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¿Qué...?
¿Pero qué diablos hacen?
¿Qué está pasando?
¿Pero qué...?
Deténganse.
Por favor...
No se preocupe por la hernia. Yo me encargo.
Niño Salinas, ¿dónde pongo su maleta?
Lo siento.
Como me hiciste tomar tres vuelos
para venir a ver a tu niñero,
pensé que, por lo menos, llevarías mi maleta.
No es mi niñero.
Es el arzobispo de Santiago de Compostela.
Ten respeto con el rango
que tú solo eres un cura de pueblo.
No, soy cura y médico con especialidad.
Además, sí es tu niñero, ¿no?
¡Simonete!
¿"Simonete"?
Bueno, es mi mentor, mi hermano, mi padre,
y a veces mi niñero.
¡Simonete!
¡Dichosos los ojos del que te vea!
Te ves muy bien.
¡Padre Martín!
Bueno, quiero decir...
monseñor Cañola.
"Padre Martín" está bien.
Lleva un tiempo acostumbrarse. Antes era más fácil.
Cielos. ¿Recuerdas cuando vivías en esa parroquia de mala muerte?
Mira dónde fuiste a parar.
Cielos.
-¿A quién tuviste que sobornar? -¿Yo?
Él es Pedro Salinas, mi compañero.
-Encantado. -Monseñor Cañola,
el párroco de mi pueblo. Con él me crié.
Bueno, ojalá los demás hayan salido mejor.
Bueno, no creo que este haya salido muy mal.
Él me ayudó mucho desde el principio. De verdad.
Mira, traje a Pedro
porque todo lo que son visiones y ese tipo de sucesos
son su especialidad.
Bueno, nos vendrá bien.
Si quieren, podemos hablar aquí o en "La Posada del Peregrino".
En la Posada hay pulpo a la gallega.
Aquí tenemos cuatro hostias sin consagrar
que nos sobraron del domingo.
¡Bueno! ¿Y a ti qué te parece?
-Pulpos, ¿no? -Me la dejaste fácil.
-Vamos. -Sí, ya verás, ya verás.
¿Las maletas...?
¿Simonete?
Las maletas, Simonete.
Bendice, Señor, los alimentos...
que de tu voluntad vamos a recibir.
Amén. Gracias.
Adelante.
¿Pudiste leer los mensajes que te envié?
Sí, los leí todos.
Los 12.
Gracias a Dios por el pulpo.
Gracias a Dios por la pizca de pimentón,
y el aceite de oliva.
Gracias al hombre que hizo este plato.
¡Simonete!
Perdone, Padre, pero no sabe cómo es nuestro trabajo.
Se sufre mucho gástricamente hablando.
Pedro, vamos.
-Date un gusto. -No, estoy bien.
De hecho, pedí la ensalada sin cebolla
porque estoy un poco mal del...
Por el amor de Dios, es un poquito de pulpo.
No te hará daño, de verdad.
Disculpe la interrupción, padre.
Tranquilo, es por una buena causa, ¿no?
Veamos.
Se sorprenderán. Es fascinante.
Hay un pueblo aquí al lado, en la costa,
llamado Porto da Lúa.
Solo está a 50 kilómetros, pero es otro mundo.
¿Hicieron alguna vez "El Camino de Santiago"?
No, todavía no tuvimos la oportunidad.
-Solo prueba un poco. -Tienen que hacerlo.
Es una gran experiencia.
Conoces gente de todas partes y de todo credo.
Algunos peregrinos
no se conforman con llegar a Santiago
y quieren seguir hasta Finisterre,
que está al oeste.
Porto da Lúa está justo al otro lado,
así que quedó fuera del recorrido.
Y también se quedó anclado en el tiempo.
¿Qué tiempo? Ahí pasó de todo. Mucha Inquisición.
Bueno, en todos lados.
Pero sí, es cierto. Hay poca presencia religiosa.
