The first 200 lines.
CUARTEL GENERAL MI.6 LONDRES
Panamá.
¿Panamá?
Es lo mejor que pude hacer...
...bajo las circunstancias, dados tus pecados.
Estaban pidiendo sangre a aullidos.
Yo te defendí.
"Poniendo su largo servicio, su ágil cerebro, en la balanza...
...contra las deudas de juego, el descubrimiento, las esposas".
Las esposas.
Así que una última oportunidad.
Panamá.
¿Discreción?
¿Cumplir mi condena?
No precisamente. Tenemos intereses:
El canal, una arteria vital. Hay trabajo que hacer.
Pero, por el amor de Dios, ten cuidado.
Hay una red fea de lavado de dinero...
...tráfico de drogas y corrupción.
¿De veras?
En Panamá sólo residen 200 británicos...
...pero seguro podrás encontrar uno o dos...
...que te den acceso a los corredores del poder.
Pendel, Harry Sastre, Savile Row y Panamá
¡Mire, mire! ¡El Puente de las Américas!
¿Sabe que desde que el canal las cortó por la mitad...
...este puente es el único nexo...
...entre Norte y Sudamérica?
¡Piénselo!
Llamado con frecuencia la 8a. maravilla del mundo
el Canal de Panamá fue construido por ingenieros estadounidenses
y fue operado por el ejército de EE.UU. durante 85 años.
Al fin de 1999 el canal pasó, en forma controversial, a manos de Panamá
provocando una gran especulación sobre el futuro de esta puerta vital.
Mientras tanto, en la capital, ejerciendo su oficio, estaba...
EL SASTRE DE PANAMÁ
A mi manera de ver, todos soñamos con que...
...podríamos ser más de lo que somos.
Pendel y Braithwaite desea ayudarle a realizar su sueño...
...con la tradición de Savile Row.
Probemos con este ahora.
Ah, sí, supongo que éste es como...
Pensé que le iba a gustar, señor. El señor Connery lo usa.
Es más, cuando Ud. entró, pensé: "¿A quién me recuerda?"
Y era a él. Por su físico, también. Hombros de golfista.
¿Qué te parece, tío Benny?
Tienes la fluidez, Harry. Siempre lo he dicho.
Eres el mejor sastre del mundo, sin excepción.
Ya fue suficiente, tío Benny.
¡Harry, ven!
-Ya voy. -Está bien.
Tú entra primero, Sarah. No olvides tu cinturón.
-Sarah, súbete. -¡Estoy tratando!
George, George, te vi ayer.
Bueno, aquí tienes. ¿Cómo está tu señora?
Papá, dame 25 centavos.
¿Ya te aprendiste tu poema, Sarah?
Tigre, tigre, ardiente antorcha En el bosque de la noche
-Adiós, papá. -Shalom.
LA AUTORIDAD DEL CANAL DE PANAMÁ
Sarah, mira tu pelo.
Ah, qué inmortal mano u ojo Forjaría tu cimiento tenebroso
"Cimiento" no, "simetría".
Todavía no sé qué significa.
-¿Viste las noticias, Louisa? -Sí.
Tu gente quiere que le devuelvan el canal.
No es mi gente, Ernesto, son unos senadores de derecha.
-¿Sabes qué son? -Dilo.
Unos pendejos.
¿Ves?
Date la vuelta.
No es casi nada, Ramón.
Si quieres que mi traje te quede bien, baja de peso y crece 30 cm.
Pasa por la tienda y te lo ensanchamos un poco.
Está bien.
¿Y qué vamos a hacer con el sobregiro, Harry?
Tú dime, Ramón.
Tienes que pensar en vender la granja, Harry.
¿Venderla?
Es una mina de oro.
Ángelo la está revitalizando. Es un hombre muy bueno, dedicado.
Tienes un problema de agua.
Tenía, Ramón, tenía. Ya arreglé eso.
Ahora fluye como...
Agua.
Exactamente, Ramón.
Quizá no deberías haberla comprado, ¿no?
Seguí tu consejo. Al César lo que es del César.
El banco quiere ver una reducción substancial...
...de la cantidad que le debes para fin de mes.
De no ser así...
...demandaremos el pago.
¿Qué?
¿De todo el préstamo?
Por supuesto, de todo.
Tú eres mi amigo. Odio hacer esto, pero tengo las manos atadas.
¿Qué puedo decirte?
¿Qué le voy a decir a Louisa? La compré con su herencia.
Tú eres el experto en cuentos, Harry.
Eres un ángel.
Te viene a ver alguien.
¿Sí? ¿Quién?
