Panic in the Streets

Panic in the Streets

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Panic in the Streets 1950 1080p BluRay x265 HEVC FLAC-SARTRE
A Commentary by Sartre
Latin American

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BluRay
1080
x265
HEVC
Published on: 2022-06-14
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The first 200 lines.

Pánico en las Calles

Eh, tú. Vamos. Regresa.

¡Estás retrasando el juego!

Siéntate y juega.

Por aquí.

Aquí.

- No puedo jugar más. - Siéntate.

- Estoy enfermo. - ¿Qué ocurre?

No puedes irte ahora.

Tengo que irme.

Frío. Estoy enfermo.

No lo estabas al bajar del barco y ganar 190 dólares

en tu primera noche en el país. ¿Verdad, Blackie?

- Poldi, habla con él. - ¿Qué te ocurre?

- Tendremos problemas, ¿sabes? - Enfermo. Dolor de cabeza. Mal.

- No. Mira. - Amigo, a Blackie no le gusta esto.

A Blackie no le agrada que alguien se retire de una partida.

Hablaré con él, Blackie. Lo haré regresar.

¡No, no, no!

Quiero ese dinero.

Muy bien. Vamos por él.

- ¿Necesitan una ambulancia? - Ya no.

- ¿Se ahogó? - No, le dispararon dos veces.

- Lo arrastraron hasta aquí. - ¿Lo reconoces?

No. No es de aquí. Debe ser extranjero.

- Extranjero, ¿eh? - SÍ, puede ser.

Pide una ambulancia forense, ¿quieres?

Amigos, retírense. Circulen.

Vamos, ya. Dense prisa.

Matt, estar así en el agua no es bueno para un restrío.

¿Y qué lo es?

SÓLO PARA AMBULANCIAS FORENSES

- Eddie. - ¿Cómo estás, amigo?

Su problema es que no entiende que la luna de miel terminó.

Le dije: «Si quieres venderme un auto,

«tendrás que vendérmelo de verdad.

Porque me tienes aquí esperando». Sí, señor.

Así se habla. Estás trabajando demasiado otra vez, Jerry.

Gracias. ¿Podrás venir a almorzar?

Debo extraer dos balas del pecho de este sujeto.

Tardaré entre 30 y 40 minutos. Sí, creo que iré.

No pierdas tiempo. Tengo hambre.

¿Adónde quieres ir?

- ¿Dónde quieres comer? - No lo sé.

El lugar que está en esta calle. Me gustan sus espaguetis.

Sí, es él.

Podríamos volver al Rendezvous.

¿Te interesa la comida o hablar con la mesera?

No tengo nada que ver con eso, Kleber. Era a ti a quien le interesaba.

Quizás, pero no sé cómo pudo verme

si tú me tapabas la cara con el codo.

Está bien. Tú ganas.

Comeremos espaguetis. ¿De acuerdo?

Oye, Kleber. ¿De acuerdo?

Quizá no.

Esto me llevará un poco más de lo que pensé.

Te esperaré.

¿Es el extranjero que acaban de traer?

Sí. No te acerques a él.

- Tengo que rotularlo. - Dije que no te acercaras.

- ¿Qué ocurre? Debo rotularlo. - Aléjate de él.

- Fuera. - ¿Qué ocurre?

- No te acerques. - ¿Qué te sucede?

Estás sosteniendo mal el pincel, papá.

Sí. Y le pusiste demasiada pintura.

- ¿Así? - Mejor.

- Gracias. - El Sr. Redfield dice

que lo peor que puedes hacer es poner demasiada pintura en el pincel.

¿De veras?

¿Por qué no me dejas que lo haga yo?

De acuerdo.

Con cuidado. No querrás llenarte los pantalones de pintura.

- Hola, Tommy. - Hola, Sr. Redfield.

- ¿Enseñándole a pintar a tu papá? - Seguro.

- Hola, doctor. - ¿Cómo está?

- Tiene un hijo fantástico. - Gracias.

- Hasta el sábado, Sr. Redfield. - Seguro. Cuando quieras.

Si te aburres, solo ven a verme. ¿Entendido? Adiós.

- ¿Quién es? - El Sr. Redfield.

- Es pintor. - SÍ, eso pensé.

Vive en la casa grande de la esquina.

Deberías verla, papá. Está llena de toda clase de objetos.

Tiene un tren eléctrico y esas cosas.

Debe ser fantástico. ¿Sabes cuál es el problema con la pintura?

- ¿Cuál? - Está demasiado espesa.

- No. - Está demasiado espesa. Mirala.

Voy a diluirla. ¿Dónde está el aguarrás?

Hasta un tren eléctrico.

¿Clint?

- Clint, teléfono. - No estoy.

- Es Gafney, de la oficina. - Dile que fui a Alaska.

Está esperando, Clint.

Caramba.

- ¿Cuál es tu problema? - Papá, ¿me das 25 centavos?

- ¿Qué pasó con tu dinero semanal? - Esto es para el cine.

- Todos los chicos irán. - No.

- Por favor, papá. - Mira, muchacho.

Recibes 50 centavos por semana.