En la zona solo queda un convento
con una capilla y un sacerdote itinerante
que se encarga de siete parroquias,
el Padre Fermín.
Ya es un hombre mayor. No podemos pedirle muchas cosas.
Bueno, pocas tampoco.
La verdad, no se le puede pedir nada.
Al pobre le quedan 12 eucaristías,
-siendo generosos... -Lo felicito, de verdad.
No interrumpas, Simonete.
Pero me duele verte ahí, todo vegano, Pedro.
Está bien. Por favor, no interrumpas, Simonete.
El convento es enorme, ya lo verán.
Pero solo quedan tres hermanas sacramentinas
que lo gestionan como pueden.
Son hermanas de vocación, pero también hermanas de sangre.
Las hermanas Olivares.
Y ahora viene lo mejor.
Están ciegas.
Las tres.
¿Cómo?
Están ciegas, pero...
y esto es lo bueno,
una de ellas tiene visiones.
Solo pasa en Galicia.
¿Cómo visiones?
¿Cómo...?
¿Usted las corroboró?
La verdad es que nunca
le presté mucha atención al asunto.
La gente del pueblo les consulta.
No sé, creen en ellas.
Gente de fe, no sé.
Será superstición, no lo sé.
Bueno, a ver, "visiones"...
Un "Tu marido sanará" por acá,
o "Que tu niño no deje el fútbol que le irá bien" por allá...
-Claro, claro. -A veces aciertan.
Otras, no
Los éxitos se recuerdan, los fracasos se olvidan
y la leyenda crece.
En fin, mantienen viva la fe para los habitantes del pueblo.
-Benditas sean. -Benditas sean.
Pero hace un par de meses,
y ahora viene lo realmente sorprendente,
-¿están preparados? -Por favor.
Yo ya tengo preparado el "Vaya".
Bien, les contaré un antecedente.
Hace casi 20 años,
secuestraron a una niña del pueblo.
Estaba durmiendo en su cuna
y, de repente, desapareció.
Jamás volvió a saberse de ella.
Bueno, como les decía, hace un par de meses,
la monja que tiene visiones, Corina es su nombre,
dice, de pronto:
"123, Avenue..."
No sé, lo estoy inventando.
La cosa es que nos dijo la dirección exacta
de dónde se encontraba la niña secuestrada.
Ahora les toca a ustedes averiguar dónde.
¿En el pueblo?
-¿En Madrid? -No, no.
Dijo "123 Avenue".
Debe ser en... ¿En Inglaterra, en Londres?
¿Frío? ¿Caliente? Ayúdenos, padre.
¿Nos va a tener aquí todo el día?
En Ferryland, Canadá.
-¿Y cómo iba a saber eso yo? -Claro, es la niña canadiense.
No, no, es española.
Sí, sí. Estuvo en las noticias, en CNN.
-La misma. -Sí, me acuerdo.
Miren, hay un instituto secular
en el pueblo.
Lo llaman "La Hermandad".
Son gente buena, creyentes. A veces demasiado.
Uno de los fundadores, Joaquín Bustamante,
los recibirá.
Es una persona importante en el pueblo.
¿Es amigo tuyo?
Bueno, amigo... No sé si "amigo" es la palabra.
Pero confía mucho en mí.
Soy su confesor.
-Intentaremos averiguar algo. -No, Simón.
Con intentarlo no basta.
Quiero que lo averigües todo.
¿Todo?
¿Todo...? ¿Qué es todo?
Todo.
¿Cómo pudo una monja ciega,
perdida en Porto da Lúa,
saber dónde estaba una niña secuestrada
hace más de 20 años?
¿Son reales sus visiones...
o se trata de otra cosa?
¿Cómo de otra cosa?
¿Qué quiere decir con otra cosa?
No lo sé.
Pero sería bonito, ¿verdad?
Que fuera verdad.
No lo creo, pero...
¿Cuánto tiempo hace
que no tenemos buenas noticias de la iglesia?
-Cierto. -Sí.
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