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Porque usted y el Gran Khagan Ögedei me dieron esperanza.
Entendí que ambos, con su inteligencia, son quienes merecen gobernar el mundo.
¿De verdad lo crees?
Por supuesto.
No estés tan nerviosa, Töregene.
Hay algo que quería discutir contigo.
Año 1232 d. C., invierno
¡Gran Khagan, buenas noticias!
El príncipe Tolui cruzó el río Han.
El enemigo se dirige al sur a toda prisa.
Bien hecho, Tolui.
Bien, crucemos este río nosotros también.
Jaadugar
Conque mi hermano cruzó el río Amarillo.
Así es. Los refuerzos del Gran Khagan vienen hacia acá. Reunámonos con ellos.
Reunirnos, ¿eh?
¿Hay algún buen lugar?
Creo que el monte Sanfeng serviría.
Episodio 9 Tengri
Vado de Baipo
Río Amarillo
Ejército de Ögedei
A aproximadamente 130 km de Kaifeng, capital de la Dinastía Jin.
Junzhou
Kaifeng
Vado de Baipo
Monte Sanfeng
Ejército de Tolui
Paso de Raofeng
Hanzhong
Junzhou
Kaifeng
a los pies del monte Sanfeng,
Monte Sanfeng
Vado de Baipo
el ejército de Tolui estableció su campamento
y esperó la llegada de los refuerzos.
En tanto, el ejército de Jin estaba en una postura de enfrentamiento, pero…
¿Quiere que pasemos a la ofensiva ahora mismo?
Mis hombres están agotados.
El enemigo ha de estar igual.
Su fuerza principal avanza hacia la capital.
Encárguense de ellos cuanto antes.
¿Qué hacemos?
No hay más opción. Al menos los superamos en número.
¡Rodéenlos!
Cielos.
Estamos completamente rodeados.
El ejército enemigo cuenta con 150 000 hombres.
Vaya. ¿Y nosotros?
Poco menos de 40 000.
No se ría. Si el ejército del Gran Khagan no llega a tiempo
estaremos en peligro.
Llegarán, así que tranquilos.
Bueno, en ese caso,
¿qué tal si le preguntamos nuestro destino al dios Tengri?
¿Qué?
Busca entre mis hombres a alguien que sepa hacer el jadamishi.
El jadamishi es un ritual para invocar una tormenta, ¿no?
¿Qué pretenderá hacer el príncipe?
-Esto es… -Es nieve.
El viento sopla más fuerte.
Oh, Tengri, dios del Cielo, ¿nos concederás nuestro deseo?
¡Escuchen, todos!
¡Excaven trincheras cuanto antes!
¡Escóndanse allí con los caballos antes de que llegue la tormenta!
¡Cubran a los caballos
y abríguense lo que más puedan!
La tormenta duró tres días y tres noches
y selló la suerte de ambos ejércitos.
Entonces, al cuarto día,
los 150 000 soldados de Jin, por apresurarse por obtener la victoria,
estaban exhaustos y muertos de frío,
por lo que nada pudieron hacer contra el ataque de los mongoles…
¡Disparen!
Y fueron aniquilados.
Debemos regresar a la capital…
Logramos llegar a tiempo.
¡Hermano!
¡Tolui!
-Hiciste un gran trabajo. -No fue nada.
Tengri, el dios del cielo, favoreció a tu ejército.
Me alegra mucho tener un hermanito tan bueno.
¿Qué ocurre, general?
Solo recordaba el pasado.
Cuando Gengis Kan aún luchaba contra las tribus de las estepas,
una vez, el enemigo usó el jadamishi en nuestra contra.
No obstante, la tormenta no cayó sobre el ejército de Gengis Kan, sino el suyo.
Cuando miro al príncipe Tolui
es como si…
viera a mi general…
Mejor dejemos ese tema.
Olvida lo que dije.
El invierno pasó y, para fines de primavera,
Ögedei y Tolui emprendieron el camino de regreso a Mongolia
y le cedieron la conquista de Kaifeng, la capital,
a los generales más veteranos.
Con eso fue suficiente.
Dos años después de estos hechos,
se cerraría el telón para la Dinastía Jin en su paso por la historia.
Cuánto me alegra que todo saliera bien.
La batida fue todo un éxito.
-¿No crees, Boroldai? -Soy Otai, padre.
Al final, no salí perdiendo, pero tampoco fui quien más ganó.
¿Cuál de los dos salió más beneficiado?
Región de Shanxi Base de avanzada de la casa de Ögedei
Felicidades por su abrumadora victoria.
Boraqchin, me alegra verte con tan buena salud.
Tengo un regalo para ti.
Llegará pronto. Espéralo con ganas, ¿sí?
Todo está listo para el banquete. Por favor, vengan por aquí.
Oye, Gran Khagan, ¿de qué se trata ese regalo? ¿También hay uno para mí?
-Por supuesto. -¡Vaya, ¿qué será?!
-Pronto lo sabrás. -¡Qué emoción!
¡Shira!
-Hola, cuánto tiempo. -¿Qué haces aquí?
La señora Sorgaqtani me ordenó estar con el amo Tolui un tiempo.
Hermano, ¿dónde atacaremos ahora?
Antes me gustaría erigir nuestra capital.
-Fatima. -¿Sí, señora Töregene?
Puedes retirarte por hoy.
Tampoco vayas a mi tienda, por favor.
Últimamente la señora Töregene casi no me habla.
Es como si me estuviera evitando.
Hasta me dice que no vaya a su tienda.
¡¿El Gran Khagan?!
Ribera del río Onon
Entonces, mientras Ögedei y Tolui iban de regreso a sus respectivos dominios…
¿Gran Khagan?
¡Gran Khagan!
¡Deténganse!
¿Se encuentra bien, Gran Khagan?
¡Gran Khagan! ¡Llamen a un médico!
¡Por favor, resista! ¡Dense prisa!
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