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LAS BRUJAS DE EASTWICK
No tienes que ir si no quieres.
Sí quiero, pero tengo un millón de cosas que hacer.
Mamá, ¿qué es esto?
- Mantequilla de maní. - ¿Y qué más?
Y jalea.
¿Qué clase de jalea?
Jalea de calabacitas.
¿Cómo vamos?
Vamos muy bien, Walter.
Ojalá pudiéramos tenerte tiempo completo.
Eso quisiera, sobre todo ahora.
¿Es definitivo lo de tu divorcio?
Sí desde hoy. Gracias.
Vamos a ver si podemos hacer algo entre los dos.
Trompetas. ¡Ahora!
Uno, dos, tres, cuatro...
Le agradecemos que se haya tomado la molestia de venir hoy.
Un buen aplauso para nuestro más prominente munícipe
o, municipal o administradora municipal, Felicia Alden.
Gracias niños y a Ud., Srta. Spofford.
Veo que tenemos mucho trabajo por hacer.
En estos tiempos de deteriorados valores
y de moral relajada
con nuestros hijos expuestos a los peligros de
divorcio, separación y de familias hechas pedazos
es reconfortante recordar los días
de familias unidas, como la de los Lenox.
Esos valores, personificados
en un hombre como el mayor Lenox
Fueron hombres que trabajaron toda su vida
para que sus hijos tuvieran el mejor sustento y educación.
Ellos pasaron por épocas duras
pero mantuvieron su honor
su dignidad y su fe en Dios.
Somos la misma gente, el mismo cuerpo, el alma
las manos y los pies de nuestros antepasados
haciendo la guerra a los vicios de hoy.
¿Qué mantenía unida a esa gente?
¿Qué fue lo que hizo de ellos
no una suma de individuos, sino un grupo unido?
Ese vínculo
que los unía, nos une a nosotros hoy.
Ese vínculo, que resistió toda prueba
está grabado en nuestra conciencia.
Un constante amor por la libertad.
Por amor a la libertad, nuestros antepasados
los colonizadores, con poco con qué defenderse
lucharon para independizarse
del que era el imperio más poderoso del mundo.
Por amor a la libertad
colonizaron vastas tierras
y afrontaron dificultades
Colonizaron vastas tierras y afrontaron dificultades
a veces más allá del límite
Dificultades, a veces más allá del límite de lo soportable.
¡Vamos! Vayan con su mami.
La libertad no se da sola. Agradezcamos a Dios sus bendiciones.
¡Llueve! ¿No es increíble?
¡No me digas!
Digo, desde esta mañana.
Al menos calló a Walter.
Su mismo discurso, aburrido y mojigato.
Pensé que no terminaría nunca. Pedía porque algo sucediera.
Yo estaba pensando lo mismo.
Pensaba en él, todo ensopado y en lo bueno que sería irse de ahí.
Y entonces llovió.
Es un mentiroso y libertino y se lo merece.
¿No crees que es extraño que todas estuviéramos?
¿Pensando en lo mismo al mismo tiempo? ¿Y qué?
Eso no nos hará famosas.
Tomemos un trago.
Buena idea, Janey, fiestera.
Él se me insinuó la semana pasada.
No soporto el pensarlo.
No desiste fácilmente.
¡Era pleno día y su mujer estaba parada a tres metros!
Pobre mujer.
¿Pobre mujer? ¡Bah! ¿Cómo es que lo tolera? Es un Nazi.
¿Crees que ellos aún? Tú sabes...
Sí.
Ojalá su pito supere a su I.Q.
- Una vez por semana. Me lo dijo. - Te lo dijo.
Si no, ella empieza a tirar cosas.
Al menos alguien coge algo cada semana.
Sí, indigestión.
Siempre olvido cuántas calorías tiene esto.
Dos minutos en la boca
y "llantitas" para siempre.
Y felicidades.
¡Dios mío, lo olvidé! Tu divorcio.
Desde hoy soy una mujer libre.
Bienvenida al club.
Otra vez con lo mismo.
Ya pasó, querida. Estarás bien.
Es un comienzo, no un final. ¿No, Alex?
Además, nos tenemos la una a la otra.
Toma más "Martinis."
