The first 200 lines.
Recuerdo perfectamente dónde estaba.
PAZ AHORA Y PARA SIEMPRE
Solamente en momentos de enorme conmoción, en episodios muy graves,
podemos decir esa frase: "Me acuerdo perfectamente".
Ojalá fuese la última vez que tengamos que salir a la calle.
Que paren, que ya está bien.
No hay derecho. Si da vergüenza decir que eres vasca.
Tenemos un dolor interno que…
Yo no puedo casi hablar.
ETA ha vuelto a secuestrar.
Amenaza con matar al secuestrado en 48 horas.
La víctima, Miguel Ángel Blanco Garrido.
Policía y Guardia Civil establecían un centro de crisis…
De nuevo, la noticia de un secuestro. Miguel Ángel Blanco…
La banda terrorista ETA ha planteado un todo o nada al Estado
con un secuestro, con amenaza de muerte y plazo de vencimiento concreto…
En el verano de 1997,
se produjo uno de esos eventos clave que lo cambian todo.
Las televisiones abren sus informativos
con una nueva acción de la organización terrorista ETA.
Pero esta vez…
Esta vez es diferente.
Porque ¿a que te acuerdas perfectamente de dónde estabas
cuando lo de Miguel Ángel Blanco?
Uf, madre mía. Eh…
La verdad es que pienso en aquello y…
y me entra la misma… tristeza y la misma indignación, ¿no?
Todos nos acordamos prácticamente al detalle
de dónde estábamos, qué hacíamos, qué sentíamos, ¿no?
Recuerdo cómo mi madre me contaba
que Miguel Ángel salió de casa un poco antes
porque tenía, precisamente, una reunión a las 16:00
y quería estar a esa hora.
Nosotros le llamábamos "Miguel". "Miguel Ángel" ha salido a raíz de…
Pero para nosotros era "Miguel".
Pues me acuerdo como si hubiera sido hace unos días.
No se puede olvidar ese 10 de julio, ese jueves.
Entonces, a las 15:30…
Todo el mundo solía ser puntual y Miguel siempre llegaba a la hora.
Era… no sé, un poco raro.
"No ha llegado Miguel", a menos 20. "No sé, le habrá pasado algo".
Se despidió como todos los días y, de repente, pues a las 16:10,
la llaman de Eman Consulting para preguntarle por mi hermano
porque no había llegado.
Entonces, mi madre sí que se queda sorprendida. Dice:
"Qué raro. Si ha salido hoy, además, diez minutos antes
para llegar por si surgía cualquier problema".
Nos parecía raro. No llegaba.
A las 16:30, la vuelven a llamar para decirle que no había aparecido.
Y mi madre… Mi madre me cuenta que ella se pensó ya lo peor.
Y ella lo que hace es llamar al hospital de Mendaro,
que es el más cercano a Ermua,
para ver si ha ingresado alguien con el nombre de Miguel Ángel Blanco.
Y, claro, le confirman que no le… que no, que no ha pasado nada.
Me llamaron mis compañeros de Hernani para decir
que habían recibido una llamada
hablando en nombre de ETA, a Egin Irratia,
diciendo que han secuestrado a un concejal
y que, si en 48 horas no se le pone en libertad,
que lo iban a matar.
Entonces, yo lo que hago es que me pongo en contacto
con el Departamento de Interior.
Llego al despacho y ya hay algunas interrupciones
en las que me dicen…
Me pasan un papel diciendo: "Parece que hay un secuestro".
"Parece que hay un secuestro".
Entonces, me junto con Manu y con Fernando.
Manu, guitarrista. Fernando, el pianista.
Entonces, Manu, eh…
en ese rato, se acaba enterando, porque lo oye por la radio,
de lo que ha sucedido.
Y vamos corriendo a la casa, a casa de Miguel.
Yo entonces estaba viviendo en una residencia de Londres.
En principio me quedaría hasta septiembre.
Y recibo una llamada de un amigo a la residencia.
Y me pasan la llamada y me dicen: "Llama a tu casa".
Y dije: "Voy a salir, a la vuelta llamo". Y me dijo: "No. Llama, es urgente".
Yo estoy en la Sala de Columnas del Palacio de la Moncloa.
Yo recibo una nota que me entrega mi ayudante y…
La nota la abro y veo:
"Han secuestrado a un concejal del Partido Popular en Ermua".
Y estaba…
Estaba Consuelo, la madre, estaba Marimar Díaz, la novia,
estaba ya Ramón Jáuregui,
en ese momento, secretario general del Partido Socialista de Euskadi.
Y, en un momento así, Ramón Jáuregui nos hace un aparte.
Yo no había hablado con él en la vida.
Y nos dice: "Perded la esperanza, a vuestro amigo lo van a matar".
¡Feliz 1997!
Estamos en la España de 1997,
la de la inauguración del Guggenheim y la boda de la infanta Cristina.
La "España va bien" del presidente José María Aznar.
Aquella España nada tenía que ver con la de ahora.
Solo unos pocos tienen teléfono móvil, en los hogares no hay wifi
y las redes sociales ni siquiera se han inventado.
Muchos estamos abatidos
porque el ganador de cinco Tours, Miguel Induráin, anuncia su retirada.
Es verano, y en los chiringuitos nos dividimos
entre los del "Corazón partío", de Alejandro Sanz,
o la "Flaca", de Calamaro.
A esas alturas de año,
ETA ya ha matado a nueve personas.
