The first 200 lines.
Hay muchas historias en la historia de nuestro mundo.
Muchas se han perdido,
dispersas en los vientos del tiempo,
más allá de la memoria del hombre.
Pero esta historia.
nuestra historia
no debe ser olvidada.
¡Papa!
¡Maia!
¡Corre! Maia corre. ¡Maia corre!
Venimos del agua,
viene a través de los días antiguos,
a través de largos años hasta este momento
transcurriendo a través de nuestras vidas
como la línea de sangre de los Reyes
Una corriente que fluye rápida
de memoria y aflicción
Una gota
de sangre
y luego otra
pueden llegar a ser un murmullo,
un río,
un raudal creciente
imparable
que con el tiempo
quebranta toda resistencia
para fluir libre una vez más
en el viaje hacia su destino
El remanente de los fieles
Los Dúnedain
los hombres del Oeste
estaban dispersos, eran pocos
y acosados por muchos peligros
El Señor Oscuro Sauron
no ha olvidado el pasado
y de todos los pueblos de la Tierra Media
no ocupó ninguno con más odio
y más terror
que el de los Dúnedain
Extendió su voluntad entre sus siervos
y a través de largos años
siempre intentó descubrir si los herederos de Isildur aún seguían vivos
de modo que pudiera destruirlos
y el último de sus mayores enemigos
se perdería
para siempre
¡Deprisa! ¡Deprisa!
¡Dírhael!
¡Ivorwen! ¡Gilraen! ¡Marchaos! ¡Por favor!
No quiero perderlo todo el mismo día.
¡Arathorn!
Le doy las gracias señor,
y cualquiera que sea el servicio que mi familia y yo podamos ofrecerle a usted y a los suyos...
Le debemos nuestras vidas.
Como yo le debo la mía. Se lo agradezco, Señorita.
Sea bienvenido, mi Señor.
No podemos quedarnos aquí. ¿Hacia dónde se dirigen?
No sé, mi Señor.
Los Orcos quemaron el pueblo, y mataron a nuestra gente.
Los que no murieron fueron dispersados, no sé dónde.
Dorlad, mi hijo.
Abatido mientras nos defendía.
No dejaremos su cuerpo para ser usado por los orcos y sus oscuras diversiones.
Su hijo tendrá un lugar seguro de reposo, señora.
Vendrán con nosotros.
Arathorn.
¿Arathorn?
¿Lo conoce, padre?
Si
O lo hice cuando él era niño.
Si es el mismo hombre,
él es el hijo de mi amigo y pariente.
Nuestro jefe, el Señor Arador.
Heredero de Isildur.
¿Qué ocurre?
Parecen restos del pillaje.
Pero esto no son más que baratijas.
Es extraño.
¿Orcos en busca de oro y joyas en la foresta?
¿Con qué propósito?
Cada día te pareces más a él.
¿Es eso lo que él hubiera querido?
Me habría gruñido por permitirte ocupar su lugar.
"¡El bosque no es lugar para mi hija!"
Pero estoy contento de haberte entrenado.
Yo también.
Señor Arathorn
Ellos no darán información a quien sea que los lidera.
Buen trabajo Halbaron.
Ahora tenemos que poner a salvo a estos tres.
Iremos a Taurdal, nuestro pueblo. ¿Señor...?
Dírhael.
Mi esposa, Ivorwen. Y mi hija ...
Gilraen.
Y yo soy Arathorn.
Hijo de Arador.
Así es.
No, no. No os inclinéis.
Cuando vayan a ver a mi padre,
pueden saludarle así.
Pero por ahora,
debemos darnos prisa.
Un corazón celoso no tiene espacio para el verdadero afecto
Aunque estaban de pie justo delante de él
¿De qué debería estar celosa?
Vi cómo se miraban entre ellos...
...justo del mismo modo en que lo hacíais vosotros...
Tus ojos te engañan
Además, no tiene nada que ver conmigo.
