
En 2050 el mundo será un lugar distinto,
no dispondremos de combustible y energía tal como tenemos ahora,
no tendremos acceso al agua tal como tenemos ahora,
ni acceso a terrenos cultivables tal como tenemos ahora.
La población será de 9000 millones, y el 70 % vivirá en ciudades.
Tendremos que cultivar comida más cerca de donde viva esa gente.
Todas las comunidades se enfrentan a desafíos.
Si las comunidades que vean esto
aún no han experimentado nada parecido,
hay muchas posibilidades de que lo experimenten.
Yo creo que es importante descubrir una manera
de hacer que esto funcione.
Es una alternativa a desplazarnos a otro lugar,
porque no hay más lugares adonde ir.
Hay mucho romanticismo alrededor de la agricultura urbana.
Es lo que más mola ahora mismo, ¿verdad?
No es algo nuevo, es algo antiguo...
pero mucha gente lo ve ahora como una manera de revivir ciudades.
Y lo es, tiene un potencial enorme,
pero todo eso son ideas románticas.
Nada que ver con la realidad del trabajo que se necesita para que funcione.
Por esa razón,
a veces digo que la agricultura urbana suena genial en un PowerPoint.
Después sales aquí, hace calor, el sol te achicharra, te ensucias.
No es un trabajo fácil, es un trabajo muy duro.
Por eso tienes que tener los medios
y mucho sentido común para hacer este trabajo.
Para mí este es un lugar sagrado.
Salgo aquí fuera y, bueno,
me sirve como terapia para la vida.
La vida nos frustra y hay muchas cosas alas que nos enfrentamos como adultos.
Aquí hay paz y tranquilidad.
Me permite conectar con la tierra, ensuciarme las manos.
Creo que la agricultura urbana tiene un gran potencial
para quienes viven en la ciudad.
No creo que la agricultura urbana reemplace a la agricultura rural.
Ambas deben ir cogidas de la mano.
Tanto las zonas urbanas y periurbanas como las zonas rurales
tienen que producir comida, y es puro sentido común.
Dado que la mayoría de la población se concentra en zonas metropolitanas,
es de sentido común que la comida se cultive cerca de donde vive la gente.
Y es mejor para el medio ambiente. En Estados Unidos,
la comida viaja una media de 2400 kilómetros
desde el lugar donde se cultiva hasta donde se consume.
El impacto sobre el medio ambiente es tremendo.
¿Te ayudo a clavarlo?
Unos golpecitos. - ¿Qué pone ahí?
- Salvia. - Salvia.
Vale, ahora.
Así vas bien, Irah.
Esto de aquí es salvia.
INCREDIBLE EDIBLE COMIDA PARA COMPARTIR
Con cuidado.
Hay que recolectar.
- ¡Yo, yo! - ¿Quieres recolectar?
Hace unos 7 años, fui a una conferencia en la que se habló sobre el planeta
y sobre el estado del planeta, y el abuso delos recursos,
y todas esas cosas que ya sabemos.
Pensé: "Llevo mucho oyendo hablar sobre este tema,
y nadie hace nada al respecto nunca, la gente normal, no.
Hablan sobre economía, pero no sobre la herencia de nuestros hijos...
Todo eso me vino de repente, y pensé:
"¿Por qué no hacemos lo que podamos en nuestra ciudad?
Empezando por nuestro trabajo, en nuestra casa, en las calles.
¿Por qué no hacemos algo?...
Así que Mary y yo nos juntamos y creamos este movimiento.
No empezamos planteándonos: ”¿Salvemos el planeta?”.
Eso era demasiado ambicioso. Así que empezamos con nuestro entorno.
¡Coged muchos!
Y después de eso, ¿qué hicisteis?
Organizamos una reunión pública en este local.
Dijimos: "¿Quieres un futuro brillante para tus hijos?
¿Te gusta la com¡da?”.
Asistieron 60 personas a la reunión, lo cual fue toda una sorpresa.
- No sabíamos qué hacer, ¿verdad? - Sí.
¡Es que no estábamos preparadas! Pensamos que cinco ya era un éxito.
Así que creamos Incredible Edible (Increíble
Comestible). La hija de Mary lo inventó.
Luego creamos la idea de los jardines de propaganda
y la ruta comestible, entre colegios, edificios de oficinas y demás.
Fue interesante, divertido y dinámico,
y nos permitió hacer cosas pequeñas para cambiar nuestras vidas.
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