The first 200 lines.
SI CON ARTE DECORAMOS EL ESPACIO Y CON MÚSICA DECORAMOS EL TIEMPO,
CON EL HUMOR DECORAMOS LA REALIDAD
JOSH JOHNSON SINFONÍA
Damas y caballeros,
¡reciban con un fuerte aplauso a Josh Johnson!
Vaya.
Muchas gracias a todos. Madre mía.
Si no te andas con ojo, sobre todo si eres hombre,
te pasas los últimos 50 años de tu vida
tratando de entender los primeros 15.
¿Me explico? Hay gente para la que...
lo que vivieron en el instituto se repite eternamente
el resto de sus vidas.
Os lo digo en serio, hago lo posible
por ser tan buena persona como pueda. No soy perfecto.
Y seguro que podríais encontrar a una persona de entre todo el mundo
que diría: "Ese es un cabrón". O sea...
Somos así.
Nadie sale limpio de esto, ¿entendéis?
Todos tenemos enemigos.
Pero hago lo posible por tratar a la gente de la mejor manera.
Y, a ver...
No solo porque es lo que toca,
Es porque mi madre estaría orgullosa de mí y tal.
Es lo que me enseñó.
Y ayuda a que el mundo sea mejor.
Pero cuando intentas ser la mejor persona del mundo,
sobre todo en el mundo de las citas, a veces te tachan de "simpático".
"Simpático" es una sentencia de muerte.
No lo parece, pero es nefasto. "Simpático".
Si después de la cita escucharas a esa persona
responder a: "¿Cómo fue?" con: "Es simpático"...
Dices: "Esto no va a ningún sitio".
Es como: "Hala. Vale, pues nada".
Porque el tema es que deberías ser simpático.
No es un gran esfuerzo, es lo mínimo.
Se presupone...
que vas a ser simpático.
Si dices que alguien es simpático tras compartir tiempo...
Porque no hablamos de un "agradable" ni de un "majo", sino de "simpático".
Sería como tener una cita con alguien
y que luego escuchases: "¿Qué tal fue la cita?".
"Tiene cara".
Es lo mínimo.
Sería lo ideal.
No es un cumplido que digan: "Tiene los ojos en su sitio".
Lo comento porque siendo un chaval
no es que tuviera mucha confianza y tal.
Recuerdo que en esa época
me gustaba mucho una persona,
así que me arriesgué y probé suerte.
Pero yo no le interesaba. Cosas que pasan.
Es tu primera lección sobre el rechazo, vale.
Y tu manera de responder a ese rechazo dice mucho
de tu forma de ser.
Pasó el tiempo y...
empezó a salir con un tío que no era simpático.
No era nada simpático. Era un cabrón de manual.
No critico por criticar, tenía enemigos.
Desde que era pequeño hasta que he llegado a ser adulto,
no digo nada nuevo,
existe el tópico de que a las mujeres les van los cabrones.
Es lo que se suele decir.
También en Internet.
En eso se basan muchas comedias románticas.
Y no lo entendía, porque ella molaba mucho
y tenía un novio de mierda.
Y no llegaba a entender
por qué tantas chicas en el instituto
y mujeres, ya de adulto, preferían a tíos...
que fueran unos cabrones. No lo entendía...
hasta la semana pasada.
Os cuento: me iba de viaje. Llegaba tarde, porque me dormí.
No tenía nada listo.
Me hice la maleta con prisas,
todo, llamé a un Uber.
Llego al Uber, y el conductor era increíble.
Un manejo impecable, acataba todas las normas,
hacía todo lo que debía hacer.
Hacía cosas que hacía mil años que no veía.
No solo tenía la música tan baja que podía oír el intermitente,
sino que además sacaba el brazo para señalizar.
El tipo era muy buen conductor y muy simpático.
Paraba con el semáforo en ámbar y dejaba pasar a los demás.
Muy simpático, pero yo llegaba tarde.
Intenté hacérselo entender sutilmente.
Le decía: "¿Crees que llegaremos?".
Y él: "Eso espero".
Se puso a hacer cálculos en voz alta.
Dice: "Mira, si vamos a 90 por hora...
Porque a más no voy, es un peligro. Así que vamos a 90 por hora...
tienes que estar allí en 36 minutos...
con los kilómetros que nos quedan... vas a llegar diez minutos tarde.
Qué putada".
Total...
que llegamos al aeropuerto y por los pelos
pude pillar el avión. Iba con retraso.
Pasan un par de días y yo seguía sin aprender la lección.
Me desperté tarde.
Estaba haciéndome la maleta y pidiendo el Uber a la vez.
Salgo corriendo
y me monto, y el tío ahí sentado.
