The first 200 lines.
Cabeza ladeada hacia la izquierda. Sordera parcial.
Primer punto de ataque.
Segundo: garganta.
Paralizar cuerdas vocales. Impedir que grite.
Tercero, será bebedor: costilla flotante contra el hígado.
Cuarto y último, arrastra la pierna: puñetazo en la rótula.
Resumen de diagnóstico: consciente en 90 segundos.
Eficacia marcial no antes de 15 minutos. Recuperación total de facultades:
improbable.
Bonito sombrero.
Acabo de "adquirirlo".
- ¿Ha traído el revólver? - Sabía que me había dejado algo.
Creía que era el fuego encendido.
Así es.
Creo que es suficiente.
Es usted médico, al fin y al cabo.
Siempre es un placer verle, Watson.
¿Y el inspector?
Preparando a sus hombres.
Eso podría Ilevarle todo el día.
Sherlock Holmes.
Y su perro fiel.
Dígame, doctor.
Como profesional de la medicina, ¿ha disfrutado con mi trabajo?
Yo le enseñaré cuánto he disfrutado.
¡No!
Observe.
¿Cómo lo ha visto?
Porque lo estaba buscando.
¡Lord Blackwood!
Parece sorprendido.
Yo diría que la joven merece más su atención que él.
Así es.
Yo lo dejaría ahí.
Así me gusta.
Justo a tiempo, Lestrade.
Una al hospital...
y uno a la horca.
- Clarkie. - Señor.
¡Hay que Ilevar a esta mujer a un hospital! Súbanla al carruaje.
Si no le importa...
Apártelo de mi vista.
Debería haber esperado mis órdenes.
Entonces ahora estaría Ilevándose un cadáver y persiguiendo un rumor.
Y me han contratado los padres de la chica, no Scotland Yard.
¿Por qué habrán pensado que necesitaría usted mi ayuda? Lo ignoro.
Londres respirará aliviada.
En efecto. Le felicito.
Bravo, inspector. Tenga un puro.
Caballeros.
¡Sonrían!
SCOTLAND YARD DETIENE AL ASESINO
Blackwood será ahorcado mañana. Léanlo en el periódico.
156 sobre 80. Fenomenal.
Llevaba años sin estar tan sosegado. Y se lo debo a usted.
Dígame algo.
Su nueva dirección... ¿Cuándo se muda?
Esta misma semana.
Cavendish Place.
Y tendrá el toque de una mujer.
- Eso es maravilloso. - Ya lo creo.
¡Santo cielo!
Han sido disparos.
Martillazos, ¿no?
Mi colega estará... colgando un cuadro.
Iré a ver.
- Su colega... - ¿Sí?
...no se irá a vivir con usted, ¿no?
Desde luego que no.
Señora Hudson.
No pienso entrar ahí sola, no mientras tenga un arma.
No hace falta. Deme el periódico.
¿Qué será de mí, cuando usted se vaya? Echará la casa abajo.
- Solo necesita otro caso. - ¿No podría prolongar su compromiso?
Huele a pólvora. ¡Esto es intolerable en un entorno doméstico!
Gracias, capitán Philips. Ofrézcale un té.
Hasta la semana que viene.
Venga. Abajo estará más tranquilo.
Señora Hudson.
Traiga algo para animarlo.
¿Permiso para entrar al arsenal?
Concedido.
Estoy inventando un dispositivo
que elimine el sonido del disparo.
Pues no funciona.
¿Me lo deja?
Han pasado tres meses
desde su último caso.
Con delicadeza. Hágalo con...
¿No es hora de que se busque otro?
No puedo sino estar de acuerdo.
Mi mente se rebela contra la inactividad.
Necesito problemas, trabajo. Cuanto antes, mejor.
El periódico.
Veamos. Tiene una carta...
BLACKWOOD SERÁ AHORCADO MAÑANA
...de la señora Ramsey de Queen's Park.
- Su marido ha desaparecido. - Está en Bélgica, con la criada.
¿Estamos en noviembre?
Sí, Holmes. De acuerdo.
Lady Radford
denuncia
la desaparición de su brazalete de esmeraldas.
Estafa al seguro.
A lord Radford le gustan las mujeres de moral ligera
y los caballos de paso lento.
