The first 200 lines.
¿Qué?
-Tía, que le den. Pírate. -Ya...
No me importa pagar, pero qué forma más rara de empezar una cita.
Pues eso. ¿Eso es lo que les dirás a tus hijos?
"Antes de la primera cita todo era muy romántico.
"Me mandó un mensaje: 'Lleva efectivo, que con tarjeta no se puede pagar'". No.
-Pero es que ya estoy aquí. -Tía...
Me muero de hambre.
No sé. Con suerte, será una buena historia.
-Llámame luego. Te quiero. -Vale. Yo más.
-Adiós. -Adiós.
-Adiós. -Adiós.
Bueno, venga.
Me encanta la salsa picante.
Me gusta ponerla en todo
lo que encuentro en casa, desde pizza hasta alitas de pollo,
aunque me da mucha acidez.
Se me sube hasta la garganta y me dan ganas de vomitar.
-Así que... -Sí, qué mal.
Pero me encanta, así que...
-Ya. -Sí.
A mí me encanta el wasabi,
pero las especias mexicanas son demasiado.
-Ya. Lo entiendo. -Sí.
Sí.
-¿Qué? -Se me ha ocurrido una locura.
Creo que las mujeres de la generación de nuestros padres
se preocupaban más de cómo se vestían,
de su aspecto.
Eran más femeninas. ¿Me explico?
Hoy en día,
las chicas solo llevan ropa ancha. Parecen mantas.
Entiendes lo que te digo, ¿verdad?
Es que creo que un vestido te sentaría genial.
No es que no te quede bien esa sudadera, pero...
¿Todo bien?
Sí, yo ya casi he terminado. Gracias.
Genial. Pónganoslo en un táper.
-Gracias. -De nada.
¿Tienes efectivo?
Sí. Me lo has recordado, así que...
Mi hermano viene de visita.
Si no te importa, me llevo estas sobras,
-y deja... -Vale. No. Sí.
...unos dólares de propina.
¿Te parece bien?
Te estás manchando la bufanda con los fideos.
Mierda. Joder.
Me encanta esta bufanda. ¿Perdón? Disculpe.
Dese prisa. ¿Tienen agua con gas?
-Con gas. -Sí.
-Burbujas. ¿Sabe lo que son? -Sí.
Y un limón, por favor.
No sé si me ha entendido. No creo que hable inglés.
Me lo he pasado muy bien.
-Eres muy mona. -Gracias.
Sí. Deberíamos repetirlo.
-Mira, Chad... -Dime.
No creo que seamos compatibles.
Solo pretendía ser educado.
Sinceramente, no eres mi tipo...
-Vale. -¿Te hace gracia? ¿Es gracioso?
Vale. Suerte para encontrar pareja, arrogante de mierda.
Venga, no me jodas.
Mierda.
Imbécil.
Mándale un mensaje:
"Que os jodan a ti y a tu fea bufanda, capullo".
Ojalá se me hubiera ocurrido,
pero me quedé ahí plantada con una idiota.
-Cambio. -Sí.
-No sé cómo lo haces, Mollie. -¿El qué?
Salir con gente.
Yo siempre acabo sola. Lo que, por cierto, no me importa.
¿Qué dices, Noa?
No necesitas ni a un hombre ni a nadie.
Es como nos han criado desde las putas películas de Disney.
-Sí. Que le den a Ariel. -Que le den.
Esa idiota abandonó el mar por un tío. No me jodas.
-Y que le den a Bella. -Sí, y a la bestia. La bestia soy yo.
Eres la bestia. Dale.
Se acabó por hoy.
Lo habéis hecho muy bien. En serio.
Un aplauso para todos.
Bien hecho.
-Eres poderosa. -Tú eres poderosa.
-Eres muy fuerte. -Fíjate.
Hola, guapa, ¿qué te cuentas?
No mucho. Bonita perra, ¿cómo se llama?
Ringo. ¿Qué llevas puesto?
Enséñame tu cuerpo - Te pondré cachonda
Mierda.
¿Las has probado?
-¿Las uvas? -No, uvas de algodón de azúcar.
Saben exactamente igual. En serio.
-¿Sí? -Sí.
Mi hermana y mi sobrina me mandaron a la mierda,
así que se las voy a llevar.
-¿Tu sobrina te mando a la mierda? -Sí. Los niños están fatal.