Un cliente nuevo, dice.
Hola. Me llamo Osnard.
Llamé por teléfono.
Señor Osnard. Harry Pendel.
Mucho gusto en conocerlo, señor.
Disculpe, esperaba ver al señor Braithwaite.
Lamento decir que eso es imposible, señor.
Mi socio murió hace ya muchos años...
...aunque su esmerada calidad sigue viva.
Me da mucho gusto.
Él vestía a mi padre, ya sabe...
...en sus días de Savile Row.
¡Mire nada más! Primera vez que eso pasa, lo admito.
Padre a hijo, Savile Row a Panamá.
-¿Oíste, Marta? -Pensé que le sorprendería.
Estoy sorprendido, señor, y encantado.
Marta, anota al señor Osnard como viejo cliente.
Arthur Braithwaite le hacía trajes a su padre.
Ahora, si gusta pasar por acá, señor Osnard.
¿Qué demonios le pasó a ella?
¿Fue en los malos tiempos? ¿La época de Noriega?
¿Víctima de una justicia dura?
-Si gusta tomar asiento, señor. -Gracias.
Este cuarto es "El Salón de Club". Algunos compatriotas...
...vienen en el almuerzo y al final del día.
¿Y por qué no?
¿Qué se le ofrecía, exactamente?
Pensaba empezar con un par de trajes deportivos.
Después de eso...
...el "monty completo", como decía Braithwaite.
Ya veo. Muy bien, señor.
Lástima, se robaron la expresión. Hoy en día significa lo contrario.
-Eso he oído, señor. -Desnudo, en pelotas.
-Así es, señor. -El dinero no es problema.
Mire estas telas, a ver cuál le agrada.
Todas son del peso debido para este clima diabólico.
Siete u ocho onzas de la mejor lana peinada.
Lo máximo que un hombre debe aguantar.
¿Qué tal ésta? Alpaca, ¿cierto?
-Muy bien, señor. -Perfecto.
Justo lo que yo le hubiera escogido.
Dado que el dinero es lo de menos.
-¿Qué sigue? -Ah, el sol.
Estadísticas vitales. Por aquí.
Claro que sí.
-¿Podría quitarse el saco? -Por supuesto.
¿No fue Ud. el sastre de Noriega?
Lo lamento. ¿Es un problema?
No forzosamente. Un tipo bastante apestoso, ¿no?
Si me permite, señor...
Cuarenta.
Y la cintura...
Deme la mala noticia.
Un muy loable 34 y fracción.
¿Y fracción?
De su almuerzo, pongámoslo así.
Muy bien.
¿Nunca la extraña? ¿A su patria? ¿Savile Row?
Ah, el Row. Pues, verá...
...sí y no.
Nada se le compara, pero cuando estuve ahí...
...siempre me sentí opacado por Arthur Braithwaite.
Aunque Arthur Braithwaite me alentó a que me desarrollara.
-¿Era de la alta sociedad? -Sí, de la vieja escuela, señor.
Ahora, si me permite...
Muy bien, señor.
¿De qué lado se abrocha?
Ahora se estila a la izquierda. No creo que sea por la política.
Nunca sé dónde está. Sube y baja como manga de viento.
-Decía usted... -¿Decía, señor?
Braithwaite. Que lo alentó a desarrollar su talento.
Sí, por supuesto. Me acuerdo como si fuera ayer.
Estaba cortando un saco de montar a cuadros para Lord Braeburn.
De la mejor tela de angora, con cachemira.
Levanté la vista y ahí estaba, mirándome desde la puerta.
Arthur Braithwaite, claro, no el Lord.
Era grande, imponente.
Tenía una presencia... Es difícil describirla.
-Era el bigote. -¿Bigote?
Un gran bigote tupido, lleno de sopa.
-En mi época no tenía bigote. -Lo veo, castaño brillante.
Creo que nos están descubriendo. Niega todo.
Creo que su memoria lo engaña, señor.
Le está adjudicando el bigote de otro caballero a Arthur.
Continúe.
"Harry", me dice, "creo que te has ganado tus espuelas.
¿Qué te parecería llevar...
...la tradición Braithwaite al Nuevo Mundo?
Estoy hablando de una sociedad completa".
La verdad, yo tenía lágrimas en los ojos.
Casi me saca lágrimas a mí.
Gracias, señor.
Nunca había oído tantas patrañas en mi vida.
Ven y siéntate, Harry.
No te preocupes.
Soy tu hada madrina.
El asunto es, Harry, que yo sé quién eres.
Más precisamente, sé quién no eres.
No comments yet. Be the first to leave one.