The first 200 lines.
Esta está ajustada, está bien.
Sí, pero tenés que hacer el circuito refrigerante.
Es así, para mí esto no lo podés entregar así.
¿Qué no lo voy a entregar? Si está a punto.
- ¿Estás seguro que está a punto? - Está a punto.
- Bueno, está bien. - ¿Qué querés?
¿Qué esté un mes con el auto acá?
- ¡Buen día! - Mirá, Cachito.
- Cachito... - ¿Qué hacés, papá?
- Tranca. - Bien, ¿ustedes?
- Bien, Cachín. ¿Y vos? - Bien, todo tranquilo.
¿Viste la máquina cómo te la dejé?
Sí... ¿Arranca?
¿Cómo no va a arrancar?
Arranca más que este los fines de semana.
¿O no?
- Lindo fierro este, ¿eh? - ¿Te gusta?
- Sí... - Te lo vendo.
- Y bueno. - Juntate unos manguitos.
- ¿Cuánto te debo por aquello? - ¿Qué te puedo cobrar?
$300 dólares, pero porque sos vos, ¿eh? Cachín.
Dale, poné la mano en el bolsillo.
¿Viene con factura?
Sí, de dulce de leche. ¿Trajiste?
Sí, hay de todo.
Bien.
No hace falta que...
- Ahí va. - De una.
- Es contador. - Listo.
Muchachos...
Ahí a la vueltita te dejé la llave.
¡Gracias!
¡Nos vemos!
¡Qué rata que es!
¿Cómo va?
Ayer soñé que me olvidaba de hablar.
¿Qué te olvidabas de hablar?
Sí.
Pero no como la parálisis del sueño
que querés gritar y no podés.
No abría la boca.
Entraba al grupo
todos me miraban
y no decía una palabra.
Un sueño muy pedagógico.
Es mi primer grupo sola.
Sin tutor.
Sin supervisor.
Sin vos.
Tengo miedo de no estar a la altura.
¿«A la altura»?
¿A la altura de qué?
De lo que se espera.
De lo que esperan ellos cuando uno dice que va a acompañar.
¿Y vos sabés qué es lo que se espera?
No sé.
Presencia.
No perfección.
Te dije que no estaba a punto eso.
Tranqui, yo lo resuelvo. Hoy lo tengo.
Todo es un quilombo, desordenado, Javi.
- Hoy era la prueba de vestuario. - Mm.
Buen día, Malena. ¿Cómo estás?
Yo amanecí bárbaro, ¿vos?
¡«Buen día» un carajo! ¡La tenías que pasar a buscar!
¿Hoy era?
Sí, hoy era.
Te juro que me olvidé. No me acordaba, perdón.
¿No entendés que te estaba esperando?
¡Tenías que estar!
A ver... Sofía es lo suficientemente grande
para mandarme 50 mensajes por día.
Por cualquier cosa me manda un mensajito.
Tranquilamente me podría haber mandado un mensaje para esto,
decirme «papá, es hoy».
No sé, me olvidé. No lo hice a propósito.
Pero te sigue esperando como que si tuviera ocho.
¡Dale, Juan! Vivo haciendo malabares.
¡Te pido una sola cosa!
¡Una cosa! Ni siquiera que le compres nada, ¿eh?
¡Te pido que estés!
Estoy.
Estoy, Malena.
- A mi manera, pero estoy. - Bueno, tu manera no alcanza.
Tenías que pasarla a buscar. Sos vos el papá, no Ricardo.
Ah, porque te cuento que la pasó a buscar Ricardo.
Claro, porque Ricardo hace todo.
Hace todo bien.
Todo hace mejor que vos.
- Obvio. - Claro.
Y sabés que es mucho más presente también, ¿no?
Porque te cuento que Sofía ya está grandecita
se está haciendo mujer y lamentablemente
te estás perdiendo todo.
Qué divino que quedó el armado.
- ¿Quién te ayudó? ¿Martita? - Sí.
Hermoso, hermoso. Cada año es mejor.
- Que sea el primero de muchos. - Sí, sí.
- Te felicito, Lu. - Gracias.
- Hermoso, en serio. - Gracias.
- Cada vez brilla más. - Permiso, familia...