¿No?
¡No!
Ni contigo, Nirhaborn.
Y así Arathorn y sus guardias llevaron a la familia en duelo al Norte,
pasados los ríos caudalosos
y a través de los vastos bosques de Rhudaur.
Una tierra que aún disfrutaba de la atenta mirada de los Dúnedain
y los llevaron ante su padre, el Señor Arador,
en el oculto asentamiento de Taurdal.
Ven, mi viejo amigo
Déjanos ofrecer a tu hijo la paz y el honor que se ha ganado.
Porque cuento vuestra pérdida como mía,
y vuestro dolor como mi dolor
¡No hay descanso en las salas antiguas de piedra
para un hijo de la Casa de Aranath!
Pero no veré sus huesos deshonrados, Dorlad,
cuando los siervos del mal, intenten de nuevo
conducir a los Dúnedain lejos al exilio!
¡Adiós!
He venido a pedirte perdón.
Largo tiempo he pensado que tus sentimientos por Arathorn
no eran más que un capricho pasajero
y que con el tiempo se alejarían de ti
y mirarías a tu alrededor, por fin.
No lo entendía.
Hasta anoche.
Años he pasado a su lado
Y sin embargo, hay un abismo entre nosotros
que sólo las llamas de la pira de un extraño han podido revelar.
No puedo competir con tanta belleza y tanto dolor.
El, cualquier hombre se sentiría honrado de llamarse tuyo.
Yo no le causaría más que dolor.
Encontramos esto tras el ataque de ayer
Es curioso como cosas tan pequeñas
pueden traer una oscuridad tan inmensa
y transformar nuestras vidas.
Lord Arador tenía ahora mucho en qué pensar
Noticias de orcos atacando otras aldeas llegaron a sus oídos.
Pacíficas granjas, lejos de su ayuda,
también fueron amenazadas,
Taurdal estaba ya llena de muchos de los Dúnedain huidos de sus hogares
y eran numerosos los que buscaban seguridad.
Y así Arador lideró a sus valientes soldados
en una cruzada para liberar la tierra de la amenaza
que había asolado a su pueblo
Sin embargo, la mayoría de sus hombres de confianza,
No estarían a su lado.
¿Cómo va la cosecha, mi señora?
Abundante, mi señor
Yo habría esperado un poco más para viajar
¿Te vas?
Mi padre me ha encargado averiguar los propósitos del enemigo
En las frías montañas del Este.
¿Solo?
Sí.
Es una misión peligrosa, mi señor.
Así es.
Hubo un tiempo en que tal peligro no me habría inmutado
y cada parte de mi ser
estaría encantada de viajar al fin del mundo
en servicio de nuestro pueblo
¿Pero ahora?
Ahora una parte de mí sigue aquí.
Y esa es mi corazón.
Mi Señor.
Lo siento, mi Señora, no quise incomodarla
Miraré hacia el Este...
y esperaré su regreso.
Mi señora.
Con un corazón lleno de alegría
Arathorn viajó mucho más allá de
de las ciudades caídas de Arnor.
Mientras Arathorn se abría camino en soledad a través de las frías montañas,
Gilraen esperaría su regreso a casa
mientras que el verano en el Oeste se desvanecía.
Por momentos se adentraba en las profundidades del bosque
con la esperanza de verlo regresar a salvo
¡Gilraen! ¡Gilraen!
¡No iré lejos!
¿Por qué hace eso?
Tú sabes a quien espera
Ella es demasiado joven
pero no falta de conocimiento
Mi corazón presagia que Arathorn llevará
El anillo de Barahir antes de lo esperado.
Aun así
no creo que lidere por mucho tiempo a los Dúnedain,
una vez lo lleve en su mano.
¡Es mejor que no nos interpongamos en su camino, Dírhael!
Porque si ellos dos llegaran a casarse pronto,
tal vez nazca la esperanza para nuestro pueblo.
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