A Brave Heart: The Lizzie Velasquez Story

A Brave Heart: The Lizzie Velasquez Story

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A Brave Heart 2015 720p WEB-DL DD5 1 H 264-IK
A Commentary by nenneides

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Published on: 2016-09-10
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The first 200 lines.

UN CORAZÓN VALIENTE LA HISTORIA DE LIZZIE VELÃ

ESCUELA PRIMARIA GALINDO

Recuerdo bien el primer día de clases.

Este es el ala del jardín de niños.

Todos los alumnos se sentaban aquí y formaban una fila.

Y siempre me escondía detrás de estas cosas.

Me sentaba aquí.

Me ocultaba. Y luego otros niños venían a mirarme.

No eran agradables.

Los niños con los que jugaba, corrían.

Yo no podía correr tan rápido y me cansaba pronto...

o empezaba a toser y me frustraba.

Y para evitarlo, me quedaba allí sentada y eso me aislaba aún más.

Miraba a todos y solo deseaba ser ellos.

Solo quería que ellos me entendieran.

Nunca pensé que alguna vez podría ser aceptada.

Pensar que 20 años más tarde,

el mundo sabe quién soy,

y es por algo bueno.

- ¡Lupe! - ¡Ven aquí, abuela!

Era un embarazo normal.

Todo estaba bien cada vez que iba.

No había ninguna señal de algo diferente o que estuviera mal.

No me sentía diferente. No estaba enferma.

Nada. Yo engordaba y mi vientre crecía.

Yo estaba donde se esperaba que estuviera cada mes.

Las cosas iban bien durante su embarazo

y no había señales de alarma.

La ecografía que Rita se hizo a las 12 semanas...

no indicaba la presencia de problemas...

al principio del embarazo.

Era muy pronto para dar a luz.

Estuvimos aquí en la casa...

y pasamos el día en el Parque Zilker, caminando,

y esa noche empecé a tener contracciones.

Pensé que simplemente me había excedido en el parque,

pero tuve contracciones continuamente durante la noche.

Entonces empezamos a sentir miedo.

Yo estaba un poco nervioso.

Recuerdo que transitábamos por la autopista a las 6:30,

estaba oscuro, íbamos al hospital.

Había mucho silencio, aparte de tus dolores.

Llegamos a la sala de emergencias y me ingresaron enseguida...

porque tenía contracciones y tenía dilatación.

Recuerdo que decían que iban a traer al Superman de las ecografías.

Recuerdo que él estaba sentado allí, nos miró y nos dijo:

"Tenemos que sacar a este bebé esta noche".

Los médicos dijeron que nunca habían visto una criatura así.

No sabían exactamente lo que pasaba con ella.

Lizzie era pequeña y tenía la apariencia...

de una piel de tamaño cuatro alrededor de un bebé de tamaño dos.

Lizzie no tenía un trastorno cromosómico específico.

Y no recuerdo a ningún bebé que no haya tenido ningún diagnóstico.

Cuando desperté, Lupe estaba a mi lado y empezó a decirme:

"Ella es muy pequeña. Está en Cuidados Intensivos.

No sabemos qué va a pasar".

Los médicos me sacaron una foto Polaroid y se la mostraron a mi mamá...

porque pensaron que ella tendría miedo de verme en persona.

Tenía una frente gigante y aún la tengo.

Si pudiera, me hubiera hecho un flequillo cuando era bebé.

Esta foto me hace feliz.

La amaba. Yo estaba emocionado. No me importaba.

Para mí ella ya era Lizzie. Era nuestra hija.

Era pequeña. No importaba. Era nuestra bebé.

Nunca tuve la sensación de: "No puedo creer que nos pase esto",

o "¿Por qué nos pasó esto a nosotros?"

No veía el momento de llevarla a casa.

Vaya, un kilo doscientos.

Era un gran bebé.

Es extraño. ¿Escribieron esto cuando aún no tenía nombre?

Dice: "Nena Velásquez".

¿Así me llamaron mis padres?

Nena.

Pero es curioso pensar que con esta tarjeta empezó todo.

Así es como empecé, por medio de esta tarjeta.

Aquí viene.

- ¡Elizabeth! - Hola, cariño.

Básicamente todo lo que sabíamos a lo largo de mi vida

era que yo tenía un síndrome por el cual no podía engordar.

¡Hola, Lizzie!

Está muy ocupada. ¡Hola, Lizzie!

¡Es delicioso!

El objetivo principal de los médicos era que ella subiera de peso.

Siempre había una dietista, una nutricionista,

que nos decían qué batidos debía beber y qué comer.

Pasamos por todo eso.

E incluso así, no aumentaba de peso.

Elizabeth...

Yo tenía miedo, pero tratábamos de mostrarle que no teníamos miedo.

Sobre todo cuando la internábamos para diferentes cirugías.

Mientras crecía siempre tenía algún problema.

Entraba y salía de los hospitales. Era una cosa tras otra.

Yo antes podía contar las cirugías que tuve en una mano.

Apéndice, intestinos, cirugía del pie, cirugía ocular,

cirugía de oído, estudios, paneles,

resonancias magnéticas, tomografías de densidad ósea,

exploraciones DEXA de todo mi cuerpo. Es un lenguaje nuevo.