Vale.
Veo que no me crees, así que vas a tener que probar una.
No quiero que pienses que soy un bicho raro.
Vale.
-¿A que sí? -Joder.
-Es ciencia. -Sí. Bravo por la ciencia.
¿Vives por aquí?
Yo vivo en el pasillo seis.
Solo vengo a la sección de frutas
para hablar con gente aleatoria y guapa que esté cerca.
-Qué cumplido más cutre. -La verdad es que sí.
-Lo siento. -No pasa nada.
-Que pases una buena noche. -Igualmente.
¿Sabes qué? A la mierda.
Ya la he cagado, así que voy a seguir intentándolo.
¿Me das tu número?
Es para tener algo que contarles a mi hermana y a mi sobrina,
porque creo que vamos hablar de uvas,
-y... -Sí, claro.
Así podré decirles que he conocido a alguien que piensa lo mismo.
Claro. Tiene sentido.
Vale.
Podemos quedar aquí otro día para hablar del brócoli.
Buena idea.
-Humedad. -Selva tropical.
-La humedad es buena, Noa. -Cierto.
Sí. Soy Steve.
-Encantado. -Igualmente.
No te escribiré, pero querré hacerlo.
-Buenas noches. -Buenas noches.
-¿Qué? -Sí.
-¿Tu número? -Sí.
-¿En un supermercado? -Sí.
-¿La otra noche? -Sí.
¿Y me lo dices hoy?
-Creía que éramos amigas. -No, es que me pareció muy raro.
-Era guapo y divertido y... -Vale.
Creía que ya no se conocía gente en la vida real.
-Seguro que está casado. -Gracias.
-Sí, seguramente lo esté. -Seguramente.
Estoy pensando en el hecho de que no me ha escrito.
Por eso me encanta salir con tías.
Menos juegos, más dependencia emocional.
Así que no juegues, sé tú misma desde el principio. A la mierda.
Tal vez. Oye, ¿quieres venir a casa luego?
Necesito un poco de dependencia emocional.
Que sepas que mi dependencia emocional no es barata, guapa.
-Hola. -Hola. ¿Qué tal?
-Bien, gracias. ¿Y tú? -Bien.
-Me encanta este sitio. -Sí.
Los osos son...
Sí, la mezcla perfecta entre macabro y moderno.
Exacto
Hola.
-¿Sabéis lo que queréis? -Hola.
Un Manhattan con todas las cerezas que puedas, por favor.
-Cerezas. Me gusta. -Me encantan las cerezas.
Yo quiero otro de lo mismo. Gracias.
Entendido. Aquí tienes. Toma.
-Gracias. -De nada.
-Hola. -Hola.
-Soy Steve. -Noa.
Vale, vamos con las preguntas tontas.
¿De dónde eres?
-Procedo de la Costa Este. -Bien.
¿Y tú?
-De Texas. Sí. -Genial. ¿Y qué haces aquí?
-Mi segunda residencia médica. -¿Residencia?
-¿Eres médico? -Sí, soy médico.
-Sí. -Es impresionante.
Trabajo en cirugía reconstructiva.
¿Cirugía plástica?
-Sí, exacto. -Vale.
-Pero no todo son operaciones de nariz. -No. Hay...
-Operaciones de tetas. -Eso.
-Realce de glúteos. -Implantes.
-Estiramientos faciales. -Ya.
De vez en cuando consigo ayudar a alguien, lo que es agradable.
El otro día vino un niño
que se había quemado en un accidente.
También hay cosas así.
-Era una broma. Perdona. -Gracias.
-Es increíble. -Tranquila.
¿Así está bien?
-¿Son suficientes? -Sí.
-Porque no tenemos más. -Lo siento.
Perfecto.
-Solo quería dos o tres. Gracias. -Salud.
¿Y qué hay de tu familia?
Bueno, no tengo hermanos y mi padre murió hace tiempo, así que...
No sé dónde está mi madre porque no nos hablamos.
-Ya. -Lo siento.
No pasa nada.
¿Y tu familia?
Mi padre está en Texas y mi madre falleció.
Pero...
-Lo siento. -No pasa nada.
Supongo que tenemos algo en común.
-Sí, padres muertos. -Sí.
-Perfecto. -Genial.
Brindemos por eso.
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