Me llevo a mi compañera.
- Uy, no. Bueno... - Cómo está usted.
- Disculpen, ¿eh? - Vamos, Lucía.
- Vamos. - Después se las traigo.
Agradecéme que te salvé de tus fans.
No son mis fans, Diego. Son mi familia.
Bueno, no te pongas así. Pensé que te estaba ayudando.
Bueno, bueno
parece que a la gente le está gustando mis cuadros.
A mí también me gustan.
Pero mucho más me gustás vos.
¡Ay, mirá!
Ay, tengo una llamada importante, ¿me esperás?
- Bueno. - Gracias.
¡Hola!
¡Hola!
¡Hola, hola!
¿Y? ¿Ya sos rica?
¡Uy, no sabés!
Vendí uno y tres besos,
así que, un triunfo arrolador.
Tranquila... Paso a paso.
Eso decía el abuelo y tardó 10 años
en vender su primer cuadro, acordáte.
Che, escucháme. Estuve hablando con un amigo.
- ¿Qué amigo? - Un amigo, un amigo.
No importa. Un amigo que trabaja en una galería
y me dijo que puede hacerte un espacio
para que expongas, ¿entendés?
Pero pará porque todavía le tiene que preguntar a su jefa.
Bueno, pequeño detalle, ¿no?
Bueno, sí, sí.
Pero yo confío en él porque tiene sus encantos el muchacho.
La va a poder convencer.
Yo le mostré tus cuadros a él y quedó fascinado.
Así que yo supongo que será una cuestión de agenda, nada más.
Bueno, igual ya te dije: Si no funciona, igual me voy
porque necesito un aire madrileño.
Pero ya te dije, hermanita:
Mi casa es tu casa, ya lo sabés.
Che, mirá. Ese cuadro de allá
vos no lo sabés, pero sos vos.
¿En serio? ¿De verdad me decís?
Pero hagamos una cosa: Me lo compro yo.
- Ese cuadro es mío. - Sí.
Pará, pará.
No me estarás diciendo esto para que te lo compre, ¿no?
¡No! ¡Sos vos en serio!
Bueno, entonces listo. Me lo compro yo.
Sacálo a ese de bigote que está...
¡Bigote, salí de ahí que ese cuadro es mío!
Ponéle un cartelito de «reservado»,
que de paso te va a servir para el marketing.
Bueno, escucháme, ahora ya tengo excusa para ir a visitarte.
Obvio... No hace falta una excusa.
Si querés, mañana mismo sacamos el pasaje,
pero esperemos a ver qué pasa con todo esto.
- Te quiero, hermanito. - Yo también te quiero.
¡Yo también te quiero!
- Mi Da Vinci. - ¡Chau!
Hay pacientes que tienen algo en la mirada.
Los presiento antes de que lleguen al consultorio.
Y una vez que entran,
ya sé lo que me espera.
Les acaban de dar una noticia.
Les acaban de decir el diagnóstico.
Y ellos ya no son los mismos.
Yo nunca conozco la versión anterior.
Pero yo sé que son gente cambiada.
Los resultados de la tomografía ya están.
Hay un compromiso con el pulmón derecho
y ganglios en el mediastino.
¿«Compromiso»?
Pero ¿qué pasa? ¿Se van a casar?
Recibimos la anatomía patológica
de la biopsia de hígado que hicimos.
Es un hepatocarcinoma.
La imagen no muestra que tengas lesiones a distancia,
pero
podemos empezar con un tratamiento de quimioterapia.
¿Cuánto tiempo?
No podemos hablar de tiempo.
Cada cuerpo lo recibe de manera diferente.
¿Quimioterapia?
Sí.
Eh...
¿Se me va a caer el pelo?
No es momento de pensar en eso ahora.
Pero la opción que elijas
si es ir por un tratamiento, deberíamos empezar cuanto antes.
Escucháme una cosa,
Oíme una cosa...
Fijáte en tu base de datos, seguramente te equivocaste.
Hay un montón de Rodríguez igual que yo.
Juan Rodríguez.
Tenemos un grupo de profesionales
que va a poder acompañarte con todo este tratamiento.
Es un grupo de contención.
Yo no tengo nada. Estoy bien, ¿entendés?
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