The first 200 lines.
¡A cubierto!
¡Allí hay más!
Atrás. Dé la vuelta por el otro lado.
¿A qué huele tan raro en esta casa, inspector?
Es el olor de la guerra, mayor Grau.
- Buenos días, inspector. - Mayor.
Lamento haberle Ilamado a horas intempestivas.
No es muy agradable que digamos.
Parece obra de un carnicero aficionado.
¿Por qué me ha Ilamado a mí? La muerta era polaca, ¿no?
No le incumbe a las autoridades alemanas.
- Se Ilamaba Maria Kupiecka. - ¿Kupiecka?
Era prostituta y una buena amiga nuestra.
También era agente alemana.
¿Asesinada por un patriota polaco?
Suponiendo que fuera también un degenerado sexual.
El patriotismo tiene también su lado despiadado.
Cien cuchilladas superan cualquier celo patriótico.
- ¿Cien? - Es un cálculo aproximado, señor.
Sería imposible contarlas todas.
El asesino se ha ensañado con los genitales de la víctima
utilizando al parecer un gran cuchillo...
Gracias, doctor, no hace falta ser tan gráfico.
- ¿Ha encontrado algo? - Aún no.
- ¿Quién dio parte? - Alguien lo hizo por teléfono.
Un hombre. Oyó gritos a eso de las 11: 10.
- ¿Se identificó? - No.
¿Quién vive en la casa?
Uno de ustedes... oyó un grito y Ilamó a la policía.
Uno de ustedes sabe algo sobre la muerte de esta mujer.
Si esa persona no dice todo lo que sabe,
entenderemos que el asesinato fue por motivos políticos,
que fue asesinada por un miembro de la resistencia polaca
y que todos ustedes son cómplices.
En ese caso, tendré el doloroso deber
de entregarles a todos ustedes a la Gestapo.
El hombre que telefoneó a la policía tiene un minuto para presentarse.
Oí un grito.
Fue un grito espantoso.
Entonces, bueno... me escondí en el servicio.
Unos diez minutos más tarde telefoneé a la policía. Eso es todo.
No le dio el nombre a la policía.
Eso significa que había algo que no quería que supieran.
- ¿Qué podría ser? - Verá, en la...
En la puerta del servicio hay una rendija.
Miró por la rendija y vio...
Vi a un hombre bajando las escaleras.
- Descríbalo, por favor. - Bueno... Estaba oscuro.
- Descríbalo, por favor. - No lo vi entero.
Sólo de cintura para abajo. Los pantalones.
¿Por qué está tan asustado por lo que vio?
Porque era un uniforme, señor.
- Como el suyo. - ¿Como el mío?
¿De un oficial alemán? ¡Es un embustero!
Los oficiales alemanes cometen crímenes como cualquiera.
¿Eso fue todo lo que vio?
¿Que los pantalones eran como los míos?
- ¿Exactamente como los míos? - No.
No exactamente, señor. No.
Tenían una... una raya roja a lo largo de la pernera.
Está mintiendo.
¿Sabe que sólo los generales alemanes llevan esa raya?
Sí, señor. Por eso tuve miedo.
- Ya. - Eso es imposible.
No hay nada imposible.
Un general alemán. Vaya, vaya.
No deberíamos tomar este testimonio muy en serio.
- Después de todo, estaba oscuro. - Señor, le juro...
Le juro que he dicho la verdad.
Y yo le creo hasta que no haya pruebas de lo contrario.
¿Por qué iba a contar una mentira tan peligrosa? Quiero que se investigue.
Pero ¿qué pasará si el asesino... fuera de verdad un general?
¿Que qué pasará? La justicia es ciega, mi querido inspector.
No se fija ni en rayas rojas ni en galones dorados,
pero algunas veces escucha el grito de una mujer asesinada.
Si un general es el responsable, tendremos que ahorcarle.
No se preocupe, Liesowski, es mi responsabilidad.
Buenas noches.
Inspector Morand, no puede echarme la culpa
por no acordarme de un caso que sucedió hace casi una generación.
Como se suele decir, es el largo brazo de la ley.
Han pasado... han pasado 23 años.
Hay que ver cómo pasa el tiempo.
Cuando salí de la policía, al terminar la guerra,
me quedé con algunos de mis archivos. Es un placer ayudar a un colega.
Aquí está, inspector.
"Kupiecka, Maria. Asesinada. Caso no resuelto".
Los sospechosos eran...
Ah, sí. Ahora me acuerdo.
Habían visto salir de su habitación a un general alemán.
De todos los de Varsovia, sólo tres no tenían coartada aquella noche.
Este es el palacio Liechnowski. Pertenecía al rey de Polonia.
Más tarde se convirtió en museo.
Como ve, hoy sigue siendo un museo.
Durante la guerra, fue el cuartel general en Varsovia de los alemanes.
Como le decía, fuimos bastante meticulosos
para eliminar sospechas.
Tuvimos que actuar con mucho tacto.
Se trataba de generales y estábamos en guerra. Y Polonia estaba ocupada.
Listos para pasar revista, señor.
Uno de ellos era el general Seidlitz-Gabler, al mando del 7° Batallón.
Un aristócrata de los de la vieja escuela.
Vivía como un rey en el palacio con su mujer y su hija.
La noche del crimen no estaba en su casa.