Papá, el dinero se va de las manos. Tú sabes cómo es.

Sí, tengo una idea bastante exacta.

Pues...

Ten. Eres un fastidio.

- Gracias, papá. Sabía que me lo darías. - SÍ, yo también lo sabía.

Mi primer día libre en seis semanas.

Cuando más cómodo estoy, suena el teléfono.

¿Y quién se supone que soy?

¿El único en la oficina que sabe qué hacer?

Dile a Gafney. Él llamó, no yo.

Debí haberlo desconectado.

¿Paul? Creí haberte dicho que me tomaba el día libre.

SÍ.

¿Qué quiere decir con que hay algo raro en él?

¿Sí?

De acuerdo, voy hacia allá.

Detén a todos los que tuvieron contacto con el cadáver, por si acaso.

No, prefiero que te quedes allí.

Sí, lo sé. No hay problema. Nos vemos.

- ¿Grave? - Para ellos, siempre es una crisis

cuando no pueden diagnosticar algo.

Supongo que el tintorero no recordó traer mi...

¿Qué le pasó a ese sujeto?

Ve a cambiarte. Te lo llevaré.

Mamá, ¿no está listo el almuerzo? Tengo hambre.

- TÚ y tu padre. - ¡Hurra!

Al Jerio me había invitado a cazar con él a los pantanos.

Lo sé, lo sé. ¿Cuál es la prisa?

Debo ver a los chicos. Iremos al cine.

¿Al cine? ¿Y qué planeas usar como dinero?

- Tengo dinero. - No, se lo dije. Me quedaré en casa

todo el día sin hacer nada.

Sin afeitarme, dando vueltas por ahí.

- Con ropa vieja. Beberé un par... - ¡Ay, mamá!

¿Ahora qué? Echarme una siesta en la tarde.

Cenar temprano. Tomarme el día libre.

Relajarme. ¿Sabes de qué hablo?

¿Le diste a Tommy 25 centavos para ir al cine?

Pues, sí.

¿No fuiste tú quien decidió darle un dinero semanal

para enseñarle a administrarlo?

- SÍ, cielo, pero es que... - Mira. Quizá sea hijo único,

pero no lo dejaré actuar como tal.

Te di la respuesta a eso hace dos años.

- SÍ. - SÍ.

Me cansé de ser yo la más severa.

Está bien, está bien.

A propósito, ya que eres tan desprendido con el dinero...

¿Qué?

- Caramba. La cuenta de Whitfield. - Sí, exactamente.

- ¿Qué pasó con tu dinero semanal? - Bromeas, por supuesto.

- 42 dólares. Y no me queda nada. - ¿Otra vez?

Y prometiste pagarlo, Clint.

Me avergüenza, de veras. Tengo miedo de ir a la tienda.

¿Qué? ¿Por 42 dólares? Que espere.

Nunca vi al amo Whitfield esforzarse para conseguir algo.

Cuarenta y dos dólares. Un día de estos, le pagaremos al contado.

¿Un día de cuáles?

Pues, un día de estos.

Cuando una petrolera decida que no puede hacer un oleoducto en Arabia

sin los servicios del Dr. Clinton Reed.

Está bien.

El hombre de la frente amplia y la voluntad de un...

¿Amor?

- Oye, Clint. - ¿Qué?

- Me gustan las frentes amplias. - Apuesto a que sí.

Esas cosas ocurren. No creas que no.

Contrataron a muchos del departamento.

Bill Mosely trabaja para una compañía química industrial.

Sé que sí, amor.

Podría ocurrirme a mí también. Como tener otro bebé.

Un día de estos, ¿eh?

Qué mujer cita tan descarada.

Pero bonita, ¿eh?

Apenas un poco. Tengo que irme.

- Oye. - ¿Qué?

Trata de regresar temprano si puedes.

Sí, lo intentaré.

Cielo.

¿Por qué no le das los 25 centavos a Tommy?

¿Por qué no te vas de aquí?

- Adiós. - Adiós.

- Me quitó la moneda. - SÍ.

Así es la vida, ¿eh, amigo?

- Bien, debo ir a trabajar. - Tommy, cariño.

No veas la película más de dos veces, ¿Sabes, cariño?

- ¿Qué será ese tejido, Ben? - No sé, pero no me gusta.

Ésta es una muestra de su esputo, y aquí hay una bala que extrajo Kleber.

Ah, sí. Déjame ver ese portaobjetos.

Es prácticamente un cultivo puro.

- Aléjalos de ese cadáver. - Bien, amigos. Es todo. Andando.

Amigos, esperen afuera un momento con los demás.

- ¿Podemos correr estas cortinas? - Seguro, doctor.

- ¿Puede hacer cremar a este hombre? - Supongo que sí.

No quiero suposiciones. Que lo cremen ahora.

Hágalo, ¿sí?

- Kleber. - SÍ, señor.

Incineren o esterilicen todo lo que estuvo en contacto con él.

- ¿Entendido? - Seguro, doctor.

Paul, pon los portaobjetos en el esterilizador enseguida.

Bien. Llegó el suero y la estreptomicina.

Perfecto.

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