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EL PRODIGIO
Hola.
Esto es el principio.
El principio de una película llamada El prodigio.
Las personas que vas a conocer,
los personajes,
creen en sus historias con total devoción.
Sin historias, no somos nada.
Por eso te invitamos a creer en esta.
Corre el año 1862.
Dejamos Inglaterra para poner rumbo a Irlanda.
La Gran Hambruna aún sigue causando estragos
y los irlandeses culpan a Inglaterra de esta terrible desolación.
Aquí vemos a una enfermera.
Una enfermera inglesa.
Viaja completamente sola.
Y con ella comienza nuestra historia.
Imagino que es la enfermera inglesa.
¿Lo imagina?
Espero a una monja y a una enfermera, y parece que monja no es.
No.
¡Maggie!
Pensaba que me quedaría con la familia de la niña, los O'Donnell.
- Lamento la decepción. - No, es solo que…
No tienen dónde alojarla. Los O'Donnell viven fuera del pueblo.
La monja y usted se quedarán aquí.
¿Una monja para qué?
Bienvenida a Irlanda.
Su cuarto.
El desayuno es a las ocho.
Buenos días.
¿Viene a hacer experimentos con Anna?
No.
¿La conocéis?
Aquí nos conocemos todos, Sra. Wright.
Compartí pupitre con ella.
Ah, ¿sí?
Dios la bendijo con muchas hijas, Sra. Ryan.
Mía solo es esa. Las demás son de la anterior Sra. Ryan.
No es ninguna bendición.
Sra. Wright, el comité la espera.
Deja que desayune.
Por favor.
Gracias.
- La vigilancia durará dos semanas. - ¿Cuándo se ha decidido?
- Es demasiado. - La situación requiere rigor.
El pueblo se está llenando de curiosos que vienen a ver a la niña.
Y de periodistas.
¿Cuándo dejaremos de ser el hazmerreír por puro deseo de un periodista?
- Era una revista médica. - De un diario nacional.
¿Puedo preguntar algo?
Nadie me ha dicho qué le ocurre exactamente a la niña.
Absolutamente nada.
Estupendo.
En ese caso, me vuelvo a Inglaterra.
Anna O'Donnell no come.
En mi hospital, le daríamos de comer a la fuerza.
No está permitido forzarla.
Ni interrogarla ni importunarla.
Ni tampoco negarle la comida si la pidiera, que conste.
Ha sobrevivido milagrosamente sin comer desde su undécimo cumpleaños.
'Milagrosamente' no es la palabra.
El objetivo de la vigilancia es determinar con exactitud
cómo ha sobrevivido tanto Anna O'Donnell sin comer.
¿Quieren que la observemos?
Exacto.
La idea sería hacer turnos de ocho horas,
con relevos a las 5:00,
a las 13:00 y a las 21:00.
¿Les resulta conveniente?
No deben consultarse entre ustedes.
El decimocuarto día,
cada cual presentará su testimonio de forma independiente.
¿Cuánto lleva exactamente sin comer?
Cuatro meses.
Eso es imposible.
¿Por qué no dos enfermeras, si se puede saber, Dr. McBrearty?
La hermana Michael también es enfermera.
A la familia O'Donnell le tranquilizó la idea de tener a una monja,
así como a algunos de los miembros menos procientíficos del comité.
Se halla postrada, supongo.
Es mejor no suponer.
Ya casi estamos.
- Buenos días, doctor. - Hola, Rosaleen.
Hola.
Hola.
- Aquí tiene. - Gracias.
¿Podría conocer el historial de su hija, Sra. O'Donnell?
- ¿Qué historial puede tener una niña? - Lleva cuatro meses sin comer, ¿no?
Así es, sí.
La describen como 'saludable'.
Bueno, quizá esté algo débil.
Pero nunca se queja.
¿Y su apetito?
Nunca fue glotona.
¿Puedo verla, por favor?
Ahora mismo tiene visita.
¿Visita?
A todas horas.
De todos lados.
Sr. O'Donnell, ¿cómo está?
Doctor.
Esta es la Sra. Wright.
Le da la bienvenida.
Gracias.
Tal vez…
Considero que la vigilancia debería llevarse a cabo desde un hospital.
No.
No se llevarán a mi niña.
- Gracias. - De nada.
Gracias.
Por las molestias.
Molestia ninguna.
Es para la cría.
En el cepillo, si insiste.
Es un ángel.
Un prodigio.
Gracias, doctor.
A usted, enfermera Wright.
…valiosa cruz,
adornada por los tiernos, delicados y venerables miembros del salvador, Jesús,
manchada y salpicada con su preciosa sangre.
Hola, Anna.
Hola.
Me llamo Elizabeth Wright. Puedes llamarme Sra. Wright. ¿Puedo?
Abre, por favor.
Levanta los brazos.
Bájalos.
Date la vuelta.
Hacia mí otra vez.
Abre bien los ojos.
Te veo bien, Anna.
¿Estás nerviosa?
¿Por qué iba a estarlo?
Por ver a tanto extraño.
Como yo.
¿Sabes por qué he venido?
Para comprobar que no como.
Para vigilarte.
No para impedirte comer.
¿Conoces los peligros de tan largo ayuno, Anna?
No necesito comer.
Me nutro de maná.
Del cielo.
¿Y cómo te sientes?
Llena.
Su hijo no está en casa, ¿no?
Pat se fue.
Dios lo cuide.
¿Usted no tiene hijos?
No.
Enviudé.
En el primer año de matrimonio.
Te adoro, oh, valiosa cruz,
adornada por los tiernos, delicados y venerables miembros del salvador, Jesús,
manchada y salpicada con su preciosa sangre.
Amén.
- Buenas tardes, hermana. - Buenas tardes.
¿Y bien?
Me han hecho venir hasta aquí…
Oiga, nadie la ha obligado.
- ¿Otra? - Sí, dos.
- Para dar mi opinión profesional. - Puedes dármela a mí…
Mi opinión profesional
acerca de una niña que podría comer a paladas en secreto.
Eso pienso yo, sí.
¿Qué clase de pueblo retrógrado contrata a una enfermera profesional para algo así?
¿"Pueblo retrógrado"? ¿No sirvió en la guerra de Crimea?
A eso mismo me refiero. Esto no requiere de enfermería.
Le ofrecen un buen dinero por pasarse 15 días sentada.
- Yo te pago para que te sientes en mi… - Basta.
Demuestre que es mentira.
Demuestre que es mentira y váyase a casa.
Pedí que le pintaran los ojos.
Después de todo.
Lo entendí mal.
Creía que su hijo había emigrado.
Necesito tener cerca a mis hijos.
Lo siento.
A los mejores…
se los lleva pronto para que sean sus ángeles.
¿Volvemos ya?
No.
Te vendrá bien respirar aire fresco.
Qué botas tan grandes.
Eran de mi hermano.
¿Tienes hambre?
¿Quieres agua?
Gracias.
¿Más?
No, gracias.
¿Quién es esa?
Santa Cecilia.
La patrona de la música.
La oía dentro de su corazón.
Qué suerte tenía esa santa.
Santa Lucía.
Patrona de los ciegos y protectora de la vista.
Santa Inés.
De la castidad y la pureza.
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