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Estamos en Hattusa,
la capital del Imperio Hitita en el siglo XIV a. C.
Esta es la historia de una chica que cruza los vientos abrasadores
en la vasta región de Anatolia.
El viento sopla con fuerza y levanta la arena.
El viento transmite mucho calor
y yo vivo bajo este cielo.
Red River
En la orilla del río rojo.
Aquel al que no puedo amar
"Aquel al que no puedo amar".
El príncipe Kail acabará casándose con otra persona.
Así que no puedo permitirme
enamorarme más de él.
Bien. Es suficiente.
Ya eres capaz de luchar a ese nivel contra Zannanza.
Doña Yuri, mejoró tanto que ya no somos rivales para usted.
Tienes un don.
No tenía alternativa. Solo podía hacer esto.
Para estar con el príncipe Kail.
Empiezo a ver por qué te atrajo esa muchacha.
Esa forma de trabajar tan duro la hace encantadora.
-Disculpe, majestad. -¿Qué ocurre?
El rey desea hacer una fiesta en su palacio
ahora que todos los príncipes están en la capital.
El rey ordenó que los príncipes lleven a sus consortes.
Su majestad desea ver a Ishtar, así que la invita
a usted especialmente, doña Yuri.
Majestad, tenga mucho cuidado.
Fue la reina Nakia quien sugirió que fueran las consortes.
Maldita sea. De seguro está tramando algo de nuevo.
¿Estás seguro de que debo estar aquí?
¿Eh?
¿Esa es la consorte del príncipe Kail?
¿Qué atuendo es ese? Parece un chico.
Vaya, vaya.
Si son los príncipes Kail y Zannanza.
Sean bienvenidos.
Reina Nakia.
¡Oye, tú!
¡Aquí no puede entrar alguien como tú!
¡Márchate!
Majestad, esta es la entrada para la familia real.
Y mi consorte real forma parte de ella.
¿Tu consorte?
Disculpa. Pensé que era tu paje debido a su aspecto.
Puede que la llames Ishtar, pero su aspecto es un desastre.
Es tan gracioso que el príncipe Kail no sepa vestir bien a su concubina.
El príncipe eligió un vestido hermoso.
-Fui yo quien quiso venir así. -¡Silencio!
Esto no es asunto tuyo.
El príncipe no debería poner en riesgo su dignidad
al llevar así a una concubina a un banquete.
No le hagas caso.
-Tienes que ser tú misma. -Pero…
No se preocupe, doña Yuri.
Vinimos preparadas para esto.
Vamos, venga por aquí.
Majestad, espere un momento.
De acuerdo.
Kail, ¿dónde está tu querida Ishtar?
Al igual que Ishtar espera a que amanezca,
nosotros debemos esperar un poco.
¿Y tú, Zannanza?
Ahora que Kail tiene una concubina,
eres el único príncipe que queda sin consorte.
Es cierto.
Creo que ya es hora de encontrar a una mujer.
Muy bien.
Con permiso.
Doña Yuri está lista para entrar.
¿Qué le ocurre, señora?
Es que este vestido me da mucha vergüenza.
Parece que la cortina pesa mucho.
Yo acompañaré a la señorita.
¿Yuri?
Vamos, ríndete y deja que te veamos.
¿Qué?
¿Me veo muy rara?
Vaya, mis ojos me engañaban.
Ishtar también es la diosa de la belleza y la abundancia.
Miren lo hermosa que es.
Ciertamente. No pensé que tuviera esa aura de princesa.
El príncipe Kail no encontraba una concubina antes de conocerla.
¡Cuidado!
Lo siento.
No estoy habituada a vestir así.
No, la culpa fue mía.
¿Qué pasa? ¿Estás cansada?
Ah, príncipe Zannanza.
Nunca había estado en una fiesta tan elegante.
Y me preocupa la reina.
Me sorprendí mucho al verte antes.
Me recordaste a mi madre.
Mi madre era una doncella que sirvió a la difunta reina Hinti,
la madre de mi hermano.
Mi padre se fijó en mi madre y entonces nací yo.
Así que por esa razón te criaste junto a Kail.
Pero mi madre era muy frágil.
Así que falleció cuando yo era joven.
Por eso la reina Hinti me acogió
y me crio como si Kail y yo fuéramos hermanos.
Recuerdo que mi madre era delgada y baja, como una niña joven.
Casi como tú ahora.
Yuri, acompáñame.
Deberías saludar a nuestros ministros.
Lo siento, pero debo irme.
Príncipe Zannanza.
¿Quiere más vino?
Sí, estaría bien.
Majestad.
Ya se lo serví.
Muy bien hecho.
Ese es el mejor vino de todo Egipto.
Quería que pudiera probarlo.
¿Qué me sucede?
Noto mucho calor, se me derrite la cabeza…
Príncipe Zannanza,
lo que bebiste es agua de rosas.
Creo que hay algo que deseas.
No hace falta que sigas reprimiendo tus deseos.
Ve y toma aquello que deseas.
Yo…
Quiero…
Quiero a esa chica.
La quiero para mí.
Por fin podemos irnos.
Estoy cansada de ese vestido elegante. Tengo que cambiarme ya.
Le prepararemos un baño.
Y la lavaremos.
¡No, ni hablar! ¡Eso puedo hacerlo yo sola!
Pero…
Lo cierto es que estoy más aliviada.
Creía que la reina iba a intentar algo esta noche.
¿Quién está ahí?
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