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TESTAMENT OF YOUTH
BASADO EN LAS MEMORIAS DE VERA BRITTAIN.
DÍA DEL ARMISTICIO. NOVIEMBRE DE 1918.
4 AÑOS ANTES.
Espero que Vera esté bien.
Lástima que se olvidara de los bichos.
¿Bichos?
Sí,...
de los que hacen sus nidos en el fondo.
Donde da la sombra. Creo que deberías decirle.
Oh, no.
¡Vera!
¡Sale del agua! ¡Rápido!
Espérenme.
¡Víctor!
No pasa nada. Se encuentra bien.
Qué bueno.
Idiota.
Y entonces,...
¿Te gusta el Víctor?
¿Qué si me gusta?
Vamos.
Es dulce.
¿Dulce?
Estás siempre atenta a lo que él hace.
¡Córtala!
¿De qué hablan?
Toma.
Vámonos.
Debemos regresar.
Todavía es temprano.
Nuestros padres nos...
No están esperando a nadie.
Me vuelven loca.
Dales una oportunidad.
Hablo en serio.
- Lo intentaré. - Deberías hacerlo.
¡Vamos, Vera!
Perdóname, Víctor.
Esperaba asustarte un poco,
pero no que tuvieras un ataque de pánico.
Los dos lo sabían.
Papá sabía que querías tener un piano.
- ¡Colaboraron con él! - Vera,... es sólo un piano.
- Ven a mirar esta sorpresa. - Cariño.
Tenía tantas ganas de decírtelo, pero simplemente no pude.
La Srta. Anderson nos ayudó a guardar este secreto.
Y ha venido para oírte tocar.
Perfecto.
Ella toca magníficamente, según me han contado.
¡Vamos cariño!
Estamos ansiosos por oirte tocar.
Por Dios.
Vera.
¡Vera! ¡Vuelve y discúlpate, ya!
Muestra un poco de respeto a nosotros y a los invitados.
¡Yo no quiero un piano!
¡Ambos lo sabían y aún así lo compraron!
No dejaré que me intimiden.
Le compré un regalo carísimo y dice que la intimido.
Tu padre deseaba hacerte feliz por tenerlo...
¡Ese piano podría costearme un año entero en Oxford!
Aquí vamos de nuevo...
Y siempre me decían que no iría porque no podrían pagárlo.
Oye, no puedo gastar el dinero por gusto.
Adam...
Vera,... no quise decir que...
¡Vera! ¡Vuélve aquí, ya!
Tiré todo mi trabajo.
Ya puedes quedarte con todo eso.
Ya, basta. Me preocupa que...
te estés transformando en una intelectual.
Y que no exista manera de encontrarte un esposo.
Yo no quiero un esposo.
¿Cuántas veces tendré que reiterartelo?
Siento que tuvieras una hija...
cuya posibilidad en su vida no es la de entregarse a un hombre.
Ahí lo tienes.
No voy a casarme.
Ni ahora,... ni nunca.
Bueno.
Lo dejó bastante claro ¿no?
Ed.
- Qué gusto de verte. - Bienvenido.
Vic.
Me alegra verte.
- ¿Cómo está, Sr. Brittain? - Roland.
He oído muchas cosas buenas acerca de Ud.
¿La puedo ayudar?
Me asustó.
No, gracias.
Por favor, discúlpeme. Pero prefiero hacerlo por mi cuenta.
Es que estoy preocupado por sus libros.
Nunca había visto que se apilaran así.
Worthworth, Shelley.
¡Paul Byron!
Estos... románticos no le hacen bien ¿sabía?
No se preocupe.
Tienen poca influencia sobre mí.
Así me pareció un rato atrás.
Siento llegar en mal momento, dicho sea de paso.
Me doy cuenta de que esta situación le divierte.
- No - ¡Sí!
Me imagino que está mejorando la historia para contarseles a sus compañeros.
Lo siento. Fui bastante egoísta.
No pensé en lo que esto significa para ti.
Ella no se merecía el trato que le diste.
Por lo menos te quedaste con un piano.
Deberías estar contento por eso.
Podrás practicar mucho.
¿Puedo entrar? Hagamos un dúo.
¡Sí! Un dúo.
¿Listo?
Muy bien.
Hola.
Estabas estudiando.
¿Qué tiene de malo?
Nada. Yo...
Mira. Hice los exámenes de admisión para Oxford.
Sólo se necesita práctica.
Puedo ayudarte si no has podido aprender.
Te confesaré un secreto.
Es tedioso enseñarle a un niño.
Por cierto, mis profesores no fueron muy buenos.
Aprendí por mi cuenta.
Eso pensaba hacer.
Sólo son tres años de estudio, padre.
Sabes muy bien que no voy a hacer eso.
¿Cuál es la intención de que no vaya?
Es todo lo que siempre ha deseado.
Ella siempre lo dice.
Son tres años. Puede pasarle algo.
Yo mismo estaré con ella.
¿Qué piensa?
¿De qué manera la irán a recibir?
¿Cree que la puedan admitir?
Ella se preparó por su cuenta.
Me sentiría bastante mal si llegaran a reprobarla.
Es lo que siempre deseó.
¿Vera?
Está bien.
Puedes partir, si es lo que quieres.
- Gracias, papi. - Sólo dedícate a aprender.
Y ya veremos.
Por ahora,... tóca algo en el piano.
Todo es muy bonito por aquí.
Somos muy afortunados.
Cuando regreses a la escuela.
Estamos aquí, Ed.
Vamos.
Disfruta un poco del ambiente.
Pronto los torneos terminarán.
Entonces verás...
toda tu vida derrocharse en tus narices.
Por lo menos no vas a quedar abandonado en Boston.
Creo que tenemos a una mujer sublevada por aquí.
Lo tendré.
Supongo que eso te molesta.
Te diriges hacia el hombre equivocado, Vera.
- Él te está apoyando. - Bueno.
Mi madre tampoco lo hace.
Ella es una novelista.
Y escribe para los periódicos.
De hecho, ella es el sostén de la familia.
Espero que no te importe que te lo haya dicho.
Estás poniendo una cara extraña.
No tenía ni idea.
Tal vez,...
sacastes conclusiones apresuradas sobre mí.
- Creo que fue mutuo. - No.
De hecho, me desconcerté un poco contigo.
Si hasta le encontré un poema en el patio trasero.
Y escrito para ti.
¿Un poema?
Eso tengo que verlo. Déjame leerlo.
¡Devuélvemelo!
No es nada.
Es una estúpides.
No sé qué tienen ustedes, pero...
- se me antojó beber algo. - Sí...
Volvamos para la casa.
No sabía que lo mantenías en secreto.
Lo dije así porque me entró hasta el alma.
Lo encontré hermoso.
Y es imposible decirte eso también.
Te equivocas.
No.
¿Y si te hubiera dicho que yo también quería ser escritora?
¿Y qué vivía soñando haciendo eso?
Te habría dicho que también quería ser escritor.
Pero me acosa la sombra de mi madre.
¿Ella es buena?
¿Cómo lo logró?
Es demasiado engreída.
Deberías conocerla. Son iguales.
Debes escribir.
En serio.
Nadie me había apoyado antes.
¡Vamos!
Se perderán el tren.
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