En realidad, desde hace 30 años, ya ha asesinado a casi 800
para conseguir la independencia del País Vasco.
Periódicos y televisiones abren, día sí y día también,
con sus atentados o las detenciones de terroristas.
Seiscientos de ellos están en ese año en cárceles españolas y francesas.
Tengo 29 años, la misma edad que Miguel Ángel Blanco,
y ya he cubierto mis primeras guerras como periodista.
Pero vuelvo a mi tierra, a Euskadi,
y sigo hablando de muerte, de oscuridad, de conmoción y de sangre.
Un lenguaje que, como vasco, me resulta familiar.
ETA pide algo imposible de cumplir, y lo sabe.
Algo cruel y retorcido.
Si en dos días, el Gobierno no acerca a sus presos a cárceles de Euskadi,
matará al joven concejal del Partido Popular.
Solo queda esperar. Solo queda
la piedad.
Habían comenzado las 48 horas que lo iban a cambiar todo.
Interrumpimos la programación
para comunicarles que hay fundados indicios
de un posible secuestro de la banda terrorista ETA.
Esta era una tarde más en una redacción mínima, de dos personas.
Y nosotros, pues teníamos la costumbre…
Una de nuestras fuentes más importantes de información era el escáner,
un aparato que compramos en el extranjero que barría las frecuencias de la policía.
Entonces, aquella tarde, recuerdo perfectamente que había barullo.
Nos cruzaba la Ertzaintza,
hablaban de la zona de Eibar, de Ermua… Digo: "Pasa algo raro".
El juez García-Castellón está de guardia en la Audiencia Nacional.
Él ha abierto…
Nos avisaron de que se había producido un secuestro en el País Vasco
de un concejal del Partido Popular,
y que tenía trazas de un chantaje al Estado.
Y, de forma inmediata,
un avión militar me trasladó a Bilbao, al aeropuerto de Sondika.
Estábamos de vuelta a Donosti.
Eh… Habíamos parado en un área de servicio a tomar un café,
y ahí ya empezaron a circular noticias, todavía no concretas,
pero que, evidentemente, algo estaba sucediendo.
Yo recuerdo que nuestro jefe de informativos me dijo:
"Cógete un par de mudas y sal corriendo, que a este chaval le han dado 48 horas".
Y creo que vine para Bilbao, ¿no?
Sí, charlamos,
y ya te incorporaste al mediodía.
Y volvimos a hacer, usando las imágenes, una reconstrucción,
y empezamos a valorar las siguientes horas de trabajo.
La primera noticia que vimos en Televisión Española fue
que habían secuestrado a un concejal joven del PP de Eibar.
En ese momento, nos miramos todos
porque el concejal joven del PP de Eibar era yo.
Yo me entero del secuestro de Miguel Ángel
porque pasa un excompañero de universidad y me dice:
"¡Joe, Luis, qué susto, chico! Pensaba que te habían secuestrado".
Digo: "¿Cómo que me habían secuestrado?".
"Sí, me acabo de enterar por la radio que secuestraron a un concejal de Ermua".
Le llamo a mi madre y le digo:
"Ama, no sé si has escuchado las noticias, pero no soy yo".
"¿Qué ha pasado?".
Digo: "Pues han secuestrado a un concejal joven del PP.
Dicen que es de Eibar, pero no soy yo".
Llegó una dotación de la Ertzaintza
que ya acompañó a la familia hasta el último momento.
Tomó posesión de la casa, el teléfono, y dijo:
"Os aconsejamos que no veáis la tele, y el teléfono lo contestaremos nosotros".
Llamé a casa y me cogió una voz desconocida.
Me dicen: "¿Quién es?". Y yo: "No. ¿Quién eres tú?".
Porque, claro, no me sonaba esa voz.
"Soy la hija de Consuelo y de Miguel".
Y me dicen: "Un momentito, que te paso con la ama".
Y ya se puso mi madre y, llorando, que no podía, dice:
"ETA ha secuestrado a tu hermano".
A partir de ahí, todos saben qué deben hacer,
que es montarse en el coche de nuevo y salir corriendo
para llegar, en este caso, a Donosti, quitarnos el traje,
ponernos nuestras ropas borrokas y salir a la calle.
Que nadie viera nada… Enfrente, si no recuerdo mal, había cafeterías.
Es decir, que es una hora…
Un jueves, que, a esas horas, hay gente o tomando café o comiendo.
Es algo que yo jamás llegaré a entender, que nadie viera absolutamente nada.
Ni un gesto… Nada.
¿Por qué lo eligieron a él? ¿Porque era un objetivo fácil?
¿Un chaval confiado
que cogía todos los días a la misma hora el mismo tren de Ermua a Eibar,
y que tenía su trabajo al lado de la estación?
Es en esos 200 metros donde desaparece.
ETA estaba rabiosa.
Diez días antes, la Guardia Civil había liberado de su secuestro
a José Antonio Ortega Lara,
un funcionario de prisiones que llevaba más de año y medio retenido.
Esa era la baza que ETA tenía para chantajear al Gobierno,
y la había perdido.
La respuesta terrorista iba a llegar, todos lo sabíamos,
pero desconocíamos el cómo y el contra quién.
Ortega Lara ha sido liberado a primera hora por la Guardia Civil,
en un zulo situado en un polígono industrial
de la localidad guipuzcoana de Mondragón.
Vivíamos un momento de… de felicidad.
No pensamos en aquellos momentos
que iba a haber una reacción tan rápida como la hubo.
No comments yet. Be the first to leave one.