Es usted el médico presente en el ahorcamiento de Blackwood.
Sí.
Ha sido nuestro último caso y quiero seguirlo hasta el final.
Un tal señor Lewis...
Solo me intriga un caso actualmente.
El curioso caso de la señora Hudson, la casera absentista.
He estado estudiando sus entradas y salidas.
Parecen de lo más siniestras.
¿Té, señor Holmes?
- ¿Está envenenado, "niñera"? - No tanto como usted.
¡No toque nada! Todo está en su sitio,
como de costumbre, "niñera".
Ha matado al perro. De nuevo.
¿Qué le ha hecho a Gladstone ahora?
He probado un nuevo anestésico.
A él no le molesta.
- Como médico... - Estará tan campante en un santiamén.
Como amigo...
Ileva quince días en esta habitación. Insisto, debe salir.
No hay nada que despierte mi interés ahí fuera, en la Tierra.
- Entonces, está libre esta noche. - Cómo no.
- ¿Cenamos? - Fabuloso.
- ¿En el Royale? - Mi preferido.
Vendrá Mary.
- Estoy ocupado. - ¡Va a conocerla!
- ¿Ya se lo ha pedido? - No he encontrado el anillo adecuado.
- Entonces no es oficial. - Es un hecho, le guste o no.
A las 20.30, en el Royale. Lleve chaqueta.
Llévela usted.
¿Delante de mi casa?
Se la pondré bien.
Ha Ilegado pronto.
Unos minutos de cortesía.
La señorita Mary Morstan.
¡Cielo santo! Es un placer.
No comprendo por qué ha tardado tanto en presentarnos.
El placer es mío.
Me hace muchísima ilusión conocerle, señor Holmes.
He oído hablar tanto de usted.
Tengo un montón de novelas policíacas. Wilkie Collins, Poe...
Es cierto.
Aunque a veces resulta inverosímil.
Hacer tamañas suposiciones a partir de tan minúsculos detalles.
Se equivoca.
Los pequeños detalles son, sin duda, los más importantes.
- Fíjese en Watson. - Eso hice.
¿Ve su bastón?
Una exótica madera africana
que esconde una hoja de acero de alta resistencia.
Concedieron unos pocos a algunos veteranos de la guerra afgana,
así que deduzco que es un soldado condecorado.
Fuerte, valiente, un hombre de acción nato.
Y pulcro, como buen militar.
Ahora examino sus bolsillos.
Un resguardo de un combate de boxeo,
de lo que infiero que le gusta jugar.
- Yo vigilaría la dote. - Eso pertenece al pasado.
AI pasado reciente. Nos ha costado el alquiler más de una vez.
Con el debido respeto, conoce a John muy bien.
¿Y si no conociera a esa persona?
- ¿Qué puede decir de mí? - ¿De usted?
- No me parece... - No sé yo si...
- Cenando no. - Tal vez en otra ocasión.
- Insisto. - ¿Insiste?
- Recuerde que lo hemos hablado. - La dama insiste.
- Es institutriz. - Muy bien.
Muy bien. ¿Y si...?
El niño al que educa tiene ocho años.
Charlie tiene siete.
Es alto para su edad. Le ha tirado tinta hoy.
¿Tengo tinta en la cara?
Tienes la cara perfectamente.
Tiene dos gotas en la oreja.
Tinta china, cuesta una barbaridad que se vaya.
Una acción muy impetuosa del niño.
Pero, dada su experiencia, no ha reaccionado de forma impulsiva,
por lo que la señora le ha prestado el collar.
Perlas, diamantes, un rubí. No son las gemas de una institutriz.
Aunque las joyas que no Ileva nos revelan más.
Ha estado prometida.
Ya no Ileva el anillo, pero la marca
sugiere que estuvo en el extranjero luciéndolo con orgullo.
Hasta que le informaron de su modesto valor.
Momento en el que rompió el compromiso y regresó a Inglaterra
en busca de mejores candidatos.
Un médico quizá.
Correcto en todo, señor Holmes, salvo en un detalle.
No lo dejé.
Murió.
Le felicito.
¡Pelea!
¡Levántate y pelea!
¡Venga!
¡Levántate!
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