Se gira hacia el asiento de atrás, me mira y dice:
"¿Preparado?". Y yo: "Sí".
Y del acelerón que pegó...
me quedé sentado como...
No era seguro ir con él.
Este era un chico malo.
Era un tipo salvaje. Iba dando volantazos.
Se le colaba a la gente. Le insultaban.
No era seguro ir con él.
No escuché el intermitente ni una vez.
Lo que sí se oía era cómo nos pitaban por detrás.
No era buen conductor. Conducía como un cabrón.
Un cabrón con todos menos conmigo.
Y mentiría si dijera...
que no pienso en él a veces.
A veces estás en la carretera...
soñando despierto.
Llevo unos días en Los Ángeles y, durante ese tiempo,
he pillado algún taxi, algún Uber, con conductores muy simpáticos.
Muy simpáticos.
Pero si tuviese que opinar, diría: "No está mal...
pero no me lleva adonde necesito".
¿Me explico?
Porque la gente descuidada...
son encantadores hasta que son descuidados contigo.
Porque otro día me subí en un coche...
Igual: conductor descuidado, nada simpático.
Tuvimos un pequeño roce, ¿sabéis?
Dio un volantazo
y yo me di en la ventana con la cabeza.
Y me quedé ahí sentado en plan: "Yo solo quiero a alguien simpático,
alguien que siga las normas de tráfico, si no es mucho pedir,
alguien que sepa lo que hace".
¿O no?
¿Os habéis planteado si el primer...
quiropráctico...
era simplemente un asesino pésimo?
Mirad, me fastidié la espalda y fui a ver a un quiropráctico.
Yo no tenía ni idea de qué hacía un quiropráctico.
Lo único que sabía era que te arreglan la espalda y tal.
Así que me tumbé allí sin saber qué pasaría.
Y entonces el tipo me pone una mano aquí y otra aquí,
y yo en plan: "Me piro".
No. No sé qué he hecho para ofenderte,
pero he visto mucho Jason Bourne. Sé justo lo que viene después.
No acabarás conmigo.
No puedo llevar a mi tío a ningún sitio...
porque es raro.
Y no raro en plan todo lo raro que suele ser un tío.
Hace cosas que no hace nadie más.
Por ejemplo, si lo invito a cenar y le gusta la comida,
digamos que es la mejor versión de ese plato que ha probado,
es incapaz de decir que está bueno, disfrutarlo y ya.
Si tiene un buen plato delante, tiene que alzar la voz...
y echarle piropos.
Llevé a mi tío a un buen restaurante, de estos elegantes, ¿vale?
Le pedí que se vistiera bien y se vino con el chándal de siempre.
Digo: "Te pedí vestir bien. ¿Y esto?".
Dice: "Llevo el collar. ¿Qué más?".
Total, que nos sentamos y se pide la crema de marisco.
Debía ser el mejor marisco que jamás habían hecho crema.
El tipo toma un sorbo y en vez de decir que esta bueno,
empieza...
"Así".
"Qué de carnes".
Llevé a mi tío a una barbacoa.
Se pidió un asado texano.
Debía ser el mejor asado texano que jamás asaron en Texas.
Porque el tipo le da un bocado y en vez de decir: "Ñam"...
le da un bocado y empieza...
"Eso es".
"Mueve ese culo gordo".
Llega un punto en que te planteas: "¿Lo hace para dejarme en ridículo?".
Porque la gente se giraba y se nos quedaba mirando
para asegurarse de que habían oído bien.
No puede evitarlo.
Y lo sé porque una vez pedimos pizza.
Estábamos en su casa de tranquis, y pedí unas pizzas.
Llegan las pizzas.
Voy a la puerta, las recojo, le doy propina al repartidor,
las dejo en el salón y me voy a lavarme las manos.
El tipo empieza a comer sin mí. Abre la caja.
Yo estoy volviendo por el pasillo, él no sabía que podía oírle.
Y entonces, estando él solo...
coge un trozo, le da un bocado y empieza...
"Qué sorpresa".
"Voy a tener que ponerte doblada".
No se le puede llevar a ningún sitio.
A veces te pasa algo de pequeño
y no tienes palabras para explicarlo ni sabes cómo te sientes.
Pasa el tiempo,
te haces mayor y cuando te acuerdas dices: "Aquello fue raro".
O te pasa algo, creces, haces amigos,
les cuentas la anécdota,
les cuentas lo que pasó y dicen: "Aquello fue raro".
De pequeño iba a kárate y no se me daba bien.
Se me daba fatal.
Se me daba tan mal que el profesor me llevó a un lado a mitad de clase
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