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EL COLOR QUE CAYÓ DEL CIELO
Al oeste de Arkham...
Las colinas se alzan salvajes...
Yhay valles con profundos bosques
que ninguna hacha ha cortadojamás.
Hay cañadas oscuras y angostas
donde los árboles se inclinan fantásticamente...
Donde delgados arroyuelos corren
sin haber atrapadojamás un destello de la luz del sol.
Cuando fui a las colinas y a los valles
a investigar para la nueva reserva,
me dijeron que el lugar era maligno.
Me dijeron que era Arkham,
y como es un pueblo muy antiguo,
Ileno de leyendas sobre brujas,
creíque el mal debería ser algo
que las abuelas susurraron a los niños durante siglos.
Luego vi el oscuro enredo de la cañada al oeste
y las colinas pormímismo...
y dejé de maravillarme con todo
lo que no fuera su propio misterio ancestral.
Ante mí, Raphael.
Detrás de mí, Gabriel.
A mi izquierda...
Uriel.
Y a mi derecha, Michael.
Llamo a los principados de la tierra,
aire, fuego, agua y éter.
Que estén presentes conmigo ahora.
Espíritu del fuego,
continúa quemando
todo rastro de cáncer
del cuerpo de Theresa Gardner, mi madre.
Concédeme tu protección.
Concédeme mi libertad.
Y por último, pero no menos importante,
sácame de aquí.
Lo siento. Siento interrumpir.
- No te vi. - Esto es propiedad privada.
Oh, me dijeron que era territorio del condado.
El condado termina en el río. Estás invadiendo.
Dijeron que el alcalde avisó a todos los dueños.
Eh, me disculpo.
Primera vez que oigo sobre el tema.
¿Ahora qué?
Lo siento. Soy Ward Phillips.
Hago una encuesta en el valle para Hydrolit.
La compañía hidroeléctrica.
Buena historia.
Bueno, gracias por arruinar mi ritual, Ward.
- ¿Ritual? - Sí, ritual.
Ya sabes, voluntad, intención, bendición.
¿Es wicca o alejandrino?
¿Cuál crees?
Definitivamente alejandrino.
Es tu segundo error de hoy.
Sigue por el banco este y verás el camino de vuelta.
Sí, lo haré. Gracias.
Oye, eh, no escuché tu nombre.
Lavinia Gardner.
Vivo aquí. Desafortunadamente.
- Vámonos. - Un gusto conocerte.
Vamos, Cometa.
¿Dónde estabas?
¿Quieres causarle un infarto a tu mamá?
Pensé en Ilevar a Cometa a dar una vuelta antes de cenar.
No es gran cosa.
Creo que te dije que no salieras sin tu casco.
¿Y dónde están tus botas? ¿Qué pasó con tus botas?
Papá, cielos, relájate. No es que esté haciendo trucos.
Los accidentes pasan, Lavinny. Algún día...
Tendré mis propios hijos y lo entenderé.
¿Correcto, ves? Comunicación. Tú y yo, bebé.
Ahora Ileva a Cometa al granero
antes que tu madre se entere.
Lavinia.
¿Has visto a tu hermano? No ha estado en toda la tarde.
Se supone que esté estudiando, y tú también.
¿Cómo podría saberlo?
Quizás esté escuchando grabaciones de la NASA con Ezra.
¿Dices que tu hermano está fumando drogas
con ese hippie reprobado y no hiciste nada?
¿Lavinia? ¿No hiciste nada?
- Ya déjalo, cariño. - No.
Está bien. Ella está bien. Todo está bien.
Benny, huelo tu drogado trasero desde aquí.
- Atrapado. - Eres tan obvio.
¡Sam!
El pequeño compañero de crímenes de Benny.
Encontré más de las cosas viejas del abuelo.
- ¡Oh, imposible! - Mira esto.
Déjame ver.
¡Uh! Mío.
- ¡No es justo! - Ya tienes su brújula.
Necesito esa brújula.
Oh. ¿Nos pudiste maldecir a todos?
No hago maldiciones. Se te devuelven el triple.
Ve a guardar los arreos de Cometa
para que Ileguemos a cenar a tiempo
y mamá no reviente más vasos sanguíneos.
