The first 200 lines.
Emily Dickinson nació en 1830 en Amherst, Massachusetts.
Durante toda su vida, vivió en casa de su padre.
En los últimos años de vida apenas salía de su habitación.
Aparte de unos cuantos versos prácticamente anónimos, nunca publicó.
Tras su muerte, se descubrieron sus poemas,
que figuran entre los versos más extraños y fascinantes escritos.
Casi 2000 poesías ocultas en el baúl de una criada.
Bien...
¡Emily!
¡Despierta, Emily!
Tienes que ir a por agua.
Son las cuatro de la madrugada, Lavinia. Estoy escribiendo.
Madre dice que tienes que ir. Yo fui ayer.
¿Por qué no va Austin?
Austin es un chico.
Eso es una gilipollez.
PORQUE NO PUDE ESPERAR
Porque no pude esperar a la Muerte...
Hace una hora que necesitamos el agua. ¿Dónde te habías metido?
Oh, Emily, estos cubos están medio vacíos. Lo has derramado todo.
Qué niña más inútil. Inútil.
- Podríamos tener una criada. - Por encima de mi cadáver.
Tenemos seis caballos, podríamos tener una criada.
Toma, Vinnie. Una flor.
¿Para mí?
Cuando tu padre se casó conmigo,
le dije que tendría la mejor ama de casa de todo Hampshire.
No, de toda Nueva Inglaterra.
Me arrancaría la piel de los dedos antes que tener una criada.
Y os estoy criando para que seáis como yo.
Pero yo no quiero...
Serás una buena ama de casa, Emily Dickinson.
Y ahora ve a vestirte.
Va a venir a verte otro caballero.
- ¡Ah! ¿Un caballero? - ¡Mamá, no!
Ese hombre podría ser muy bien tu marido.
Qué romántico.
Y no gastes una de tus bromas, como la última vez.
Solo le hice una ofrenda.
Dejaste un ratón muerto en el regazo de ese hombre.
Sí.
Como una gata.
No eres una gata, Emily.
No.
Por desgracia, soy una mujer.
Esos bollos son para el caballero.
¿Por qué yo no puedo tener pretendientes?
Porque no pretendo casarte. Haces muy bien las tareas domésticas.
¿Y tengo que morir solterona porque sé ir a por agua?
La vida no es justa, Lavinia.
¡Ah!
Hola.
- Emily, no hagas eso. - ¡Emily!
¡Ah, vaya! ¡George!
Hola.
Entonces, ¿ya conocía usted a mi hija?
Mamá, es George.
Está en el Club de Literatura con Austin. Allí nos vemos.
Verás, pues le estaba diciendo a George, lo buena esposa que vas a ser.
Cuán sobria y meticulosa eres en todas tus tareas.
Ah, sí, soy un buen partido.
Siéntate como una dama.
George, ¿podemos hablar un momento ahí fuera?
Sin duda.
Bien. Mamá, estaré en el porche. Intenta no espiarnos.
Oh... Sí.
Sabes que no me casaré contigo, ¿verdad?
Nunca digas nunca, Emily.
Como escribiste en un poema, "moro en la posibilidad".
Bien.
- Me encanta que me citen. - ¿No quieres que nos casemos?
No lo entiendes. No quiero casarme con nadie.
No es eso lo que dice tu madre.
Tengo un propósito en este mundo
y es el de llegar a ser una gran escritora.
Un marido sería un impedimento.
- Yo no lo sería. - Hum...
Eso lo dices ahora.
Pero, poco a poco, lo serías.
Estoy enamorado de ti.
- Lástima. - ¿Hay alguien más?
- Sí, la verdad. - ¿Quién es?
Lo mataré.
No puedes matarlo.
Es la Muerte.
¿Qué?
Amo a la Muerte.
Cada noche me lleva a pasear en carruaje. Es todo un caballero.
Y sexy de la hostia.
Eres una tía rarísima.
¿Por qué siento tanta atracción por ti?
Haría lo que fuera por ti.
Bueno, pues hay algo que sí podrías hacer por mí.
Dime.
Eres director de la revista literaria.
Eh... Bueno, codirector, pero sí.
Quiero que publiques esto.
¡Vaya! Pues claro.
¿Vas a dejarme publicar uno de tus poemas?
No sé si está acabado, pero sí, este...
Es el momento perfecto. Hay un espacio en nuestro último número.
- ¿En serio? - Puedo meterlo ahí. Mañana va a imprenta.
- ¿Mañana? ¿De verdad? - Claro.
