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PARA BIRGITTA, BJÖRN, GÖSTA Y ULF
MUSEO NÓRDICO DE ESTOCOLMO
OBJETO METÁLICO FINLANDIA, 1918
DIRECTOR
Año 1736, pantalones de vadmal…
Ver para creer. La corona real de Finlandia.
En mi museo.
Van a dar las doce. Se acerca La hora de los deseos, en P4 Estocolmo.
Con el rey de la noche, Hasse Eldemar.
¿Hay algún oyente por ahí?
En ese caso, te invito a pasar esta velada con nosotros.
Ay, madre mía. Casi se me olvida. Es La hora de los deseos.
"A las 23:59, entiende la radio".
No. "Enciende", claro.
…la canción que quieras escuchar.
- Llámanos al 08 21 30 50. - Cero, ocho, dos…
…entre las flores del parque Pontonjär
en estos felices tiempos que corren.
Las Fiestas Juninas están al caer, aunque parezca mentira.
La festividad por antonomasia de Suecia. Así que dentro de poco…
Huy, que se me pasa.
…el concierto de medianoche en el auditorio Kulla de Norrköping.
Hola.
Eres la última, para variar. ¿No estás a gusto en casa?
Te toca proteger la fortaleza.
- Escuchemos el deseo de una oyente. - ¿Hola?
- Ya es una vieja conocida. - Sí, soy Margit Vanheden.
- Hola, Margit. - Hola.
- ¿Qué tal por Stora Essingen? - Fatal.
Hola, perrito.
Me duele tanto que arrastro los pies al andar.
Cuánto lamento que le duelan los brazos y las piernas.
Qué va, si son las caderas.
- Cierto. Tenía usted artrosis. - Ay, por Dios…
No, el que tiene artrosis es Gösta.
El que tiene artrosis es Gösta.
- Claro. - Ya decía yo.
Los médicos me han dicho que operarme no va a servir de nada.
Parece que a la familia Vanheden la ha mirado un tuerto.
- Mi hijo Ragnar… - Mamá.
Cuántos problemas de oído ha tenido, pobrecito mío.
Y NO DIGAS QUE ERES LA MADRE DE RAGNAR
¿Preparado? Empezamos.
No te ha pasado nada.
Vaya por Dios.
Pero bueno…
¿Cómo has entrado?
- Sickan. - Dime.
Date prisa.
Las atracciones…
¿Y si escuchamos una canción?
- Bueno, resulta que… - ¿Qué le apetece escuchar?
"Ska du med ud å fisk" de Gitte Hænning.
Buenas noches.
- Tengo tantos callos… - El polvo de talco.
Jeje ha estado buscando y ha encontrado su canción.
Un tema precioso, del país de las galletas de mantequilla.
Querrá decir Ta med ud å fisk, de Gitte Hænning.
- Que la disfrute, Margit. - A ver si se calla ya…
Un, dos, tres, cuatro. Un, dos, tres, cuatro.
- La gamuza. - Aquí está.
- Doris. - Dame.
- El conducto de ventilación. - Un, dos, tres. Un, dos…
Un, dos, tres.
Bien.
Que voy.
Ya.
Última hora sobre el estado de la carretera.
Incidente en Lidingö. Tengan cuidado. La policía va de camino.
En plena canción.
En la calle Lidingö, claro. En dirección Ropsten, al este.
Conduzcan despacio y con precaución.
Sickan, Sickan. Vamos bien. Voy a volver a encenderla.
Ve bajando. Yo me encargo de las atracciones y del vigilante.
- Luego te alcanzo. - Vale.
Cuidado, que voy.
Bienvenida a la hucha.
Vamos a encender las atracciones…
- No me jodas. - Volvemos a la calle Lidingö.
Según la policía, hay un perro suelto
comiéndose una salchicha en el carril que va hacia el oeste.
Vamos a ponerla donde nos habíamos quedado.
¿Cómo? ¿Está Sickan con vosotros?
- Qué cojones… Son monedas antiguas. - ¿Sickan está con vosotros o no?
Seguro que sí. Me piro.
- No valen nada. - Salgo ya, salgo ya.
Seguro que está con ellos.
- No. - Quieto.
- No… Todavía no. - Sickan no se ha montado. Harry.
¿Y ahora qué pasa?
- Harry. - No, no, no.
Oiga. Pare.
- Harry. - Harry.
Harry.
- Tranquilo. No puedo ir más rápido. - Harry.
Para, para. Estate quieto.
Vamos a ver…
Acuérdate del gato.
Ven, gatito, gatito.
- Que no voy en la furgoneta. - Sickan no se ha montado.
Atontado.
Oiga, quieto.
Quieto ahí.
Buenas.
Damas y caballeros, estamos llegando a Helsingborg.
La tienda libre de impuestos va a cerrar. Les rogamos que salgan de su camarote.
