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ATENCIÓN PELIGRO
Era un hombre extraordinario.
¿Le conocía bien?
Le conocía.
Bueno, ni/ nisi bonum.
¿Pero de verdad merecía...
...tener un sitio aquí?
Lord Allenby, díganos algo de Lawrence.
¿Qué? ¿Más cosas?
La rebelión del desierto...
...fue decisiva en la campaña de Oriente Medio.
Sí, me refiero al Coronel Lawrence.
No, no. Yo no llegué a conocerle bien.
Señor Bentley, usted sabe mucho sobre Lawrence.
Sí, tuve el privilegio de conocerle.
Y de darle a conocer al mundo.
Era un poeta, un sabio y un poderoso guerrero.
Gracias.
Y también el mayor exhibicionista desde Barnum y Bailey.
Oiga, ¿quién es usted?
Me llamo Jackson Bentley.
He oído su comentario y lo desapruebo.
- Era un gran hombre. - ¿Le conocía?
No puedo alardear de ello.
Solo le di la mano en Damasco.
Yo nunca le conocí.
Era uno más de mi destacamento del Cairo.
Michael George Hartley...
...este lugar es oscuro y asqueroso.
Es cierto.
Aquí no estamos contentos.
Yo sí. Es mejor que una oscura y asquerosa trinchera.
- Entonces eres un tipo innoble. - Es cierto.
Aquí llega William Potter con mi periódico.
- Aquí tienes. - Gracias.
¿Un cigarrillo del cabo Hartley?
- ¿Viene ahí? - Claro.
En los titulares.
Pero seguro que el Times no lo menciona.
«Tribus beduinas atacan fortaleza turca».
En este cuartel, ni siquiera saben que ocurrió.
Ni les importa. Deja que te encienda el pitillo.
- ¿Señor Lawrence? - Sí.
- Flojo, señor. - Gracias.
Un día te quemarás. Eres de carne y hueso.
Michael George Hartley, eres un filósofo.
¡Y tú estás chiflado!
- ¡Esto duele! - Claro que duele.
¿Y dónde está el truco?
El truco, William Potter, es que el dolor no te importe.
Si el Capitán Gibbon pregunta por mí...
...he ido a charlar con el general.
- Está loco. - Está muy cuerdo.
Lawrence.
¿Sí?
Debería estar en...
¿Lleva la gorra en el rancho?
Siempre.
Está de servicio. ¿Adónde va?
No grite tanto en el rancho.
Debo hablarle al general.
No lo pido como superior, sino como encargado.
No queremos que estén aquí si están de servicio.
¿Adónde va?
¡Pero bueno, Lawrence!
- Perdón. - Es un payaso, Lawrence.
No todos podemos ser domadores de leones.
Disculpe.
¡Es un complot, Dryden!
No permitiré que un teniente presuntuoso...
...se burle del comandante y quede impune.
No creo que sea una gran pérdida, señor.
Olvídelo. Es cuestión de principios.
Desde luego.
En El Cairo no es útil.
Podría ir a Arabia. Sabe lo que hace.
Sabe la teoría.
Envié al Coronel Brighton, un soldado.
Y si pide armas, se las daremos.
¿Qué más quiere?
Lawrence no debe, bajo ningún concepto...
...dar consejo militar.
¡Dios mío, eso espero!
El Departamento Árabe quería a uno de sus hombres allí.
¿Para qué?
Para valorar la situación.
En mi opinión y la de mis hombres...
...con los beduinos perdemos el tiempo.
Solo son ladrones de ganado.
Ellos han atacado Medina.
Y los turcos les machacaron.
Eso no lo sabemos.
Sabemos que no la tomaron. Una menudencia.
En mi opinión, quieren distraer la atención.
Peleamos contra alemanes, no turcos.
Y no aquí, en las trincheras.
Su ejército beduino es...
...la distracción de una distracción.
Todo lo grande tiene su inicio.
¿Acaso quieren algo gordo en Arabia?
¿Creen que se someterán a nosotros al acabar la guerra?
Lo que ahora debemos hacer es ganar la guerra.
No me diga cuál es mi deber.
- Lawrence, señor. - Que pase.
Buenos días.
Salude.
Si se insubordina, le arrestaré.
- Es mi manera de ser. - ¿Su qué?
Parece insubordinación, pero no lo es.
No sé si es usted un maleducado o un idiota.
- Yo tengo la misma duda. - Cállese.
En Arabia creen que puede serles útil.
No comprendo por qué.
No cumple con sus obligaciones.
«No toco el violín, pero de un pueblo hago un estado».
- ¿Cómo? - Temístocles, señor.
- Un filósofo griego. - Sé que está bien educado.
Así consta en su expediente.
No soporto a los que son como usted.
Pero puedo estar equivocado.
Vale, Dryden. Se lo presto seis semanas.
¿Quién sabe? Quizá se haga un hombre. ¡Pase!
¿Qué ocurre?
El convoy llega mañana por la noche.
- ¿Seguro? - Sí, señor.
No se ve artillería.
¡Tiene que haber artillería!
Señor, esta expedición es difícil.
Ir a Yenbo, coger un guía, buscar árabes y volver.
No puede hacerlo en seis semanas.
- Dos meses, pues. - Tres.
De acuerdo, tres. Ahora, ¿me deja trabajar?
Gracias, señor.
Quisiera agradecerle todo esto.
Cállese y váyase.
Señonu
¿Cómo ganar una guerra sin artillería?
- ¿Cómo lo ha hecho? - Pregunte por qué me he molestado.
- Porque soy el más idóneo. - Eso me pregunto yo.
Claro que lo soy. ¿De qué se trata?
Encuentre al Príncipe Feisal.
¿Y cuándo le encuentre?
Vea qué clase de hombre es.
Y sus intenciones. Pero no las inmediatas.
Eso es cosa de Brighton.
Sino sus intenciones respecto a Arabia en general.
Esto es nuevo.
¿Dónde están ahora?
A unos 500 kilómetros de Medina. Son...
...beduinos Hachemitas.
Pueden cruzar cien kilómetros de desierto al día.
Gracias. Será divertido.
Lawrence, en el desierto solo se divierten...
...los beduinos y los dioses. Y usted no lo es.
Para los hombres, es un horno ardiente.
No, Dryden. Va a ser divertido.
Tiene un curioso sentido de la diversión.
Ya puedes beber.
Un vaso.
¿Tú no bebes?
No.
Beberé cuando tú.
Yo soy Bedu.
¿De verdad eres un oficial británico?
Sí.
¿De El Cairo?
Sí.
- ¿Vienes a caballo desde allí? - No.
Gracias a Dios. Son 1500 kilómetros. Vine en barco.
¿Y antes de eso?
¿De Inglaterra?
Sí.
¿De veras?
De Oxfordshire.
¿Es desértico?
No. Es un país rico. De gente gorda.
Tú no lo eres.
No.
Yo soy diferente.
Toma...
...cógela.
Te llevaré hasta Feisal, luego me la das.
Cógela ahora.
Comida Bedu.
Es buena.
¿Más?
- Bedu. - ¿Dónde?
Hasta Feisal, es territorio Harith.
Sí, lo sé.
- Yo no soy Harith. - No.
Hachemita, de los Beni Salem.
Aprieta este pie. Sujétalo con el izquierdo.
Cuando estés listo...
...la fustigas y dices: «Hut-hut-hut».
Hoy será duro, pero mañana irá mejor.
Mañana llegaremos al pozo de Masturah.
Desde ahí al campamento de Feisal, un día más.
¡Ahora!
¿Buena?
No está mal.
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