Su jefe de estado mayor, el general Klaus Kahlenberge,
tampoco tenía coartada aquella noche.
De todos los generales, era el menos desagradable.
Un hombre interesante, sin mujer ni hijos.
General Gabler, un mensaje del general Tanz, señor.
Gracias, Fräulein Neumaier.
No hemos mantenido el orden en la ciudad.
- ¿Lo ha leído? - Claro.
- Por nuestra notoria incompetencia... - ¿Incompetencia?
No ven que esto no es una guarnición. Sólo me dan los despojos del ejército.
Esa fue la palabra que usó el general Tanz: "Incompetencia".
Y los subordinados que eluden su responsabilidad.
El Führer ha ordenado al general Tanz que resuelva el problema de Varsovia.
- ¿Cómo? - Meticulosamente. En tres fases.
Con medidas más drásticas, supongo.
¿Drásticas? Monstruosas.
El teniente general Tanz comandaba la División Nibelunga.
Era el general más joven de la Wehrmacht.
Héroe de Leningrado, favorito de Hitler y un gran oficial.
Los polacos lo detestábamos.
Llegó a Varsovia el día que mataron a aquella mujer.
Tampoco él tenía coartada aquella noche.
- Disponga el primer control ahí. - Sí, señor.
El tiroteo de anoche se produjo a dos manzanas.
Se debe acordonar todo el barrio.
Seguiremos el método del pescador.
Demarcaremos un gran perímetro y peinaremos las calles periféricas.
Eso pondrá en movimiento a los peces.
Escaparán por la dirección opuesta, pero allí tendremos controles.
Cuando hayamos cerrado la red,
los tendremos a todos donde queremos:
De espaldas al muro del gueto.
General, ¿qué le sucederá a la población civil?
Esta zona de la ciudad tiene unos 80.000 habitantes.
Es difícil hablar de población civil refiriéndose a la de este barrio.
La experiencia a ganar con la operación es indispensable. Siga a 20.
Respecto a los lanzallamas, señor,
para mayor seguridad, he pedido el triple de los que necesitamos.
Niños, ¿tenéis miedo?
Creo que están hambrientos.
- ¿Tenemos comida? - Unos sándwiches.
- Tráigamelos. - Sí, señor.
Sí, tiene razón, parecen hambrientos. Pobres diablos.
- Su almuerzo, señor. - Ábralo.
¡Basura!
Sus manos.
Fíjese en esas uñas. Ni a los niños polacos hay que servirles así.
Tome nota. Comida y golosinas a todas horas para los niños.
No vendrá mal ganarse su confianza.
Queda despedido como ordenanza. Permiso denegado.
Cerdo asqueroso. La semana pasada me trajo un vaso sucio.
Y ahora parece que haya enterrado a su abuela con sus propias manos.
Exijo limpieza absoluta. ¿Lo he dejado suficientemente claro?
- Sí, señor. - Haga que se cumplan mis órdenes.
Acordonaré todo el barrio y haré pasar a sus habitantes por una criba.
¿A los 80.000?
General Tanz, perdóneme, pero es sólo por satisfacer mi curiosidad.
¿Cuál es, en su opinión, el fin de este ejercicio?
- ¿Ha leído el memorándum? - Sí, ya lo he...
¿Y qué dice el memorándum?
Que la primera fase es para intimidar,
registrar casas y encontrar a los de la resistencia.
- Ese es exactamente el fin. - Un plan muy bueno, parecido al mío.
Pero a mí no se me dio la autoridad para llevarlo a cabo.
Pero debo entender que si encuentra resistencia en la primera fase,
¿pasará a la segunda, o incluso a la tercera,
Io que conllevaría la destrucción de la ciudad?
Es justo lo que ha entendido.
Y eso... ¿no es un tanto excesivo?
"Excesivo".
Tenga en cuenta que estamos a 50 km de Moscú.
Avanzamos en un frente de 8.000 km.
Necesitamos a todos los soldados para conquistar Rusia.
Sin embargo, en Varsovia se están pudriendo tres divisiones
por unos miles de criminales polacos y judíos escondidos.
- Es... excesivo permitir una cosa así. - ¿Quién es?
- Tiene la lista con mis demandas. - Naturalmente.
- Eleanore, pasa. - Espero no molestarles.
Mi esposa ha llegado esta mañana de Berlín. ¿Cómo está la ciudad?
Con ganas de oír las buenas noticias que siguen a un gran soldado.
Cuando supe que estaba aquí, vine directamente.
Quería decirle que ha sido una fuente de inspiración para todos nosotros.
- Me siento halagado, señora. - No es un halago.
Le honro como se merece.
Si no estás ocupado, ayúdame con los preparativos de la fiesta.
- Es en su honor, general Tanz. - Estoy impaciente, señora.
Casualmente, nuestra hija Ulrike está en Varsovia.
- También asistirá a la fiesta. - ¿Sí?
Se acuerda de ella, ¿verdad?
En Berlín, en la fiesta que dio el general Jodl en su jardín.
Ah, sí que me acuerdo de ella. Mis saludos, señora.
Lo siento. Ha sido bastante obvio, pero ya se sabe cómo son las madres.
- Deseosas por convertirse en suegras. - Un oficial espléndido.
Cualquier madre estaría orgullosa si su hija...
¿Se casara con un monumento de guerra?
Si me disculpa, señora.
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