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UNA VERDADERA AVENTURA EN MINIATURA
Nueva York.
La jungla de concreto por excelencia.
Quizás no parezca un buen hogar
para un bicho.
NARRADO POR AWKWAFINA
Pero en esta metrópolis imponente,
hay algunos que disfrutan de la vida en la ciudad.
Si eres una araña saltarina,
aquí es donde están los mejores inmuebles.
Esta es una planta en un ático lujoso
que tiene todo lo que una arañita necesita.
Es el lugar más frondoso de la cuadra.
Y todas las mañanas, sirven desayuno.
Bueno, algo así.
No quiere comer huevos,
quiere los acompañamientos voladores.
Pasan tantas moscas que nunca muere de hambre.
LA GRAN CIUDAD
Hasta la arañita más afortunada
tiene días malos.
Y, a veces, son terribles.
Ese estornino podría comerla.
Pero ella está bien en su casa frondosa.
¡No! Un macho más grande.
Esta planta solo admite un habitante.
Las arañas saltarinas son extremadamente territoriales.
Aceptémoslo: cuando dos arañas se pelean,
nadie sabe qué es lo que pasa.
Pero seguro que la más grande gana.
Desalojada, sin hogar, vulnerable.
¡Ya basta!
Lo único que puede hacer una araña saltarina es...
...¡saltar!
Como el insecto es liviano,
el aterrizaje es más suave.
Pero a partir de ahora,
el día de la araña será cada vez más difícil.
Encontrar comida y refugio en las calles de Nueva York
es un verdadero desafío.
LA GRAN CIUDAD
En la calle, todo es frenético, mugriento
y hay muchos más...
pies.
Solo los insectos más callejeros pueden vivir aquí.
La cucaracha es uno de los bichos más rápidos con seis patas.
Con su escala,
se mueve unos 321 kilómetros por hora
para poder vivir bajo nuestros pies.
Y cuando llega la hora pico,
ya tiene planeado su escape.
¡Nos vemos, humanos!
Es difícil saber dónde se esconden.
Se escabulle por agujeros de tres milímetros
y entra a un mundo escondido.
Es el lugar perfecto para mantener un perfil bajo
hasta que se vaya la multitud.
Olvídense del metro.
Bienvenidos al bichómetro.
Es una red gigante de caños y túneles
que usan todo tipo de criaturas para moverse por la ciudad.
Y para tener a sus crías.
Si hablamos de insectos en la ciudad,
las cucarachas son las más descontroladas.
Se cree que, por cada humano que vive en Nueva York,
existen 120 cucarachas.
Cada hembra puede producir 150 bebés durante su vida.
No parece ser un problema, ¿no?
Pero antes de que tengan demasiado asco,
ahí abajo viven insectos más bonitos.
Las hormigas de pavimento prosperan en Nueva York
debido a su naturaleza trabajadora.
Hasta la reina de la colonia trabaja
y pone hasta 40 huevos por día.
Su equipo de hembras se encarga de cuidar a las crías
y de traerles comida.
Pero se requiere un milagro para alimentar a las 5000.
Esta hormiguita exploradora que solo mide dos milímetros
tiene un gran desafío:
encontrar comida
ahí afuera, donde están los gigantes.
Para una araña perdida,
quedar aplastada es un gran problema.
Es difícil treparse y evitar problemas,
hay que encontrar un lugar oscuro y con sombra.
Pero este escondite no es tan seguro como parece.
Tiene que seguir buscando.
Quizás piensen que las calles se ven más intimidantes
para una hormiga,
pero ella no tiene miedo.
No puede ver muy bien.
Por eso usa sus antenas.
Pueden reconocer aromas a cuatro metros de distancia.
Y no hay nada mejor que el olor de la comida rápida.
Al igual que nosotros, las hormigas no se pueden resistir.
El problema es que, para ella,
ese perro caliente está a tres kilómetros
y hay obstáculos gigantes en el camino.
Pero esta exploradora sabe cómo sacarle ventaja
a su pequeño tamaño.
¡Bingo!
Pero una hormiga no puede llevar todo esto.
Es momento de llamar al resto.
Mientras vuelve a la colonia, deja un rastro de olor
para que sus hermanas puedan trabajar de inmediato.
Cada una puede llevar hasta 50 veces su propio peso.
Pero incluso con su fuerza grupal,
esto tardará un rato.
Durante el día, el sol calienta las calles.
Cuando llega la tarde, en la ciudad puede hacer seis grados más
que en el campo circundante.
Pero estas hormigas aman el calor y siguen trabajando.
Se puede superar cualquier desafío si trabajas en equipo.
Pero cuando uno está perdido, hambriento y solo,
la vida callejera no es fácil.
Al menos parece que encontró un lugar seguro.
Esa es una buena planta.
Es un vecindario en crecimiento.
Puede soportar un poco de basura.
El problema es el vecino.
Esta mantis está armada, es mortal, tiene reflejos rápidos
y anda por la ciudad en busca de insectos más pequeños.
Momento de escaparse
y volver a un lugar oscuro y con sombra.
¡Nos vemos!
¿Este carrito me llevará a Queens?
Los viajes accidentales son muy comunes para los insectos.
Y todos los días, sin saberlo,
los llevamos por toda la ciudad.
Pero una araña despreocupada no puede controlar
a dónde está yendo.
Eso no es ningún problema si puedes...
volar.
Ella sí que sabe andar por la ciudad.
Sus antenas supersensibles huelen comida a 30 cuadras de distancia.
Pero no tiene por qué ir tan lejos.
A veces se la mandan a su casa.
Pero ¿por qué comer comida reciclada
cuando puedes conseguir algo más fresco?
Pequeña, rápida y silenciosa,
casi nunca la atrapan por sus crímenes.
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