- ¿Trajiste las cartas? - ¿Tenía que traerlas?
- Aquí están. - ¡Muy bien, vamos a jugar!
Siento que estoy siendo infiel
aun si sólo pienso en ello.
Monty te abandonó y te dejó con cinco hijas.
Seis. No empieces, Alex.
Su marido la dejó por tener tantos hijos.
Ese fue el problema.
No es tan simple.
Y a ti por no tenerlos.
Lo haces ver más simple de lo que es.
No se trata de eso.
Lo que estoy diciendo es que no es tu culpa.
Eso no importa. Sólo que no es tan fácil.
Somos jóvenes todavía para "cerrar con candado y tirar la llave."
No es natural.
¿Qué pasa con nuestras vidas?
Vean, Ozzie murió. Lo amé. Está muerto.
¿Así que pasaré los jueves con Uds. el resto de mi vida?
Me gustan nuestros jueves. Aquí me puedo relajar.
Colchas, macramé. ¿Qué hicimos el jueves pasado?
Comida afrodisíaca.
¡Estimulante! En realidad nos estamos escondiendo.
- ¿De quién? - De Walter Neff.
¡Al diablo con él! No estoy hablando de él.
Bueno. ¿A quién deberíamos estar buscando?
Alguien simpático. Alguien que te guste.
Alguien con quien poder hablar.
Con quien puedas ser tú misma.
- Alguien. - Que me cuide.
A mí.
Bueno, ya está bien.
Tendría que ser de otra ciudad.
Sí, considerando lo que hay aquí.
Un forastero. Eso estaría interesante.
Un príncipe alto, moreno y hechizado.
¿En Eastwick?
Romántico.
Un príncipe extranjero en un caballo negro.
Si deseamos un hombre
que sea extraordinario.
Debería ser realmente guapo.
No demasiado guapo.
Bonitos ojos.
Buen trasero.
Enorme.
Yo prefiero uno pequeño.
Estéticamente, es mejor pequeño.
Sam lo tenía enorme. Y a veces, no podía confrontarlo.
Estoy por el término medio.
¿Pero qué importa? En tanto funcione.
Bonito deseo, pero el desearlo no hará que suceda.
Los hombres no son la solución a todo.
¿Y por qué siempre hablamos de ellos?
Dije que un tipo compró la mansión Lenox.
¿Me oíste bien?
Sí. ¿Quién es él?
Es de Nueva York, soltero, sin familia.
Dijo que necesitaba un
lugar adonde poner sus pianos.
Parece que tiene muchos pianos.
¿Pues cuántos pianos puede tener?
¿No crees que es un poco raro y extravagante?
¿Cómo se llama?
Fíjate, eso es extraño también.
¿Qué tiene de extraño?
Me dijeron su nombre para el reportaje y lo olvidé.
Volví a preguntar y se me volvió a olvidar.
No acostumbro olvidar los nombres.
Es la noticia del día
considerando la historia del lugar. ¿Lo sabrá él?
No lo sé.
¿Son Clyde y Felicia?
Aquí tengo la nota culinaria.
¿Pastel de hamburguesa? ¿Terminaste tu artículo?
Aquí están las carreras, nacimientos, muertes, eventos de jubilados.
El artículo sobre desechos tóxicos estará listo esta tarde.
El pastel parece sabroso.
Y alguien compró la mansión Lenox.
Es un edificio histórico. No tienen derecho a venderlo.
No puedo hacer nada al respecto.
Estás atareado
reportando sobre el comité de caballos
y el último viaje de Prescott.
¿Qué va a pasar con esas aves ahora? Dímelo.
Las grullas.
¿Adónde van a anidar?
No sé.
¡Exacto!
Felicia, ¿qué te pasa?
Es sólo una casa. ¿Por qué estás molesta?
Tengo un presentimiento.
Un terrible presentimiento.
Algo está pasando. Algo maligno.
¡Qué bien! Están vendiéndose. Temía que...
No vendiéndose. Se vendieron.
No la entiendo.
Ud. sabe, adoro estas cositas. Tan
irreales, pero con tanto detalle.
Pequeños deditos. Su femineidad abultándose. ¡Qué encanto!
Y hacía meses que nadie se había fijado.
Pero esta mañana
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