The first 185 lines.
Cuando era niña, una vez hallé un mejillón en la playa.
Se lo mostré a mi madre y me dijo
“Tienes que acercarlo a tu oreja, Lynn, así podrás oír el océano.
Las olas quedan atrapadas en el mejillón”.
Pensé,
“¿Cómo puede algo tan pequeño y frágil
atrapar algo tan vasto e indestructible como el océano?"
Llevé el mejillón al hotel y seguí acercándolo a mi oreja.
Incluso de noche, porque no podía dormir por el océano y las olas.
Luego bebí un vaso de agua y lo acerqué a mi oreja.
Así.
Oí los mismos sonidos,
las mismas olas, el mismo viento.
Ok. ¿Y entonces?
Entonces supe que la vida es una gran mentira. Toda ella.
¿Sigues pensando así, que la vida es una gran mentira?
Quizás no toda.
¡Hola, Mamá!
¡Hola Lynn! ¡Qué lindo saber de ti!
Gracias por limpiar.
Quería llamar antes.
Tuve que entregar mi celular.
¿Pero te lo devolvieron?
Sí, pero siempre está apagado.
¿Vendrás a visitarme?
Es un viaje largo. No lo sé.
¿Tú cómo estás?
No puedo quejarme.
¿El jardín?
Sí, pronto empezaré con eso de nuevo.
Ya me tengo que ir.
¿Necesitas dinero?
No.
- Puedes decirme, si... - Te avisaré si surge algo.
Ok. Sigue así.
Sigue así.
- ¿Tú? - Yo.
Se acabó, Lynn.
Lo sé.
No te cubriré de nuevo. ¿Entendido?
Entendido.
Te vigilaré durante tres semanas.
Martes y miércoles: trabajo, turnos de ocho horas.
Los jueves veo a un viejo amigo, siempre por una hora como a mediodía.
Solo hablamos, no pasa nada entre nosotros.
Viernes, al trabajo. Tengo libre el sábado, así que hago ejercicio.
Los domingos llamo a mi madre, siempre al diez para las ocho.
Justo antes de las noticias. Siempre ve las noticias.
Toda su vida.
¿Y los lunes?
Los lunes... vengo aquí.
- Hice mis compras. - ¿En serio? ¿Y?
- Bien. - ¡Bueno, es genial!
- ¿Te costó trabajo? - No.
¡Hola, cariño!
Bien.
Llegamos algo temprano, así que paseamos por la ciudad.
La reunión estuvo bien, todo salió según lo planeado.
Fuimos por comida italiana. Tienen un montepulciano delicioso.
Rolf me dijo que quieren conseguir una casa más grande. ¿Lo sabías?
No lo sé, probablemente va a pedir un préstamo.
Oye, cambiando de tema: mi-mi-mi-mi-mi.
¿Quién hace así?
Tampoco me acuerdo. Lo he tenido en mente todo el día.
¿Es el chef del Show de los Muppets?
¿El asistente?
Tienes razón, pero
había uno que siempre decía 'mi-mi-mi-mi-mi'.
¿Quién era ese?
Ok. No es importante.
Que duermas bien.
Yo también te amo.
¿Bien?
Dios mío, cómo pesa la maleta.
Y me duelen los pies.
¿Cómo funciona esto?
Yo y la tecnología.
En serio voy a tener que recuperarme más tarde
cuando estemos sentados en el teatro.
Acabo de conocerlo y ahora me duelen los pies constantemente.
Eso no está bien.
Ya no tenemos 20 años.
Quizás también tiene sus golpes y moretones. Es totalmente normal.
¡Lynn!
¡Lynn!
- ¿Qué estás haciendo? - Limpieza.
- Recibí una llamada. - ¿De qué tipo?
Es tu madre.
Es mi corazón. Probablemente necesitaré un bypass.
Me desplomé mientras cortaba el pasto.
No pude aguantar más y caí de cara al pasto.
Casi estiro la pata.
- Me alegra que estés aquí, Lynn. - Sí.
Aunque no puedo quedarme mucho tiempo.
- ¿Fue algo que hice? - No.
¿Cómo va el trabajo?
Todos son muy amigables.
¿Qué limpias primero?
- El baño. - ¿Siempre?
Primero el baño, luego la recámara. También aspiro. Cada día.
Sí, puede acumularse mucho polvo en un día.
Sólo se nota cuando le da el sol.
¿Cambias las sábanas todos los días?
Si un huésped se queda una sola noche.
- ¿Y si se queda una semana? - Cada tres días.
¿Cómo te fue en la clínica?
Te lo dije, creen que me curaron.
¿Qué hacías cuando estabas ahí?
Terapia.
¿Tienes novio?
Tengo que irme, mamá.
¿Vendrás otra vez?
Es muy lejos.
Sigue así.
Sigue así.
Chiara.
- Hola. - Hola.
- ¿Ludwig? - Sí.
Hablamos por teléfono.
Habitación 212, por favor.
- ¿Es todo? - Sí.
¿En serio? Qué rápido.
Te dejo mi tarjeta.
- Quizás te vuelva a llamar la otra semana. - Como quieras. Adiós.
- ¿Hola? - Hola.
Hola, quería preguntar si también haces visitas a domicilio.
Claro, no hay problema.
Pero soy mujer.
Ya me di cuenta.
¿Qué tal el próximo sábado?
El sábado está bien. No seas tan formal. ¿A qué hora?
¿Las cinco en punto?
¿Dónde vives?
Kohlhaldenstraße 7.
¿El nombre en el timbre?
Zapatek. Lynn Zapatek.
¿De dónde sacaste este número?
¿Qué importa?
¿De un cliente?
Sí.
¿De quién?
Te lo diré el sábado.
200 la hora.
Lo sé.
Muy bien.
A las cinco en punto. Kohlhaldenstraße 7. Zapatek.
Ciao.
Ciao.
Hola, pasa.
Hola.
¿Que está pasando aquí?
¿Por qué te tiñes el cabello?
¿Cómo obtuviste mi número?
- ¿Cuánto tiempo tienes? - ¿Qué deseas?
¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto?
¿Crees que soy una puta?
Si te digo “pégame”, ¿lo harías?
Si quiero.
Yo pago.
Yo elijo a mi clientela. Tengo clientela, no clientes. ¿Entiendes?
Pero lo haces por dinero.
¿Cómo conseguiste mi número?
Espera un segundo.
Hace poco estuviste en Eden. Con un hombre. Habitación 212.
Anoté tu número de tu tarjeta. Trabajo ahí como mucama.
¿En Eden?
Me acuesto debajo de las camas de los huéspedes.
Te gustan las películas antiguas.
No es ilegal.
Me gusta tu nariz.
Te quedaste más tiempo.
Un poco.
¿Me llamarás de nuevo?
Tal vez.
Tú decides.
El dinero está sobre la mesa.
¿El próximo sábado?
Por ejemplo.
- Ciao. - Ciao.
¿Cómo estuvo?
Ok.
Gracias.
¿No quieres quedarte a tomar un café?
Debo irme.
- Vera dice que estuviste en el manicomio. - Me interné yo.
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