- No soy tu perra del granero. - De hecho, lo eres.
Bruja, sacerdotisa, súcubo chupa almas.
Oye, conocí a un tipo extraño junto al río.
Dijo que estaba haciendo una encuesta.
¿Una encuesta de qué?
La napa subterránea o algo. No estoy segura.
Aunque era lindo.
Oh.
¿Qué miras, Jack-Jack?
Papá dijo que si miras lo suficiente,
puedes ver estrellas ahí abajo.
¡Hmm! Yo no aguantaría la respiración.
Papá tomó mucho ácido en sus días de hippie.
¡Pero sí veo estrellas!
Tus ojos te hacen trucos.
De todos modos, ¿qué haces aquí?
Papá en envió a buscar agua pero no puedo desatar la soga.
Cielos.
¿Por qué no compra agua embotellada como los demás?
Gracias por cocinar de nuevo, papá.
Oh, sabes que me encanta cocinar para Uds.
Oh, por el olor se nota que viene muy bien.
- Extraño las panquecas de mamá. - Está bien.
¿Y qué hay de cenar?
Cassoulet.
Oh, no. Qué asco.
Es un plato tradicional francés.
En otras palabras, comida de campesino.
Jack, ¿puedes destapar los vegetales, por favor?
- Sí. - Yo creo que huele genial.
Es porque estás en nota.
Cállate, todos sabemos que preferirías
estar comiendo comida rápida.
Me encanta la carne misteriosa.
Bien, esta no es carne misteriosa, cariño.
Es una mezcla de pato, cerdo, especias de la zona
y resulta que es el favorito de tu madre.
¡Sí! ¡Me encantan los patos!
A todos les gustan los patos.
Estamos abajo por cuatro, pero no vendimos demasiado.
El mercado aumentó.
No, no queremos vender aún.
Cuando asumí el puesto, asumí que iríamos dos a uno.
¡Theresa! ¡La cena está lista!
Mira, tenemos una buena tasa de confluencia.
¡Se está enfriando!
Solo ve la estrategia de tasas que envié,
y... ¿te Ilamo en una hora?
Genial.
Ya voy.
¿No te lo vas a comer? ¿En serio?
Cariño, ¿puedes hacer algo con ese enrutador?
Voy a empezar a perder clientes.
Probablemente sea la antena. La veré mañana.
Oh, gracias.
Hmm.
Sam, acostado.
Buen chico.
- ¿Qué es esto? - Cassoulet.
Aunque parece que nuestra hija prefiere la comida rápida.
Uh, ¿y qué clase de carne
crees que comes en los Arcos Dorados?
Sé que la recuperan mecánicamente,
pero tiene el sabor del cielo.
Espera a probar la carne de alpaca el próximo año.
Ahí sabrás lo que es el cielo.
No, vomitaré. Nadie come alpacas.
Las usan para hacer suéteres.
No sé para qué las compraste, en primer lugar.
Porque es el animal del futuro, ¿recuerdas?
Los mayas sabían de lo que hablaban.
- Por eso se extinguieron. - Lavinia, basta.
Vamos, come.
Nathan, ¿crees que puedas bajar al sótano
y elegir uno de tus mejores?
Tengo la cosa exacta.
La próxima vez cocino yo.
- No está tan mal. - Sí.
Huele a conspiración aquí.
¿Cuál es el problema? ¿Hmm?
Nada. Es solo que...
No creo que pueda con esto.
- Es como... - Está temperamental.
Un año de verdadero...
¿Adivina qué hora es?
- O sea... - No, no lo digas, por favor.
Adivina qué hora es.
- Papá. - ¡Hora de lavar los platos!
- ¡Tú! ¡Tú! ¡Tú! - ¡No! ¡Jack! ¡Jack!
- No, eres tú, Jack. - ¡No!
Te toca, Jack. Debes hacerlo.
¡Le toca a Lavinia!
No, no es mi turno. No es así como funciona.
Tenemos un sistema en la casa. Es turno de Jack.
- Hola. - Hola.
Dios, ¿sabes? Me oigo con ella.
Me estoy convirtiendo en mi madre.
Oh, Dios.
No podrías ser más diferente de tu madre.
Créeme.
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