Muchos análisis de sangre, empezaban las intravenosas, una y otra vez,

porque tenía las venas colapsadas.

Me reconstruyeron todo el pie.

Porque mis dedos estaban trabados, así.

Así que mi médico me puso placas de metal aquí.

Me cortó aquí, no sé cómo se llama.

Me pusieron alfileres en cada dedo del pie...

para mantenerlos derechos.

Fuimos de nuevo al médico

y sacó todos los alfileres de mis dedos uno por uno.

Hasta el día de hoy, me siguen haciendo pruebas.

Hasta que encuentren un diagnóstico, tengo que seguir adelante.

Yo siempre me digo para convencerme: "Se hizo una cosa más,

"fue horrible, pero ahora haremos algo divertido.

Sácatelo de encima".

Quería hacer este video hoy para hablar sobre un tema...

que se fue totalmente de control.

El bullying. Sé que no es algo nuevo de lo que recién nos enteramos.

Nuestros abuelos, nuestros padres, nuestros amigos, nuestros hermanos,

incluso los chicos que creemos que tienen una vida perfecta,

también fueron intimidados.

Esto no es igual.

Esa era mi salón de clases.

Todos los niños llegan con sus padres.

Cuando Lizzie entró a mi salón de clases...

por supuesto llegó temprano porque su papá también era maestro.

Así que Rita la trajo,

y recuerdo que fue a buscar su escritorio...

y a medida que la clase se llenaba,

otros niños entraron y se pusieron a mirarla.

En ese momento, yo creía que todos se parecían a mí.

No podía darme cuenta de que no se parecían a mí.

Me preocupaba más que no pudiera hacer amigos,

que fueran mala con ella o que no quisieran jugar.

O simplemente que le hicieran muchas preguntas...

que ella, siendo joven, probablemente no podría responder.

Como: "¿Por qué eres así?" o "¿Qué te pasa?"

- No hablamos con ella de eso. - Nadie le preguntó nada así.

- Yo pensaba: "No estamos allí". - Sí.

Recuerdo que me acercaba a grupos de niños que jugaban

y ellos se alejaban,

como si yo no estuviera allí.

Yo, como profesor,

caminaba por el pasillo con mi clase

y nos cruzábamos con ella.

Yo la miraba para ver cuando los chicos pasaban a su lado.

Ellos se daban codazos, la miraban y hablaban entre sí.

La opción que tenía era decirles: "¡Paren! ¡Ella es igual a ustedes!"

Pero tenía que ser profesional y no podía decir nada.

Por dentro, se me partía el corazón.

No me decían nada.

Así que no los entendía, veía que me miraban,

veía sus bocas moviéndose, pero no podía oírlos.

Veía que señalaban, pero no sabía si me señalaban a mí o no.

Creo que eso era lo peor,

porque surgían los pensamientos en mi cabeza,

porque no me decían nada a la cara.

Tengo miedo de abrir esto.

"Me pone triste cuando alguien me mira porque soy tan..."

No me gusta esa palabra.

Odio esa palabra.

"Me pone triste cuando me miran porque soy muy delgada...

y cuando algunos de mis amigos no son mis amigos y cuando la gente..."

"Y cuando la gente me enfurece".

Mi padre y yo empezamos a tener una rutina a medida que crecía.

El primer día de clases iba a mi salón de clases

y nos parábamos adelante,

él me presentaba y les hablaba de mi síndrome.

Eso me ayudó mucho, fue una gran diferencia...

con los chicos de mi clase que me veían todos los días.

Pero en cuanto salíamos del aula,

aparecían de nuevo las miradas, las señas y los susurros.

Lo hice durante un par de años porque el jardín de niños fue muy duro.

En el segundo grado, me dijo: "Papá, ya no tienes que hacerlo más.

Yo puedo ocuparme sola".

Si sabía que algo estaba pasando, le decía a la maestra:

"No quiero meter a nadie en problemas,

pero ¿cómo podemos hacer de este un momento pedagógico?"

En la secundaria no podía hacer eso,

y me daban ganas de vomitar en el primer día de clases...

porque no podía estar allí, y yo estaba en mi escuela...

y ella estaba en la secundaria.

Llamaba a Rita cada 30 minutos.

"¿Sabes algo? ¿Te llamaron de la escuela?"

El administrador me dijo que iba a recibir a una estudiante...

que tenía algunas necesidades especiales.

Solo me dijeron que tenía una discapacidad visual.

Cuando ella entró a mi salón de clases,

inmediatamente me di cuenta de la reacción de los demás,

que hacían caras raras.

Se podía ver lo que pasaba por sus mentes.

Y Lizzie, siendo tan especial como ella es,

entró, se me acercó y me dijo:

"¡Me llamo Lizzie!"

No era mérito mío, sino de mis padres,

porque no era mi idea en absoluto.

Pensé que era la peor idea pararme delante de todos y presentarme

porque eso me diferenciaba...

y es raro, porque eso es algo que ahora acepto completamente.

Después de un tiempo, había una fila para sentarse junto a Lizzie.

La gente quería estar junto a ella.

Lizzie comenzó a abrirse.

Comenzó a ser más lo que ella es hoy.

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