Desembarquen por estribor.
- ¿Regina Wall? - Suba.
PENITENCIARÍA
Cómo pasa el tiempo, Klockan.
Noventa y nueve días, 23 horas y 59 minutos.
Ya sale, ya sale.
- Sickan. - Sickan.
- Qué porte. ¿Has estado entrenando? - No.
- Sickan, Sickan, Sickan… - Enhorabuena.
- Ven aquí. Y un besito. - ¿Esto qué es?
Son 14 chuches. Una por cada vez que te hemos recogido.
Qué pringado eres, Sickan. ¿Tantas veces te han pillado?
No, deberían ser 13. He estado en la cárcel 14 veces,
pero solo me habéis recogido 13.
No queríamos perdernos la final de la Copa. Nos vamos.
Y un globo rojo y unos pantalones de chándal.
Cuatro cervezas fuertes y una suave. Una chuleta de cerdo y bailar hasta caer.
¿Qué te parece?
¿Algo interesante de tus compañeros de celda?
No. Uno les vendió productos milagro a unas ancianas.
Otro, cometió fraude con tarjetas de crédito.
Y otro era un profesor de gimnasia que se descargaba pelis en el ordenador.
Qué ridiculez. Ladronzuelos y delincuentes de poca monta.
Ya no quedan profesionales como nosotros.
- ¿No se te ha ocurrido nada nuevo? - No.
- Qué alivio. - Bien.
No gracias a mis compañeros de celda.
Pero pasé mucho tiempo en la biblioteca de la cárcel.
Cogí prestado un libro: Pro Finlandia.
- ¿De qué va el libro? - Va de la historia de Finlandia.
En estas páginas, hay una descripción
del lugar exacto en el que se esconden 32 millones de coronas.
- Treinta y dos millones… - No está nada mal.
- Hassan, ¿coges a Myran? - Slim, vas de cabeza a la bañera.
Si no hay agua.
Está todo como lo dejé.
La verdad es que no. Llevamos sin luz 12 semanas.
Ahora mismo, estamos enganchados a la luz del club náutico.
Esto es insostenible. Así no se puede vivir.
El martes reventaron las cañerías. Llevo una semana a base de champú seco.
- Comemos dentro de diez minutos. - Y nos reunimos dentro de una hora.
Os adelanto que no será agradable.
¿Alguna pregunta?
Estaba pensando en la donación al museo.
Nunca llegamos a acordar cuánto… Bueno…
- Quiere saber cuánto vamos a invertir. - Sí.
¿El Estado lo volverá a financiar?
El año pasado nos dieron 117 605 000 coronas.
Nosotros le damos el doble.
Cuánta basura.
- ¿Qué tal, jefe? Bienvenido. - Gracias.
Váyase, por favor.
A comer.
Después de tanto jugar, la barriga hay que llenar.
A zampar, a zampar, a zampar.
- ¿Qué es? - Espaguetis a la boloñesa.
- Ragnar, ¿tú no quieres? - No, me voy a casa a comer.
Mi madre ha hecho jamón asado, no puedo aparecer con el estómago lleno.
- ¿Cuándo nos mudamos? - ¿Tenemos que mudarnos?
Es la última vez que comemos aquí.
Comparado con esto, vamos a estar en la gloria.
Reunión en diez minutos. Repito: reunión en diez minutos.
Luego, la imagen 44…
Ya puestos, se lo decimos ahora.
No me apetece escuchar toda la retahíla del plan.
Vamos a decirle eso lo primero.
Déjalo empezar, mujer.
Este es el horario.
Mejor se lo decimos después.
¿A qué estáis esperando? Vanheden, enciéndelo.
- Harry, hay que hablar con él. - Que sí, pero luego.
Tengo… un plan.
Un plan fantástico, brillante.
Tal vez el plan más ingenioso que hemos tenido entre manos.
Primera imagen.
Más rápidos los he visto.
Finales del siglo XII.
Suecia, liderada por Eric el Santo, va a emprender una brutal cruzada
en una tierra que, por ahora, carece de rey y bandera;
pero que será conocida como Finlandia dentro de poco.
En los bosques de Carelia, las aldeas arden,
y una niñita, escondida bajo la piel de una oveja,
ve morir a su familia a manos de soldados suecos.
Su abuela aprovecha las últimas fuerzas que le quedan
para descolgar el tesoro familiar de la pared.
Un instrumento musical: un kantele.
"Podrán quemar nuestra aldea y asesinar a nuestra familia,
pero el sonido del kantele no puede morir. Corre, vida mía, corre".
La niña sale corriendo, cargada con el kantele,
y se adentra en el oscuro bosque. El frío le araña la cara.
Oye los gritos de los soldados y el ladrido de los perros.
Acelera el paso, pero tropieza con una raíz y cae de bruces
en la profundidad de la nieve.
Está a punto de rendirse, pero, entonces…
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