Todos conocerán el nombre de Emily Dickinson.
Vale, pero oye...
¿Qué pasa?
No puedes poner mi nombre.
¿Por qué no?
Mi padre no aprueba que las mujeres publiquen.
Venga ya. Qué estupidez.
Eres un genio, Emily. Eso sí le parecerá bien.
¿No podrías poner mis iniciales o... "Anónimo" o algo así?
No. Ni hablar. Debes ser conocida. Debes plantarle cara a tu padre.
¿Sabes qué?
Tú hazlo.
Hazlo.
Publícalo con mi nombre y lo que sea.
- Gracias, George. - A mandar, señorita Dickinson.
Ha sido un desastre.
Sí, Emily. Has vuelto a estropearlo.
No lo ha estropeado. Se han besado, lo he visto.
¿Besado? Por Dios, ¿pero qué te has creído?
Eres tú la que me arroja continuamente sobre esos hombres.
- Yo no te arrojo. - Sí lo haces. Es humillante.
Me endosarías a un viudo o un lisiado, a cualquiera que me aceptara.
Todo Amherst sabe las ganas que tienes de librarte de mí.
¿Qué es este alboroto?
Madre intenta repudiarme otra vez.
Yo me casé a los 18, Emily.
Va siendo hora de que encuentres marido.
Y que me vaya, ¿verdad?
Pues sí. Es lo que ocurre cuando una chica se casa.
¿Por qué a nadie le importa que yo encuentre marido?
En mi opinión, Emily no tiene por qué casarse con nadie.
- Gracias, papá. - Ajá.
Dios, al menos hay alguien que no intenta echarme de la familia.
¿Y dejarías que se quedara aquí, en nuestra casa, toda la vida?
- ¿Sin hacer nada en todo el día? - Hago muchas cosas.
- Oh. ¿Como qué? - Soy yo la que encontró esos nidos.
Es hora de que os vayáis de aquí
para que yo pueda disfrutar de mi pipa y mi periódico en paz, ¿eh?
Muy bien. Ya es hora de que volvamos a la cocina.
Chicas, acompañadme.
Puaj, ¿vas a obligarme?
No me gusta tu actitud, jovencita.
No quiero pasar 24 horas al día haciendo tareas.
Y, entonces, ¿qué harías sino?
Tan solo... pensar.
Deja que descanse, madre.
Tranquila.
Gracias, papá.
Eres mi héroe.
Te encanta ponerte de su parte, ¿verdad?
Vas a lamentarlo. Es indomable.
No sabe comportarse como una joven educada
y será la perdición de esta familia.
¿Qué hay, hermana?
Nada, hermano. De tranqui.
¿Has rechazado a otro pretendiente?
Sí. No me iba.
Pues, hablando de matrimonio, tengo una noticia.
¿Qué noticia?
Se lo he pedido a Sue.
Y me ha dicho que sí.
Sí.
¡Sí!
¿Qué? ¡No puedes casarte con Sue!
- ¿Por qué no? - ¡Austin, es mi mejor amiga!
Oye, Emily, no te pongas histérica. No es buen momento.
Su hermana Mary ha muerto.
¿Qué? Pero... si era la sana.
Lo sé. Pero cogió el tifus y murió. Como el resto.
Dios. Pobre Sue.
Ya... Así que intenta respetar su situación. ¿Vale?
Tú no tienes que decirme que tenga respeto por mi mejor amiga.
Ten respeto por la mujer que va a ser mi esposa.
Porque no pude esperar a la Muerte...
Nos alegramos por vosotros.
Es decir, lamentamos mucho lo de tu hermana, Sue,
pero nos alegra mucho que vayáis a casaros.
¿Hum?
Austin, ¿cuáles son tus planes?
Sí, querido, cuéntanos.
A ver, todavía no hay nada decidido, pero...
hay una empresa... en Míchigan...
en la que me han ofrecido un puesto.
Y Sue tiene allí una prima, así que...
¿Así que qué?
Que... pensamos en mudarnos
a Detroit.
De hecho, estoy entusiasmado.
Yo creo que no.
Vas a incorporarte a mi empresa y os quedaréis en Amherst.
¿Qué...?
Pero, padre, como he dicho, quiero ir al Oeste.
Ni hablar, no podemos teneros tan lejos.
Esto es Amherst, eres un Dickinson.
Tu abuelo vivió aquí. Y su padre. En esta misma casa.
¿Y qué esperas? ¿Que Sue y yo nos casemos y ocupemos el piso de arriba?
Claro que no. No seas ridículo. Viviréis al lado.
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